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Cumbre

El G-7 aborda una creciente lista de peligros para la economía mundial

Los ministros de Economía y Finanzas de los siete países más ricos del mundo, reunidos en Ottawa, tratarán entre hoy y mañana los peligros que acechan sus economías: la recesión japonesa, las consecuencias del caso Enron y la crisis de Argentina, país para el que no se espera ninguna ayuda, sino una declaración sobre su programa económico.

Desde octubre, fecha de la última reunión de los ministros del G-7 (Estados Unidos, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia Alemania e Italia), celebrada en Washington, en Argentina ha aflorado una crisis de dimensiones impredecibles y Japón ha entrado oficialmente en recesión, dos temas que no podían quedar fuera de la agenda y que se sumarán al alivio de la deuda externa de los países pobres, la quiebra de Enron, y la financiación de las organizaciones terroristas.

Así lo confirmó ayer Paul Martin, ministro de Finanzas de Canadá, país anfitrión de esta reunión, quien anunció que los ministros harán 'una valoración de la economía global, ya que EE UU, Japón y Alemania estarán presentes, y los tres son los principales factores de la desaceleración mundial'.

El ministro nipón de Finanzas, Masajuro Shiokawa, tendrá que responder ante sus homólogos de la lentitud de las reformas estructurales del Gobierno de Junichiro Koizumi. Durante el fin de semana los ministros debatirán el principal problema de Japón: la crisis de su sistema financiero, lastrado por los créditos impagados y la estrepitosa caída de la Bolsa, que esta semana ha llegado a mínimos en 18 años. Ayer, sin embargo, rebotó por las especulaciones de que el Gobierno va a socorrer al sistema bancario por medio de una inyección de capital.

Las divisas preocupan

Los ministros llegan a Ottawa con otra preocupación que atañe a la economía japonesa: la debilidad del yen. El Gobierno ha sido acusado de apoyar la debilidad de su divisa para favorecer las exportaciones, algo que no ha sentado bien entre los fabricantes estadounidenses, que han pedido al secretario del Tesoro, Paul O'Neill, que inste al Gobierno nipón a frenar la caída del yen. O'Neill respondió la semana pasada que las empresas estadounidenses no deben pretender que ningún Gobierno les ayude 'con conversaciones sobre los tipos de cambio'.

A pesar de que la evolución de las divisas está en el punto de mira de los inversores, un alto funcionario del Ministerio de Finanzas de Alemania anticipó ayer que no se tratará oficialmente en las conversaciones de Ottawa. 'En estos momentos no veo necesidad de hablar de este asunto', dijo, en referencia a la fortaleza del dólar.

En cuanto al escándalo desatado por la quiebra de Enron, el ministro canadiense afirmó que 'Canadá y Europa deben estudiarlo para que Enron no pase allí'.

No habrá representantes de Argentina en la cita, pero los ministros y gobernadores centrales del G-7 expresarán 'en su comunicado final su visión global del programa de Argentina', dijeron fuentes canadienses.

La financiación del terrorismo también será un tema relevante y llega en un momento en el que el Gobierno de Bush es criticado por su política unilateral. Ayer, el ministro francés de Exteriores, Hubert Vedrine, manifestó que la visión de EE UU de la lucha contra el terrorismo es 'simplista', informa Ana B. Nieto, desde Nueva York. Vedrine denunció además la política de Bush en Oriente Próximo, en referencia a su apoyo a Israel. El secretario de Estado, Colin Powell, dio ayer una muestra más de esa política al declarar ayer que EE UU actuará solo para producir 'un cambio de régimen en Irak', aunque no especificó los pasos a dar en esa dirección.

A la cita acudirán como observadores responsables del FMI y del Banco Mundial, y Rodrigo Rato, como presidente del Consejo de Ministros de Economía de la UE. También viajará a Ottawa el ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, que participará en algunas reuniones.

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