Nueva York

Los resultados empresariales marcan la tendencia en Wall Street

Ha comenzado el periodo de presentación de resultados empresariales correspondientes al tercer trimestre del año. En Estados Unidos son, como siempre, más madrugadores. Otra cosa es que los resultados, como se ha visto en los dos últimos años, no se ajusten a la ortodoxia contable.

Es el momento, en cualquier caso, de seguir con detenimiento la larga retahíla de presentación de cuentas, porque los índices serán más sensibles que nunca a esta circunstancia. Primero, porque nueve meses en un balance dan mucha visibilidad para apostar por resultados anuales. Segundo, porque el efecto sorpresa cotizará al alza o a la baja y aumentará la volatilidad de los índices.

Las referencias que llegan del S&P 500 son desalentadoras a pesar del movimiento de recuperación en ciernes que pregonan algunos analistas técnicos. En junio se apostaba por alzas en el beneficio conjunto de estas empresas del 16%. Esta cifra puede quedar reducida, no obstante, al 5%.

Si se confirman las proyecciones, las Bolsas estadounidenses seguirán subidas en su globo particular, porque las correcciones de septiembre se antojarán insuficientes en términos de valoración de PER.

Otra cosa es lo que sucede en la zona euro. Se esperan malos resultados para el tercer trimestre debido a la pésima evolución de sectores emblemáticos como el bancario y las grandes eléctricas. Las Bolsas europeas, no obstante, han corregido con exceso este fenómeno y arrojan multiplicadores por debajo de las 15 veces.

El hecho de que los mercados de la zona euro estén baratos en términos históricos y muy atractivos respecto a la prima de los tipos de interés no significa, según los expertos, que vayan a alejarse de las tendencias de fondo de los mercados estadounidenses. La opinión generalizada es que, si Wall Street desarrolla un nuevo y más acusado movimiento a la baja, los mercados europeos volverán a pasarlo muy mal.