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Renta fija

Los bonos se toman un respiro

La fortaleza con la que comenzó el año el mercado de renta fija parece que comienza a remitir. El 9 de febrero el rendimiento (que se mueve de forma inversa al precio) del bono a 10 años de EE UU caía por debajo del 4%, mientras que las emisiones al mismo plazo en Alemania se situaban en el 3,44%, su nivel más bajo en 80 años. Desde entonces el precio de la deuda ha caído y la rentabilidad ha aumentado, hasta situarse el viernes en el 4,26% y en el 3,70% respectivamente.

Los expertos de Citigroup han publicado esta semana un informe titulado 'Los bonos no son para siempre'. En él explican que el fulgurante comienzo de año de la deuda se debe a una combinación de tres factores: una inflación bajo control, que permitirá aplicar subidas de los tipos a corto moderadas, una reducción de las rentabilidades reales (descontado de la rentabilidad nominal la inflación) y un contexto de gran liquidez en el mercado financiero.

'Aunque estas tres condiciones van a permanecer durante un tiempo no justifican por sí mismas los actuales niveles de la renta fija. Apoyada por un contexto de crecimiento económico y normalización de la política monetaria la rentabilidad de los bonos seguirá repuntando hasta acabar el año en el 4,75% en EE UU y en el 3,85 en Alemania', comentan desde el banco de inversión.

A pesar de que el rendimiento de la renta fija tenderá a subir, desde Citigroup creen que no se alcanzarán tampoco máximos históricos como consecuencia de la mayor demanda de este tipo de activos por el envejecimiento de la población y por los cambios legislativos en algunos países respecto a la forma de contabilizar los fondos de pensiones.

De hecho, esta semana Francia ha decidido emitir por primera vez en la historia un bono con vencimiento a 50 años y la demanda ha sido de tal magnitud que ha superado cinco veces la oferta inicial, de 3.000 millones de euros, y ha obligado al Tesoro galo a duplicarla.

'Un repunte del rendimiento de los bonos no debe ser negativo para la renta variable. La relación entre deuda y acciones no ha sido consistente desde finales de los noventa. Aunque la correlación ahora es más lógica que hace unos años, es decir, caídas en las rentabilidades de la deuda coinciden con subidas de las acciones, vemos en el horizonte tres razones para que este comportamiento se vuelva positivo', es decir, para que la rentabilidad de la deuda y las acciones crezcan al mismo tiempo.

La primera de estas razones sería que la valoración de la renta variable ya ha descontado un repunte del rendimiento de los bonos. 'Unos precios baratos de la renta variable aseguran que un cambio en el mercado de bonos no sea dañino para las acciones', explican los analistas. En segundo lugar, un repunte de los tipos a largo plazo significaría que el mercado descuenta un entorno de crecimiento económico, 'lo que reduciría la preocupación actual acerca de un colapso de los beneficios empresariales'. Y, en tercer lugar, 'el aumento de la rentabilidad de los bonos puede provocar un trasvase de fondos institucionales hacia la renta variable'.

De acuerdo a las previsiones de Citigroup, el repunte de las rentabilidades de los bonos sería positivo para las aseguradoras en relación a las utilities y ayudaría a los valores cíclicos a hacerlo mejor en Bolsa que los defensivos.

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