Energía

Repsol avanza en su plan para paliar el riesgo de Argentina

Repsol YPF afronta un nuevo ejercicio con el objetivo esencial de reducir el peso del negocio argentino, a través de la expansión en otras áreas del mundo. La petrolera desarrolla un plan estratégico prudente, de inversiones selectivas y se encuentra 'cómoda' con la ratio de endeudamiento del 21% con la que cerró 2003.

T ras un año en blanco (el de 2002), en el que el grupo petrolero no avanzó sus líneas futuras de estrategia, en octubre de 2003 presentó un plan ante el mercado que se resumía, según palabras de su presidente, Alfonso Cortina, en 'un menor perfil de riesgo, con una diversificación geográfica y un menor peso de Argentina'. De hecho, la producción de petróleo y gas en el país andino pasó a representar un 67% del total, frente al 72% del año anterior.

El plan estratégico 2003-2007 establece unas inversiones de 18.800 millones, un incremento de la producción de un 5% anual, un crecimiento del margen medio por barril superior al 10%, un ratio de endeudamiento entre el 15% y el 25% y un ahorro de 900 millones en los costes recurrentes. El que en un principio fue recibido con recelo, recibiría posteriormente los parabienes de los analistas.

Tras la presentación de los resultados anuales el pasado mes de febrero, el grupo ha dado algún paso relevante en el plano internacional: la adjudicación de una planta de regasificación en el puerto de Lázaro Cárdenas, en la costa mexicana del Pacífico, y la concesión por parte del Gobierno de Arabia Saudí al consorcio integrado por Eni, Repsol y Saudí Aramco de los permisos para la exploración de importantes yacimientos de gas natural en el país.

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El primer proyecto supone para Repsol una puerta de entrada al área del Pacífico americano, con el que completa las actividades que lleva a cabo en la cuenca atlántica a través de de Atlantic LNG y la venta de gas natural licuado en la costa oeste de Estados Unidos. En este sentido, el mes que se inicia mañana es crucial para el desbloqueo de su proyecto boliviano, que está sujeto al referéndum que se va a celebrar en el país sobre las exportaciones del gas autóctono y a la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos.

Reelección

Los accionistas aprobarán hoy unas cuentas anuales que estuvieron marcadas por la fortaleza del euro frente al dólar, lo que debilitó la evolución de los resultados, 2.020 millones, con un crecimiento del 3,5%. Pero también por el récord histórico de la producción: 1,132,5 millones de barriles equivalentes de petróleo diarios, un 13% superior al año precedente.

En la junta ordinaria se someten a reelección tres miembros del consejo de administración, Gonzalo Anes, Manuel González Cid y el propio presidente, Alfonso Cortina.

Según datos de la compañía, la remuneración del presidente fue de 2,745 millones de euros, un 9,8% superior al año anterior y la del consejero delegado, 1,379 millones. Por su parte, la del consejo, con 14 miembros, fue en conjunto de 3,275 millones.

En el orden del día de la junta serán sometidos a modificación algunos artículos de los Estatutos y del Reglamento para adaptarlos a la ley de transparencia de los mercados que entró en vigor el pasado mes de julio. También se aprobará el dividendo que, finalmente, se ha saldado con 0,40 euros por acción, más 0,02 euros por asistencia a la junta.

Una demanda imparable tras la crisis

La recuperación económica en Argentina se está traduciendo en un incremento sin precedentes de la demanda energética, que hace temer una falta de abastecimiento de gas y electricidad en el país a comienzos del invierno, a partir de mayo. Concretamente, y debido sobre todo a la demanda industrial, el consumo de gas natural se ha cuadruplicado.

Repsol juega un papel esencial, pues su capacidad de producción de gas representa el 40% y, según datos de la empresa, el incremento de ésta entre 2002 y 2003 ha sido del 25%.

Las críticas interna se centran en la falta de inversión por parte de las productoras y las distribuidoras que están congeladas desde finales de los años 90. También a una política de precios que se agudizó con la devaluación del peso en 2002. La subida de tarifas es una asignatura pendiente del Gobierno que, por el momento, ha establecido un mecanismo de ajuste de precios 'en boca de pozo' que puede derivar en un aumento de los precios.

Fuentes del mercado aseguran que 'a las empresas y los consumidores no les importa pagar más y lo que quieren es que se garantice el suministro'.

Por su parte, Repsol está realizando desde 1999 inversiones en el gasoducto Bolivia-Brasil para poder importar gas desde los países vecinos, que han sido tradicionalmente importadores.

Las compañías petroleras que operan en Argentina, entre ellas Repsol, han ofrecido abastecer de combustible líquido a las centrales eléctricas para paliar la situación.