COLUMNA

El mercado financiero de la UE, a medio integrar

Transcurridos varios años desde la introducción del euro, sólo el mercado interbancario se puede considerar integrado en la UE, según la autora, quien resalta que se requieren aún esfuerzos importantes de los emisores, los organismos de mercados y de las autoridades regulatorias

El Plan de Acción de Servicios Financieros (PASF), lanzado por la Comisión Europea en 1999, establecía un catálogo de medidas legislativas y regulatorias que se consideraban imprescindibles para la integración de los mercados financieros. En la actualidad se han completado un 98% de las medidas planteadas. De las directivas consideradas inicialmente, sólo quedan por aprobarse la referente a adecuación de capital (que estaba a la espera de Basilea II) y dos directivas sobre cambio de sede social de empresas y de fusiones transfronterizas).

Al PASF original se han añadido nuevas iniciativas referentes a la compensación y liquidación de operaciones de mercado y a un plan de acciones sobre derecho de sociedades (que va mas allá de las iniciativas de gobierno corporativo que le dieron origen). Ha sido un paso imprescindible, pero en ningún modo suficiente para lograr la integración de los mercados.

La aplicación de las nuevas reglas contables supondrá un impulso significativo en la integración de las Bolsas europeas

Contar con un marco regulatorio ayuda, pero la integración requiere que las condiciones operativas sean similares y ello implica sobre todo transparencia en las condiciones operativas. En parte la transparencia depende de normas y reglas, de ámbito general o de los mercados específicos.

Pero otras veces la transparencia requiere que se hagan explícitas convenciones de mercados, prácticas consolidadas o costes implícitos, lo cual puede ser difícil. Precisamente, la Comisión Europea ha decidido publicar regularmente un informe sobre el estado de la integración de los mercados financieros, en base a diversos indicadores objetivos. En el primer informe, publicado en mayo de 2004 (Commission Staff working paper: Tracking EU financial integration), se señala que la mayor integración se ha logrado en las áreas donde hay una infraestructura común de mercado, donde la información sobre los productos se ha estandarizado y donde la realidad se ha adaptado al ámbito paneuropeo.

Un mercado integrado se refiere a una situación en la cual los participantes en los mercados no se encuentran discriminados en su capacidad operativa en función de su localización. Así, las transacciones transfronterizas tendrían la misma facilidad y coste que las transacciones domésticas. En la actualidad, transcurridos varios años desde la introducción del euro, sólo el mercado interbancario se puede considerar integrado, ya que las pequeñas diferencias en tipos de interés existentes entre países no son explotables. También los mercados de repos o el de swaps de tipos de interés se caracterizan por su elevado grado de integración y por su liquidez.

Respecto a los activos de mayor plazo, donde influyen las características de los emisores, el grado de integración es significativamente menor, aunque se están realizando progresos.

Hay que resaltar que la integración requiere aún esfuerzos importantes por parte de los emisores, de los organismos de mercados y de las autoridades regulatorias. En el caso de la deuda pública, una influencia significativamente positiva ha sido la reducción del déficit público en los países del área euro, que resulta una tendencia creíble para los mercados, a pesar de los incumplimientos por algunos países grandes. Además, los Tesoros públicos facilitan una convergencia en prácticas emisoras y en seguir un calendario de emisiones que evite solapamientos entre las mismas.

Por su parte, las emisiones de deuda privada también han ido convergiendo en cuanto a las convenciones de mercado que pueden influir en su rendimiento. En este punto hay que señalar que ha podido influir positivamente en su integración la utilización de la deuda privada como garantía en las operaciones de política monetaria del BCE. En el caso de la renta variable, la integración es menor, pero la aplicación de las nuevas reglas contables supondrá un impulso significativo. Todo ello se refiere a los mercados primarios.

En cuanto a los mercados secundarios, nuevamente se produce una diferenciación importante a nivel mayorista y minorista. La actividad de los bancos de negocios como aseguradores o colocadores de emisiones ha resultado en una homogeneización de esas tarifas y en una actividad transfronteriza sin trabas. Sin embargo, a nivel minorista, la integración depende de la infraestructura de los mercados. En este campo aún queda mucho por avanzar, especialmente en el ámbito de la compensación, liquidación y registro de operaciones transfronterizas. Los participantes de los mercados, los reguladores y las autoridades monetarias deben encontrar vías para acelerar la convergencia o la compatibilidad entre sistemas.

Todo ello es imprescindible para poder disfrutar de los beneficios que comporta la integración financiera. La profundidad y liquidez de los mercados financieros mejoran la eficiencia en la asignación de los recursos productivos y una mejor asignación del riesgo. Y se ha cuantificado que la integración de los mercados financieros puede incrementar en 1% el PIB de la Unión Europea y reducir el coste de capital en 40 puntos base, a lo que se añadiría otra reducción de unos diez puntos base por menores costes de compensación y liquidación.