Seguridad informática

Un nuevo virus infecta a 18 millones de ordenadores en un solo día

La nueva amenaza informática se llama Bugbear.B y es de las más dañinas de los últimos tiempos. En tan sólo 24 horas se ha esparcido por toda Europa, América y Australia inoculando la enfermedad a millones de ordenadores; los cálculos que maneja la empresa de seguridad Panda Software hablan de unos 18 millones de equipos infectados. Como otros tantos, viaja a través del correo electrónico y se extiende como una plaga por las redes de las oficinas.

El Centro de Alerta Antivirus (CAT) ha elevado esta mañana al nivel extremo, es decir, a grado 5, la peligrosidad del virus, al que inicialmente se le adjudicó una calificación inferior.

Un e-mail con un asunto atractivo, que pide ayuda o que ofrece una solución técnica avanzada. El archivo que le acompaña no es otra cosa que un poderosísimo gusano, es decir, un virus capaz de reproducirse a sí mismo. Ni siquiera es necesario abrir el mensaje, basta con tener activado el panel de vista previa del programa de correo, que es la configuración por defecto de estos sistemas. Desde ese mismo momento, el ordenador queda infectado.

Como primera medida, el programa maligno desactiva todos los sistemas de seguridad que tenga el usuario, cuando no opta por destruirlos. Acto seguido infecta a una treintena de programas de uso común (Internet Explorer, Winzip, Kazaa, etcétera) y los deja prácticamente inutilizados. Y por si fuera poco se comporta como un espía: controla todas las pulsaciones del teclado para cada vez que se escriba un nombre de usuario y una clave almacenarlos y remitirlos a varios cientos de páginas web; desde alguna de ellas, nadie sabe cuál, esos datos se recopilan y se almacenan.

Reproducción

Una vez instalado en un ordenador, el virus se clona a sí mismo y se remite a todas las direcciones de e-mail que tenga almacenadas el usuario, con una peculiaridad: Bugbear.B no necesita de un programa de correo para reenviarse, él mismo es capaz de hacerlo.

Si el equipo infectado está conectado en red el contagio es aún más sencillo: se copia en las carpetas compartidas del sistema para desde ahí tener acceso a todos los ordenadores. Sólo las instalaciones mejor protegidas pueden evitar su expansión. Pero esa facilidad de propagación es también su debilidad ya que pronto da muestras de su existencia: inocula el mal a las impresoras compartidas, que rompen a imprimir caracteres extraños.

Este Bugbear.B no es, en sí mismo, novedoso sino un cóctel de muchos ya existentes a partir del Bugbear original que ya hizo acto de presencia hace un año. Las grandes compañías de seguridad ya ofrecen el antídoto en su páginas de forma gratuita e incluso permiten a los internautas rastrear on line su equipo en busca del mal.