Opa

El dueño de Hammons prevé ser socio de Barceló en EE UU

El dueño del grupo Hammons, que explota 60 hoteles en Estados Unidos, ha presentado una carta a la comisión constituida para analizar la opa de Barceló, mostrándose interesado en formar parte del futuro proyecto hotelero de la empresa española, siempre que la operación culmine con éxito.

El grupo turístico español Barceló podría tener de socio en EE UU al propio dueño de la sociedad hotelera de aquel país, John Q. Hammons, sobre la que lanzó una opa amistosa el pasado mes de octubre. El propietario del grupo, en un 76%, y dueño de 17 establecimientos gestionados por la empresa, ha enviado una carta a la comisión especial, formada para analizar la oferta del grupo mallorquín, mostrando su intención de aliarse con Barceló en su futuro proyecto hotelero una vez que triunfe la opa.

La compañía española prevé crear una plataforma de inversión para afrontar esta operación en la que participarían varios socios con los que compartiría la financiación de la compra de Hammons. El fin último es crear una sociedad de gestión hotelera en la que fusionaría su actual filial hotelera Crestline en EE UU con Hammons, lo que sumaría un total de 105 establecimientos.

El propietario de Hammons estaría dispuesto a formar parte de la sociedad resultante cambiando sus acciones por títulos preferentes de la nueva compañía.

Barceló presentó ante la comisión una segunda carta confirmando su intención de comprar por 51 millones el grupo americano y pidiendo la aprobación de su acuerdo previsto entre el dueño de Hammons y Barceló. Sin embargo, éste no dará su autorización hasta analizar todos los puntos de la operación, según un comunicado de la compañía remitido a la SEC (órgano regulador del mercado de valores de EE UU). El grupo Hammons no ha desarrollado inversiones en los dos últimos años. De hecho, arrastra una deuda de 600 millones de euros, lo que obliga a Barceló a compartir la financiación con otras compañías parar asumir la carga financiera de la compra.

Desinversiones

Hammons ha anunciado desinversiones de establecimientos no rentables en diferentes puntos de Estados Unidos. Esta medida de ahorro tiene como propósito reducir el nivel de endeudamiento durante los próximos años. El pasado julio, el equipo de dirección aprobó la venta del Tucson Holiday Inn, en Arizona y el Bay Bridge Emeryville, en California. En septiembre, la cadena también acordó deshacerse del Bakersfield, mientras que en Colorado anunció la venta del Holiday Inn Denver Northglenn.

Por su parte, el patrimonio del señor Hammons aumentará considerablemente al incorporar siete nuevos proyectos a título personal.

El grupo americano recupera el pulso tras la crisis

Los atentados terroristas de 2001 dieron al traste con los resultados del grupo estadounidense Hammons. El año pasado la compañía arrojaba unas pérdidas valoradas en 5,3 millones y unos fondos negativos de 1,3 millones. A juzgar por los últimos resultados referentes a los nueve primeros meses, Hammons, ha vuelto a la normalidad y recuperado el ritmo de actividad. Los ingresos totales avanzaron en ese periodo hasta 3,5 millones de dólares (2,45 millones de euros), un 3,9% más que en el mismo periodo del año pasado.

La compañía generó un Ebitda de 92,3 millones de dólares (64,6 millones de euros) y unos ingresos netos de 3,4 millones de dólares (2,3 millones de euros), frente a los 400.000 dólares registrados un año antes. Estos mayores resultados se deben a la contribución de activos de los establecimientos no estratégicos y a unos menores costes operativos.

En un comunicado de la compañía, se explica que los ingresos por habitación (revpar) sumaron 68,4 dólares (47,8 euros), lo que significa un 3,8% más que en los nueve primeros meses de 2003.

También la tendencia generada en el tercer trimestre es de recuperación. Las ventas avanzan un 2,5% hasta los 110 millones, 'lo que refleja una evolución del negocio respecto a años anteriores', dicen en el grupo hotelero.

Además de estos 43 establecimientos, Hammons gestiona otros 17 hoteles que son propiedad de su dueño, John Q. Hammons, aunque Barceló los excluye de su oferta.

La operación de la compañía mallorquina en aquel país tiene cierta similitud con otra que puso en marcha a principios de este año. Entonces, Barceló acudió al fondo inmobiliario Highland Hospitality con el fin de extender su negocio allí.