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Austria despeja el camino a Telefónica para vender su licencia de UMTS

Telefónica Móviles contaba desde hace tiempo con la posibilidad de que Italia relajara su postura sobre la propiedad del espacio radioeléctrico, pero la actitud de Austria ha supuesto una sorpresa. De hecho, las esperanzas de la operadora española se cifraba en cero, y éste fue el valor que le dio en sus libros a la inversión realizada en la compra de una licencia UMTS en ese país.

Haya roto o no todas las previsiones, lo cierto es que el Parlamento austríaco aprobó la semana pasada una ley que permite a las dueñas de licencias de telefonía móvil comerciar con las frecuencias, una normativa muy similar a la que acaba de aplicarse en Italia. Y este cambio normativo permite a Telefónica Móviles conseguir algo a cambio de una licencia de UMTS que no quiere y cuyas operaciones mantiene congeladas desde hace más de un año.

Pero el respaldo legal a la comercialización del espectro radioeléctrico, que siempre requerirá el visto bueno del regulador, según la normativa aprobada, no implica necesariamente la consecución de ingresos. Para eso hace falta venderlo y para ello se necesitan compradores. En estos momentos, en Austria hay otros cuatro operadores establecidos. La filial de telefonía móvil del ex monopolio, Telekom Austria, y la participada de Deutsche Telekom son las dueñas del mercado, que comparten con Connect One, Telering y Hutchison. Ninguna de ellas se ha postulado oficialmente como compradora, pero los diarios locales sí hablan del posible interés que pueden tener las filiales de Telekom Austria y de Deutsche Telekom por adquirir el espectro que Móviles está deseosa de vender.

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Posibles compradores

Este escenario coincide con el italiano, donde también son los líderes del mercado los que se postulan como compradores. En este caso son Telecom Italia Mobile y Omnitel, filial de Vodafone, las principales candidatas. La lógica de esta coincidencia se basa en el mayor número de clientes que tienen las primeras compañías del ranking de cada país y en la necesidad de tener más capacidad para ellos. También en la disponibilidad económica que les da la salud de sus cuentas y que les permite hacer frente a un gasto que, por una parte, redunda en su beneficio y, por otra, impide la entrada o el crecimiento de otros rivales.

Después de las decisiones austriaca e italiana, a Telefónica Móviles ya sólo le quedan dos países -Alemania y Suiza- cuyas regulaciones impiden por ahora la comercialización del espectro. Y uno de ellos, el primero, es donde la inversión de la operadora española en la compra de la licencia UMTS fue mayor, 8.471 millones de euros para el consorcio con el que acudió a la subasta.

Una vez congeladas todas las actividades de UMTS fuera de España, la única posibilidad que le queda a Móviles de recuperar parte de lo desembolsado es vendiendo las frecuencias.

Una lucha contra el calendario

Telefónica Móviles no lucha sólo contra las regulaciones que tienen los países en materia de comercialización de espectro, sino también contra el calendario. La operadora adquirió cuatro licencias de UMTS en otros tantos países europeos y el compromiso no sólo fue de pago. Todas las concesiones tienen condiciones de despliegue de red y cobertura y su incumplimiento puede dar lugar a la retirada de la licencia.

La operadora española no tiene intención de destinar ni un euro más al UMTS europeo, así que, antes o después, incumplirá los compromisos. Su esperanza es que para ese momento todas las regulaciones permitan la venta del espectro y ella haya podido ya desembarazarse de él con alguna ganancia.