Fondos

¿Por qué ahora?

Por cuarto mes consecutivo, el patrimonio de los fondos de inversión españoles ha aumentado en el mes de abril. Según datos de Ahorro Corporación, el incremento del patrimonio gestionado ha sido de 3.200 millones de euros y alcanza ya cerca de 180 m.m. de euros (30 billones de las antiguas pesetas). De esta forma, en el primer cuatrimestre de 2002, los fondos de inversión han visto crecer su patrimonio un 5%, recuperándose por tanto del mal registro alcanzado en 2002, cuando perdieron algo más de un 4% de patrimonio gestionado.

A destacar el dato de que el incremento de patrimonio ha sido generalizado en todas las categorías de fondos, tanto los más conservadores (FIAMM o FIM de renta fija) como los de perfil más arriesgado (FIM de renta variable o de renta variable mixta), aunque sin duda el protagonismo ha recaído en estos últimos y, en particular en los de renta variable. La recuperación de las bolsas en el mes de abril, capitalizando el fin de la guerra en Irak, ha impulsado el patrimonio de los fondos de acciones, con incrementos que van desde los 725 millones de euros (+5,3%) en el caso de los fondos de renta variable pura a los 580 millones (+3,2%) de la renta variable mixta.

¿Significa esto que los inversores españoles vuelven a apostar claramente por la renta variable y a asumir en consecuencia algo más de riesgo? Aunque pueda parecer paradójico por las cifras antes comentadas, la respuesta es que no necesariamente.

Cuando se analiza la evolución del patrimonio gestionado por los fondos de inversión hay que tener en cuenta que parte de sus variaciones son atribuibles a las propias variaciones de los precios de los activos en que invierten (es el denominado efecto precio) y parte es atribuible al saldo neto de suscripciones y reembolsos que realizan los partícipes. De esta forma, si se quiere comprobar si los inversores están realmente comprando o vendiendo fondos de acciones, hay que analizar el saldo o variación patrimonial neta, descontando el efecto de las subidas o caídas de las bolsas. Este análisis de saldos netos lo efectúa mensualmente Ahorro Corporación y sus cifras no dejan lugar a dudas: en abril la variación patrimonial neta de los fondos de renta variable pura fue ligeramente negativa (-0,2%) y para los cuatro primeros meses del año acumula un descenso del 9%.

¿A dónde se ha ido el dinero reembolsado? Los datos del informe elaborado por Ahorro Corporación vuelven a ser muy elocuentes: a fondos sin riesgo como los garantizados y los FIAMM, que acumulan incrementos patrimoniales netos en el año del 7.6% y 4.9%, respectivamente.

Lo más chocante de este comportamiento reciente de los inversores es que durante todo el año 2002, en el que se produjeron fuertes caídas bursátiles en todos los mercados, el patrimonio neto de los fondos se mantuvo prácticamente constante, a diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, con las otras categorías de riesgo, los fondos mixtos, en las que se produjo un importante descenso del patrimonio neto gestionado. La interpretación de estos movimientos patrimoniales parecía clara: la capacidad de resistencia a las caídas bursátiles, el grado de tolerancia al riesgo, debía de ser mucho mayor en un inversor en fondos de renta variable que en los inversores en fondos mixtos. En el primer caso, los riesgos serían conocidos y eran, por tanto, asumibles, justificando la permanencia en dichos fondos en la expectativas de rentabilidades a largo plazo más elevadas. En el segundo, los inversores no habrían valorado bien el riesgo al que se enfrentaban (por la parte de inversión en renta variable) y optaron por estos fondos mixtos en busca de una mayor rentabilidad esperada cuando, en realidad, su perfil era claramente averso al riesgo.

Entonces, ¿por qué ahora que las bolsas están teniendo un mejor comportamiento los partícipes de fondos de renta variable se están trasladando a fondos más conservadores? Todo apunta a que las expectativas generadas por la eliminación de la tributación por cambio de fondo (el peaje fiscal) ha debido de jugar un papel muy importante. Las entidades financieras han demostrado ser muy convincentes a la hora de ofrecer a los sufridos inversores en bolsa productos de menor riesgo; sobre todo garantizados, en los que las comisiones de reembolso fidelizan al cliente por varios años y lo hacen menos vulnerables a eventuales ofertas futuras para que traspasen sus inversiones a fondos de otras gestoras.

Los inversores, por el contrario, no han sabido optimizar sus decisiones de inversión. Todo lo contrario: teniendo minusvalías acumuladas en 2002, podrían haber realizado éstas con el consiguiente ahorrar de impuestos en la declaración de la renta que justamente ahora se está liquidando y, al tiempo, haber colocado su patrimonio en fondos de menor riesgo. Una vez más se pone de manifiesto la necesidad de un asesoramiento profesional e independiente para la planificación de las finanzas personales de los inversores y que ésta no puede prescindir de los aspectos fiscales.