Empleo

España es uno de los países de la UE donde menos crece la productividad

La productividad de los trabajadores españoles es una de las que menos ha crecido dentro de la Unión Europea en los últimos 20 años. Sólo Grecia e Italia cuentan con ritmos de crecimiento de la productividad aún más bajos. El último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desvela, además, que Estados Unidos desbancó a Europa y a Japón en el crecimiento de la productividad en 2002.

Un mercado laboral con trabajadores de alta productividad es un mercado laboral moderno y próspero. En función de esta afirmación se podría decir que el mercado de trabajo español no se está modernizando con demasiada celeridad.

Según el último y exhaustivo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las Tendencias laborales en el mundo, España ocupa el tercer lugar entre las economías de la Unión Europea donde menos ha crecido la productividad de sus trabajadores desde 1980.

Tomando como base cien la productividad en ese año, en 2002, dicha variable se situó en España en 146,40 y sólo Grecia, con un 142,50 e Italia, con un índice de 142,70, registraron ritmos de aumento de la productividad inferiores al español.

La OIT atribuye la mejora de la productividad en EE UU a que sus trabajadores hacen más horas que sus colegas de la Unión Europea

Por contra, Irlanda fue el país en el que más se disparó el aumento de la productividad, situando esta variable en 249,50. Le sigue Finlandia (183,50).

En términos globales, el informe de la OIT resalta como principal conclusión el espectacular avance de la productividad en EE UU en 2002, 'desbancando (el crecimiento de esta variable) a Europa y a Japón por primera vez durante un largo periodo de tiempo desde la Segunda Guerra Mundial y aumentando las diferencias de productividad con el resto del mundo'.

Así, según los datos que maneja esta organización, el pasado año, EE UU registró un incremento de la producción anual por trabajador del 2,8% respecto a 2001, mientras que en la UE este avance fue del 1,1%.

Por lo que respecta al periodo de los últimos siete años analizado por la OIT, la tasa de crecimiento de la productividad en EE UU alcanzó una media del 2,2%. Dicha cifra duplica la tasa de aumento de esta variable registrada en la Unión Europea, que fue del 1,2%, y la de Japón (1,1%) durante este mismo periodo.

El estudio destaca que parte de este diferencial conseguido en 2002 por Estados Unidos en la producción anual por trabajador se debe a que 'los trabajadores estadounidenses trabajan más horas que sus colegas europeos'.

Los trabajadores estadounidenses realizaron un promedio de 1.825 horas en 2002, mientras que en las principales economías europeas la cifra oscilaba entre las 1.340 de Holanda a las 1.815 computadas en España. En Japón, según la OIT, las horas trabajadas descendieron prácticamente al nivel de Estados Unidos desde las 2.000 horas que hacían los japoneses en 1990.

Pero no solo de echar horas vive la productividad. El informe atribuye también la mejora de este factor en EE UU a otros dos factores. Por un lado, a la producción y difusión de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), 'en un entorno económico favorable'. Mientras que, en segundo lugar, se debería al desarrollo de industrias de servicios como el comercio mayorista y minorista o los activos financieros que dependan de las TIC.

Una prueba palpable de este efecto beneficioso de la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación es que 'un trabajador agrícola en Estados Unidos produce 650 veces más que un trabajador del campo en Vietnam', asegura el informe de la OIT.

Es precisamente el aumento de inversión en nuevas tecnologías lo que aconseja la mayoría de los expertos para mejorar la productividad de las empresas españolas, que en 2002 permaneció prácticamente estancada, según la OIT, con un exiguo avance del 0,3%. Peor fue esta variable en Holanda, único país de la UE donde cayó la productividad. Por el contrario, los mayores aumentos los registró Grecia (4%) y Suecia (3,4%).

Dos formas de ver el trabajo

Aunque tradicionalmente las tasas de paro de Estados Unidos han sido inferiores a las registradas en los países de la UE, en los últimos tiempos se están invirtiendo las tornas.

Irlanda, por ejemplo, ha pasado de tener la tasa de desempleo más alta de Europa a principios de los noventa a estar por debajo del nivel de EE UU en 2002. Igualmente, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Dinamarca, Reino Unido, Suecia e incluso Portugal tienen tasas de desempleo inferiores a la estadounidense.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) asegura que este cambio se ha producido porque la flexibilidad del mercado laboral estadounidense hizo reaccionar a los empresarios de este país de forma distinta a los europeos en la última desaceleración económica.

La primera reacción de los empresarios estadounidenses en el momento en el que surgieron dificultades fue despedir, mientras que las legislaciones europeas no facilitan esta opción en igual manera.

A pesar de esta interpretación, la OIT asegura que aunque en los últimos años ha mejorado la capacidad de los países europeos para crear empleo (entre 1999 y 2002 la tasa de población ocupada pasó del 56,1% al 56,7%), 'a más largo plazo, la economía estadounidense seguirá disfrutando de unas tasas de crecimiento del empleo y de la productividad superiores a las de la Unión Europea'.

La OIT añade que los avances de la producción por trabajador y de la ocupación 'es la única forma de reducir la pobreza'.