Derivados

Un valioso instrumento desde la antigüedad

Los derivados ya se utilizaban para asegurar cosechas en la Grecia clásica, pero no han tenido un mercado organizado hasta 1973 en Chicago

La aparición de los mercados organizados ha facilitado el despegue y el desarrollo de la negociación en derivados financieros. La actividad principal de estos mercados es la negociación, liquidación y compensación de futuros y opciones. Entre las ventajas que aportan los mercados está la eliminación del riesgo de contrapartida -de impago-, la mejora en la información, en la regulación y en la transparencia, y la disminución de los costes al estandarizar los productos. Todo esto se ha traducido en un importante aumento en los volúmenes y de la liquidez. El principal inconveniente para negociar en estos mercados sigue siendo, en la mayoría de los casos, el desconocimiento de los productos. Pero, en sí mismo, el concepto de derivado es muy antiguo.

Ya se tiene noticia de que en la Grecia clásica, por el año 330 a. C., los productores de aceitunas utilizaban instrumentos derivados para limitar -un mes antes de la cosecha- el riesgo de una bajada en el precio y realizaban un contrato forward (a futuro) en el que fijaban el precio que se iba a pagar por una cantidad en un momento (futuro) específico del tiempo. En 1636 en Amsterdam -la plaza financiera más antigua de Europa continental-, los cultivadores y los compradores de tulipanes sellaban contratos de futuros para limitar los riesgos en el caso de que la temporada de tulipanes fuera pobre. En 1790 se crea la Bolsa de Nueva York (NYSE, New York Stock Exchange), pero aún no se crea un mercado de derivados formal y organizado, y hasta bien entrado el siglo XX las transacciones de derivados se hacen OTC (over the counter) o fuera del mercado.

Aunque las opciones se han negociado durante siglos han sido, hasta un pasado reciente, instrumentos financieros oscuros y poco importantes. Los mercados de opciones estaban muy fragmentados y las transacciones eran caras y difíciles de acordar. El cambio se produjo en 1973 con dos hechos: uno fue la creación de la Chicago Board Options Exchange, la primera Bolsa registrada con el fin de negociar opciones. La Bolsa comenzó modestamente negociando sólo opciones call sobre 16 acciones, pero tuvo un gran éxito, lo que hizo que pronto otras Bolsas comenzaran a negociar opciones incluyendo opciones tipo put. Para 1983, el volumen de negociación en opciones superaba -en términos de las acciones equivalentes- al volumen de la Bolsa de Nueva York. También en 1983 aparecieron los primeros derivados sobre índices bursátiles, en concreto fue sobre el Standard and Poor's 100. Posteriormente llegaron los derivados sobre bonos y tipos de interés.

El otro hecho relevante fue el desarrollo de una teoría de valoración de derivados, satisfactoria, por parte de los académicos Fisher Black, Robert Merton y Myron Scholes. La teoría de valoración desarrollada iba más allá de las opciones negociadas en un mercado organizado.

Se refería a cualquier contrato que pueda considerarse un título cuyos rendimientos están relacionados con los de otro título o grupo de títulos. Desde esta perspectiva, los principios de valoración de opciones pueden aplicarse a una amplia gama de instrumentos financieros.

Hoy en día, se negocian derivados financieros en casi todos los países desarrollados y, en algunos, en varias Bolsas. Sin salir de Estados Unidos, otra plaza importante es la Bolsa Mercantil de Chicago (CME o Chicago Mercantil Exchange), que es la mayor Bolsa de futuros financieros del país y la segunda en el mundo, después de Liffe en Londres. Fue fundada en 1898 como una entidad sin ánimo de lucro y en diciembre de 2002 pasó a ser la primera Bolsa americana que cotizaba en Wall Street.

En España, el Mercado Oficial de Futuros y Opciones (MEFF) inició su actividad en noviembre de 1989, y forma parte del grupo MEFF AIAF Senaf Holding de Mercados Financieros. Es un mercado totalmente electrónico, como lo son ya todos los mercados de derivados financieros en los países desarrollados, y su actividad se centra en derivados sobre índices bursátiles, sobre acciones y sobre renta fija (bonos). Esta actividad ha ido creciendo con el tiempo. Durante el primer semestre de este año, el volumen negociado en MEFF sobrepasó los 22 millones de contratos.