Lucha contra el Tabaco

Bruselas se propone prohibir fumar en bares y restaurantes

La campaña de la CE contra el tabaco va a subir de intensidad, advirtió ayer el organismo comunitario. Bruselas prepara ya nuevas normas para prohibir fumar en lugares públicos como bares, cafés y restaurantes. La CE alerta, además, sobre el riesgo legal que se cierne sobre los propietarios de estos locales por convertir a sus empleados en fumadores pasivos.

Bruselas no ceja en su cruzada contra el tabaco. Tras haber prohibido la publicidad del producto por numerosos canales (TV, radio, prensa e Internet) y exigir la colocación de siniestros mensajes en las cajetillas, se ha fijado ahora un objetivo aún más ambiciosos. Como ya ha ocurrido en ciertas partes de EE UU, Bruselas quiere prohibir fumar en los recintos públicos, empezando por bares, cafés y restaurantes.

'Cuanto menos se fume en los lugares públicos, mejor', lanzó ayer la consigna de David Byrne, comisario europeo de Salud y Protección al Consumidor. Byrne anunció en una entrevista concedida al boletín electrónico Eupolitix.com la intención de su departamento de aprobar un proyecto legislativo que erradique el hábito de fumar en locales públicos.

'Estamos trabajando en ello para ver de qué forma podemos abordar una política dirigida a ese problema', afirma el irlandés, que reconoce las dificultades para consensuar una medida de tal envergadura en la Unión Europea. 'Sé que las tradiciones y culturas son diferentes y uno debe ser siempre respetuoso'. Pero Byrne aspira a que su propuesta, al menos, suscite un debate que considera 'no sólo deseable, sino necesario'.

'Cuando se trata de algo tan fundamental como la salud, hay que intentar y ver hasta qué punto se puede cambiar la opinión pública', afirma Byrne. Su país de origen, Irlanda, siguiendo la estela de medidas adoptadas en EE UU, ya ha prohibido el consumo de tabaco en lugares tan populares como el pub tradicional. Byrne espera ahora que en el último año de esta legislatura comunitaria se pueda concluir el borrador de una legislación similar para la futura Europa.

La Unión Europea inició su campaña para reducir el consumo de tabaco en 1989, año del que datan las dos primeras directivas restringiendo la posibilidad de fumar en los lugares de trabajo y prohibiendo la publicidad en televisión.

Berlín, contracorriente

El departamento de Byrne volvió al fragor de la batalla tras el pequeño traspié judicial que supuso la anulación de una de las directivas sobre publicidad por parte del Tribunal de Justicia de la UE. Desde 2001 se han aprobado otras tres directivas que prohíben la publicidad a través de prensa, radio e Internet, limitan los porcentajes de alquitrán y nicotina por cigarrillo y exigen dedicar la tercera parte de la cajetilla a mensajes concernientes a las consecuencias del tabaco.

Sólo Alemania se ha desmarcado de esta cruzada por el temor al impacto de una reducción del consumo en los beneficios de la industria tabacalera europea. También el Parlamento Europeo hizo causa común con el sector e intentó en vano que se le permitiera hasta 2007 seguir exportando los productos más nocivos ya prohibidos en la Unión.

'Me temo que los alemanes van a contracorriente de todo el mundo', afirmó ayer Byrne. 'Es el único país que se opone a mis propuestas'. Berlín recurre casi de modo sistemático las directivas que tienen por objetivo reducir el consumo de tabaco. El último pleito ante el Tribunal de la UE atañe a la norma sobre publicidad, aduciendo que supone un atentado contra la libertad de prensa.

La Comisión Europea se niega a bajar la guardia contra una 'epidemia' que, según sus datos, provoca cada año la muerte de medio millón de personas en la Unión. Las estimaciones de Bruselas atribuyen al tabaco el 25% de las muertes causadas por un cáncer.

Proteger a los camareros y al público

La Comisión Europea no sólo quiere prohibir el consumo de tabaco en los locales públicos para proteger a los consumidores, sino, sobre todo, a los empleados que inevitablemente pasan largas horas en ese ambiente viciado.

El comisario de Salud, David Byrne, subrayó ayer 'las evidencias claras que existen sobre la correlación entre el hecho de ser un fumador pasivo y las consecuencias que se derivan para la salud'.

Byrne advierte que, con norma comunitaria o sin ella, es sólo cuestión de tiempo que los empleados de locales públicos comiencen a demandar a sus empresas por haberles tenido sometidos a una contaminación inevitable en el lugar de trabajo.

El aviso es significativo porque David Byrne, antes que comisario europeo, fue fiscal general en Irlanda (1997-1999). 'Puede haber un problema legal para los patrones cuando los trabajadores han estado expuestos al riesgo del humo del tabaco', advierte. 'Los legisladores deben clarificar este asunto', añade el comisario europeo de Salud y Protección Pública.