Cajas

Los dueños de la Bolsa

El mapa del poder bursátil está controlado por las cajas de ahorros, después de muchos años a la sombra de los bancos. Estas instituciones financieras tienen participaciones en las 109 empresas incluidas en el Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) por valor de 22.203 millones de euros, mientras que las acciones en posesión de los bancos tiene un precio de mercado de 22.008 millones.

El mapa del poder bursátil está controlado por las cajas de ahorros, después de muchos años a la sombra de los bancos. Estas instituciones financieras tienen participaciones en las 109 empresas incluidas en el Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) por valor de 22.203 millones de euros, mientras que las acciones en posesión de los bancos tiene un precio de mercado de 22.008 millones.

Aunque la suma de las participaciones de bancos y cajas tan sólo equivale al 11,21% de la capitalización de la Bolsa española, frente al más del 60% que tienen en conjunto las familias españolas y los fondos extranjeros, su influencia es mucho más cualitativa que cuantitativa, puesto que disfrutan de asiento en la mayor parte de los consejos de administración de las empresas en las que están presentes. Ello les permite participar de una forma decisiva en la gestión de estas sociedades.

El declive de las carteras industriales de los bancos y la creciente influencia de las cajas en la Bolsa española ha sido un proceso paralelo y gradual. Durante la transición, el modelo económico que se desarrolló en España creó fuertes vínculos entre banca y empresa. 'Sin embargo, durante los años noventa, y al calor de la expansión internacional, sobre todo en Latinoamérica, los bancos han reducido su cartera en empresas cotizadas españolas para poder hacer frente a las inversiones en el exterior', explica Juan Basurto, asesor financiero de la Asociación Española de Banca (AEB).

Lejos de revertirse el adelgazamiento de la cartera industrial de los bancos, Basurto cree que continuará en el futuro. 'Si se tienen en cuenta las decisiones estratégicas de los dos grandes bancos, que continúan apostando por el exterior, es de prever que no haya un repunte en sus participaciones industriales', explica.

Por su parte, las cajas de ahorros, en un entorno de bajos tipos de interés, han encontrado en la Bolsa durante los últimos años una alternativa para complementar la rentabilidad del negocio típico bancario, además de poder tener un papel protagonista en el accionariado de empresas clave en el tejido industrial del área de influencia de la propia entidad.

El máximo exponente de la ascensión de las cajas de ahorros en el mapa bursátil español es La Caixa. La entidad catalana tiene la principal cartera industrial por valor de mercado del país (si se exceptúa a Telefónica, que ocupa el primer puesto por el valor de sus filiales cotizadas) con 13.520 millones. Además, las diferentes compras que ha hecho la caja presidida por Ricard Fornesa durante este año, como la adquisición de sendos paquetes adicionales del 1,5% tanto en Telefónica como en Gas Natural, han aumentado la diferencia con la segunda cartera del país, la del Santander.

La presencia de la entidad cántabra en empresas cotizadas ha disminuido sensiblemente en los últimos años. En función de las necesidades de efectivo y con importantes plusvalías en la mayoría de los casos, el Santander ha vendido numerosas participaciones. Así, en 1998 aparecían entre sus participadas compañías como Aguas de Valencia, Dragados (ahora ACS), Vallehermoso, Española del Zinc o Zeltia, entre otras, en las que ya no está presente.

Banesto y Unión Fenosa son algunas de las joyas que aún conserva el Santander, a la espera de ver cómo se soluciona el conflicto que mantiene con la petrolera francesa Total por el control de Cepsa, donde tiene inmovilizadas sus acciones. Los analistas creen que una vez más las inversiones en el extranjero (la oferta por Abbey) podrían llevar a la entidad a desprenderse de alguna de sus últimas participaciones.

El otro gran banco español, el BBVA, ha vivido un proceso parecido, aunque su cartera industrial sigue siendo de las más completas del mercado español, con intereses en pesos pesados del Ibex 35 como Iberdrola, Gamesa, Gas Natural, Iberia, Repsol o Telefónica. Este año el banco ha salido de Acerinox, Banco Atlántico y Vidrala.

Además de La Caixa, otras tres cajas de ahorros (Caja Madrid, BBK y Bancaja) están incluidas entre las 10 carteras industriales más valiosas de la Bolsa española y hasta 11 entidades, el 36%, ocupan un puesto entre las 30 mayores participaciones del mercado.

Aparte de las cajas y los bancos, los otros dos protagonistas en el mapa de participaciones cruzadas en España son las compañías no financieras cotizadas y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La cartera conjunta de las primeras tiene un valor de mercado de 52.527 millones de euros, el 13,32% de la capitalización del IGBM. Después de Telefónica, la empresa no financiera con participaciones de mayor valor es Repsol YPF. La petrolera tiene el 30,8% de Gas Natural y el 25% de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Ambas están tasadas en 3.154 millones.

Por su parte, la SEPI aún tiene participaciones en seis compañías cotizadas (Aldeasa, Altadis, EADS, Endesa, Iberia y REE), con un valor conjunto de 2.342 millones. La presencia de la Administración Pública en la Bolsa ha sido sin duda la que mayor transformación ha sufrido durante los últimos años. En 1992, según datos de la Bolsa de Madrid, el Estado era propietario del 16,64% de las acciones de las empresas españolas en Bolsa, mientras que ahora su presencia equivale tan sólo al 0,58% de la capitalización del mercado.

El proceso privatizador emprendido durante la década de los noventa ha llevado a que la Bolsa española sea, junto con la inglesa, la plaza europea con menor presencia del sector público. Esta situación contrasta, según datos del estudio elaborado en 2002, último disponible, por la Federación de Bolsas Europeas (FESE), con la situación de Alemania, Francia e Italia, donde el Estado tiene participaciones por valor del 6% del mercado en los dos primeros casos y el 15% en el último.

El impacto de la nueva contabilidad

Sin embargo, el actual reparto de poder en la Bolsa podría sufrir modificaciones a partir del próximo año. En enero de 2005 las más de 7.000 compañías cotizadas europeas tendrán que aplicar la nueva normativa contable internacional (NIC, por sus siglas en inglés). La norma número 28, que versa sobre inversiones en compañía asociadas, obliga a las empresas a poseer al menos el 20% en una sociedad para poder contabilizar por el mecanismo de puesta en equivalencia los beneficios que obtengan por esa participación. La legislación española permitía hasta ahora que, a partir del 3%, las sociedades se anotaran los beneficios de sus participadas a través de este apunte contable.

El International Accounting Standars Board, el organismo londinense del que emanan las NIC, ha dejado no obstante una puerta abierta para que el Banco de España y los auditores puedan permitir que se apunten los resultados por puesta en equivalencia aunque se tenga menos de un 20%. La salvedad consiste en que las compañías puedan demostrar que tienen una influencia significativa en la participada, bien interviniendo en las políticas financieras y operativas o con un puesto en el consejo de administración.

'Me imagino que bancos y cajas se replantearán sus carteras industriales en función de la nueva normativa. Sin embargo, no creo que se produzca una salida en masa de sus participadas. La salvedad de tener una influencia significativa es muy importante puesto que las entidades financieras, aunque no alcance el 20%, suelen pertenecer a los consejos de sus participadas', explica Ignacio Sanz, analista del sector bancario de Espírito Santo.

Juan Basurto, asesor de la AEB, se pregunta hasta qué punto es importante o no en la políticas de inversión de los bancos el poder consolidar. 'Cuando se tiene una cartera industrial también pesan otras cosas como las plusvalías que se puedan obtener o los dividendos que se reciban', comenta.

Sanz comparte esta opinión. 'En el caso de la participación del Santander en el Royal Bank of Scotland sí es importante para el grupo la puesta en equivalencia, pero en otros casos quizás no lo fuese tanto'. El banco presidido por Emilio Botín, al salir del consejo del banco británico, como exige Bruselas para aprobar la compra del Abbey, dejará de apuntarse por puesta en equivalencia cerca de 300 millones de euros (150 millones vía dividendos), el 11,5% de su beneficio neto en 2003.

En las cajas la entrada en vigor de las NIC supone un replanteamiento de su política de inversiones. El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, manifestó el pasado mes de junio que con los nuevos cambios contables las cajas van a reordenar sus carteras, aunque las desinversiones que se produzcan se realizarán de forma 'ordenada'.

Las cajas serán las instituciones financieras más afectadas por la aplicación de la nueva contabilidad. En la última década han tomado participaciones en bancos medianos, pero no suelen nombrar consejeros porque no lo vería bien el Banco de España. Este hecho hace que no puedan demostrar influencia en sus participadas para poder consolidar por puesta en equivalencia si su presencia es inferior al 20%.

El caso más llamativo es el de La Caixa, que tiene casi el 15% del Banco Sabadell. Otros ejemplos son la BBK y la Kutxa, que controlan entre ambos el 25% del Banco Guipuzcoano; Caixa Galicia, que posee el 10% del Banco Pastor, y Unicaja, que adquirió el 5% del Banco de Andalucía, controlado por el Banco Popular.

Si estas cajas decidieran deshacer sus participaciones en los bancos medianos por no poder consolidar sus beneficios por puesta en equivalencia éstos perderían a sus accionistas de referencia y los analistas creen que serían más vulnerables a opas y a nuevos movimientos de concentración.

La presencia del Estado en la Bolsa ha caído en picado. Sólo tiene el 0,58% de la capitalización frente al 16,6% que tenía en 1992

Las cajas no suelen entrar en el consejo de los bancos en que participan, por lo que la nueva contabilidad puede llevarlas a salir del capital

Huevos en muchas cestas

BBVA

El banco presidido por Francisco González hereda una prolongada tradición industrial. Aunque mantiene presencia en nueve empresas cotizadas de sectores muy variados, el tamaño de su cartera de participaciones se ha reducido en los últimos ejercicios. En lo que se lleva de año, por ejemplo, el BBVA ha salido del capital de Acerinox, Vidrala (su participación más antigua) y Banco Atlántico.

La apuesta de banesto

Santander

El efecto principal de la expansión internacional del Santander ha sido el adelgazamiento de su cartera industrial. A pesar de ello, su cartera aún es la tercera por valoración de la Bolsa. Banesto (tiene el 88,6%) es la principal joya entre las participadas por el banco presidido por Emilio Botín. También está presente en Antena 3, Fenosa y Cepsa, donde mantiene una guerra abierta con Total por el control de la compañía

La mayor cartera

La Caixa

La caja catalana tiene la mayor cartera industrial en términos cualitativos, y la segunda por valoración tras la de Telefónica. Este año precisamente ha reforzado su presencia en la operadora al incrementar su participación hasta el 5,38%. La influencia de la entidad que preside Ricard Fornesa en el sector energético (presente en Gas Natural, Repsol y Endesa) la convierte en pieza clave si hay una reorganización en éste.

El peso de las filiales

Telefónica

El valor de mercado de las filiales (Telefónica Móviles, TPI y Terra) hace que Telefónica tenga la mayor cartera en empresas cotizadas si se atiende sólo a criterios de valoración (38.213 millones de euros). Sin embargo, las inversiones fuera del grupo por parte de la compañía que preside César Alierta se circunscriben a Sogecable, donde tiene un 23,8% del capital tras la fusión digital, Amper (6,1%) y BBVA (1,06%).

Dónde fijarse en los próximos meses. Participaciones en ebullición

Aparte de los posibles cambios que pudieran producirse en las carteras industriales por la nueva normativa contable, en la Bolsa existe un grupo de compañías en las que la composición de sus accionariados puede modificarse en el corto o medio plazo.

En algunos casos (Ence, Iberia o Red Eléctrica), la incertidumbre viene por el hecho de que finaliza el compromiso adquirido por los accionistas de referencia para no vender sus títulos. En el caso de Gas Natural la ley la obliga a recortar su presencia en Enagás antes de 2006. La expectación en ambas situaciones es comprobar si una eventual y masiva salida de papel puede deprimir el valor de la acción, o bien conocer qué precio ponen a sus títulos en el caso de una venta fuera del mercado. Otras participaciones calientes se dan en FCC y Cepsa por la batalla entre sus dos accionistas de referencia. Amadeus y Fenosa son dos ejemplos de compañías con muchos pretendientes, a cuyos dueños les podría venir bien hacer caja. Endesa es pieza clave para la reorganización de su sector. Y Terra tiene todas las papeletas para ser excluida de Bolsa.

Amadeus. Calentón en Bolsa tras el interés del capital riesgo

La cotización de Amadeus se ha revalorizado un 24,5% desde que el pasado 17 de agosto los accionistas de referencia (Air France, Iberia y Lufthansa) reconocieran haber recibido una oferta de grupos de capital riesgo estadounidenses por sus participaciones. De momento, la operación se encuentra en un compás de espera mientras las aerolíneas estudian los diferentes escenarios. Los analistas creen que la opción con más posibilidades de éxito sería una opa por el 100% del capital de Amadeus.

Unión Fenosa. Un apoyo para la expansión del Santander

La eléctrica es una de las últimas joyas en la cartera industrial del Santander. Los analistas no descartan que tras la oferta para hacerse con el británico Abbey, la entidad presidida por Emilio Botín, que tiene el 20,34% de Fenosa, pueda hacer caja con algunas participadas. 'De cara a obtener la liquidez necesaria para el pago en efectivo y la recompra de acciones, Santander podría plantearse deshacerse de parte de su cartera industrial', según Urquijo Bolsa.

Terra. A la espera de la opa de exclusión por parte de Telefónica

Aunque no se produzca a corto plazo, los expertos creen que tarde o temprano Telefónica optará por excluir a Terra de Bolsa. La operadora tiene actualmente el 75,2% del capital del portal de internet (si se cuenta su autocartera) tras lanzar el pasado año una opa sobre el 100% de las acciones. La exclusión de negociación cobra aún más sentido después de que Telefónica vaciara en mayo la caja de Terra al pagar un dividendo por un valor total de 1.136 millones de euros.

Red Eléctrica. La SEPI puede rebajar su participación hasta un 18%

La Ley del sector Eléctrico faculta desde el pasado 1 de enero a la SEPI a reducir su participación actual (28,5%) hasta un mínimo del 10%. En febrero, el anterior presidente del organismo público, Ignacio Ruiz-Jarabo, confirmó la intención de la SEPI de poner a la venta hasta el 18% de REE, 'a lo largo del segundo semestre' de 2004. Hasta el momento, y tras el cambio de Gobierno y de gestores de la SEPI y de REE, aún no se ha procedido a la reducción de la participación.

FCC. Pugna entre Esther Koplowitz y los Entrecanales

La disputa entre Esther Koplowitz y los Entrecanales por el control de FCC llega a los tribunales, donde se dilucidará si Acciona puede designar a tres consejeros en el órgano gestor de la constructora. La entrada de Acciona en el capital de FCC -en julio de 2003 compró el 8,7%- se justificó en un principio como una mera inversión financiera. Sin embargo, los Entrecanales fueron aumentado su participación hasta el 15% para forzar una fusión, frustrada tras la salida de Veolia.

Endesa. La reorganización del sector y los bonos de La Caixa

Tras varios intentos fallidos (se frustró primero la fusión entre Endesa e Iberdrola y posteriormente la integración de esta última con Gas Natural), la reorganización del sector energético parece un tema pendiente. Endesa aparece en todas la quinielas. En mayo pasado tuvo que desmentir una posible operación para fusionarse con Gas Natural. La Caixa, máximo accionista de la gasista, emitió en junio de 2003 bonos convertibles por el 5% de Endesa que aún están por ejecutar.

Ence. Fin del compromiso adquirido durante la privatización

El próximo 1 de enero de 2005 finaliza el compromiso adquirido por Bankinter, Caixa Galicia y Barclays (en sustitución del absorbido Banco Zaragozano) con la SEPI durante el proceso de privatización de Ence, por el cual mantendrían una participación conjunta de al menos el 24% del capital hasta esa fecha. El consorcio ganador del concurso para privatizar la empresa papelera pagó hace tres años 20,5 euros por acción, un 8,24% menos que el precio actual de Ence.

Enagás. Gas Natural debe reducir su presencia hasta el 5%

Gas Natural, principal accionista de Enagás, tiene de plazo hasta el 31 de diciembre de 2006 para reducir su presencia en el capital de la compañía hasta el 5%, participación máxima permitida para una sociedad por la Ley 62/2003, de 30 de diciembre, de medidas fiscales administrativas y del orden social. Gas Natural parece haberse puesto ya manos a la obra. En diciembre pasado tenía el 39,5% de Enagás y su participación actual se ha rebajado hasta el 34,9%.

Cepsa. Total y Santander se disputan el control

Cepsa mira a La Haya, sede del Instituto de Arbitraje de los Países Bajos, donde la petrolera francesa Total y el Banco Santander han llevado su disputa para hacerse con el control de la compañía. De momento, y tras la opa lanzada por el Santander sobre el 16% de Cepsa, el árbitro holandés ha ordenado inmovilizar todas las acciones en poder de la entidad presidida por Emilio Botín. La oferta por el Abbey podría allanar el camino para una salida del Santander de Cepsa.

Iberia. El núcleo duro, libre para vender en diciembre

Logista, BBVA y El Corte Inglés podrán disponer de sus acciones en Iberia, que suman el 17% del capital, a partir del próximo mes de diciembre, una vez que finalice el compromiso de permanencia suscrito con la SEPI. Las minusvalías que acumulan sus inversiones (compraron las acciones a 2,99 euros y ayer cerraron 67 céntimos por debajo) dificultan una posible venta. El fin del lock-up coincide con el incremento de los rumores acerca de una fusión entre Iberia y British Airways.