CincoSentidos

Cork, capital europea de la cultura

Puede que algunos oigan por primera vez hablar de Cork, o que les cueste situarla en el mapa. Sin embargo, es la segunda ciudad de Irlanda. El tamaño es lo de menos; unos 140.000 vecinos (casi medio millón si se cuenta a todos los habitantes del condado, uno de los más atractivos para el turismo, ya que asocia sus esfuerzos con el de Kerry, también en el extremo occidental de la isla). Lo que cuenta -y ese ha sido el motivo de su designación- es la riqueza y dinamismo de su herencia cultural y, sobre todo, de sus intercambios culturales y comerciales, no suficientemente conocidos o valorados.

Como otras poblaciones irlandesas, se dice que ésta nació al calor de un monasterio fundado por san Finn Barre en las colinas que arropan el estuario del Lee, hacia el año 650. Durante 500 años, Cork fue un foco de piedad y estudio; los frailes de este cenobio, al igual que otros monjes irlandeses, recristianizaron Europa en su época más oscura, llevando el cristianismo al continente, un tanto asilvestrado antes de la época carolingia, llegando en su celo hasta la propia Italia. En 1543, el rey Eduardo VI concedía fueros a la ciudad, y en la era isabelina el puerto de Cork ostentaba una envidiable actividad.

Esta efervescencia se ha mantenido a lo largo de los siglos: los buques traían vinos del Mediterráneo, sal de Liverpool, pieles de Rusia, y exportaban whisky, fertilizantes y tejidos de lana, entre otras cosas. La prosperidad ciudadana cristalizó en sólidas instituciones culturales, como la Cork Society of Arts, la School of Art and Design y otras. Los orfebres de la ciudad eran famosos en el siglo XIX (lo siguen siendo). Pero sobre todo, el bienestar material permitió una eclosión de escritores y artistas que alcanza a nuestros días, aunque desgraciadamente son nombres poco familiares fuera de la isla - y eso es una de las cosas que tratará de remediar la titularidad cultural.

La excusa la pintan calva para visitar esta ciudad apacible, llena de color en sus fachadas tradicionales y sus cálidos pubs

Algunos de los eventos de este año traerán a primer plano creadores como James Barry (que pintó en Italia en el siglo XVIII) o como el escritor Francis Silvestre Mahony, que también vivió en Roma y que por su erudición y forma de jugar con el lenguaje, sin duda influyó en James Joyce y Samuel Becket. De Cork es el que muchos consideran mejor poeta irlandés de los últimos dos siglos, Sean O Riodain, y también compositores como Sean O Riada, Seamus de Barra o John Gibson, que estrenará su ópera Judith and Holofernes el próximo abril.

Como suele ocurrir en esto de la capitalidad cultural, la cascada de eventos y actos culturales es tremenda - se puede ver el programa completo en www.cork2005.ie, también han editado un atractivo catálogo. En cualquier caso, la excusa la pintan calva para visitar esta ciudad apacible, llena de color en sus fachadas tradicionales y sus cálidos pubs, una cata fiel de la Irlanda profunda. Y también para visitar el grandioso litoral al que se asoma, deteniendo el paso en pueblos y puertos como Kinsale, galardonado hace unos años con el Gran Premio Europeo de Turismo y Medio Ambiente, y capital gastronómica de la isla: una verdadera delicia.

Guía para el viajero

Cómo ir

La compañía irlandesa Aer Lingus (902 502737, www.aerlingus.com) tiene vuelos diarios desde Barcelona y Málaga hasta Cork, a partir de 128 y 148 euros más tasas respectivamente, ida y vuelta, y desde Madrid a Dublín a partir de 138 euros más tasas. Iberia (902 400500) vuela diariamente desde Madrid y Barcelona hasta Dublín a partir de 174'85 euros ida y vuelta más tasas de emisión.

Para vuelos internos en Irlanda: Aer Arann (00 353 61 704428, www.aerarann.com), también se llega cómodamente a Cork por tren desde la Estación Central de Dublín.

Dormir

Jurys Cork Hotel (Westwer Road, (021) 4252700, www.jurysdoyle.com), el más elegante de Cork, a orillas del río Lee y en pleno corazón de la ciudad. Jurys Inn Cork (Anderson's Quay, (021) 494 3000, www.bookjuryinn.com), los Inns de esta cadena son más económicos que los hoteles, pero sin perder la alta calidad, éste se encuentra también muy céntrico, junto al río. Kingsley Hotel (Victoria Cross, (021) 480 0500, www.kingsleyhotel.com), a orillas del Lee, hay que andar unos diez minutos hasta el centro urbano, pero es un hotel muy reciente y confortable. Brookfield Hotel (Brookfield Holiday Village, College Road, (021) 480 4793) a unos dos kilómetros del centro, pero en un extenso parque y con todo tipo de facilidades (piscina cubierta, sauna, gimnasio, masaje, tenis, etc.).

Comer

Luigi Malones (Emmet Place, (021) 427877), uno de los más afamados de Cork, con todo tipo de comida, muy nuevo y espacioso, ambiente relajado.

Currants Restaurant (Adelaide Street, (021) 422 3954), restaurante familiar y también muy célebre en la ciudad, en verano tiene terraza, ambiente grato y todo tipo de comida.

Jacobs on the Mall (30 South Mall Cork, (021) 425 1530), local moderno en el corazón mismo de Cork, se ofrecen sobre todo platos de sabor local, o cocina de temporada; los mariscos son una especialidad.