Coyuntura

El PP pronosticó en marzo un crecimiento del 2,6% para 2008

El diagnóstico y las soluciones a la crisis económica enfrentarán este miércoles en el Congreso a José Luis Rodríguez Zapatero y al líder del PP, Mariano Rajoy. Este último acude al debate con un flanco muy débil que deriva de su oferta electoral. En ella pronosticó para este año un crecimiento del 2,6%, que elevó hasta el 4% al final de la legislatura.

El presidente del Gobierno y el líder de la oposición bien podrían remendar este miércoles una cita bíblica para defender que quien esté libre de previsiones optimistas arroje la primera piedra. La pasada campaña electoral puso una venda en los ojos de las dos principales fuerzas políticas, hasta el punto de que el PP llegó a prever para este año un crecimiento del 2,6%, disparado hasta el 4% a final de la legislatura.

En 2012 nadie se atreve a pronosticar cuanto crecerá el Producto Interior Bruto (PIB), pero todos los expertos, incluido el presidente del Gobierno, tienen claro que este año crecerá por debajo del 2%. Nada que ver con el discurso electoral del PP ni tampoco con el de la memoria económica que elaboró el ex ministro Juan Costa, hoy diputado raso, para complementar la oferta del primer partido de la oposición.

El ex coordinador del programa con el que Rajoy concurrió a los comicios de marzo fijó como prioridad recuperar la senda de aceleración de la economía para 'garantizar' un 'aumento mínimo' del PIB del 2,6% este año y 'un cambio en la tendencia de ciclo para alcanzar, al final de la legislatura, una tasa de crecimiento cercana al 4%'. 'Nuestro objetivo', reza la memoria económica del PP, 'es conseguir un crecimiento medio a lo largo de los próximos cuatro años del entorno del 3,3%'.

Rajoy prometió crear 2,2 millones de empleos hasta 2012 en su programa

El optimismo del PP no sólo se detuvo hasta hace sólo tres meses en el indicador de crecimiento. El PP se comprometió también a crear 2,2 millones de puestos de trabajo hasta 2012 y a mejorar el superávit presupuestario, hasta situarlo al final del mandato 'en niveles cercanos' al 3%.

Cuando el PP realizó estas promesas, el Gobierno ya se había comprometido a la deducción de los 400 euros en el Impuesto sobre la Renta, con un coste estimado de 6.000 millones de euros, y también estaba vigente el cheque-bebé de 2.500 euros por nacimiento. El PP pretendía hacer compatible también su cuadro macro con una reducción del tipo general del Impuesto sobre Sociedades hasta el 20%, coste que el vicepresidente económico, Pedro Solbes, ha calculado en 17.000 millones de euros.

El primer partido de la oposición discrepa en su memoria económica de esta cifra, tanto que califica de 'nulo en términos recaudatorios' el impacto real de la rebaja impositiva, 'como ha demostrado, en el marco de una economía globalizada, la experiencia de reformas similares en otros países de nuestro entorno'.

Pacto de competitividad

El PP supeditó esta rebaja de Sociedades a lo que denominó un acuerdo nacional sobre competitividad con empresarios y sindicatos que albergaba compromisos sobre medidas para favorecer la igualdad y la conciliación laboral, un mayor esfuerzo inversor en I+D+i y en capital productivo, flexibilización laboral (con iniciativas que no llegó a concretar) y la adopción de medidas de eficiencia y ahorro energético.

En la misma cesta impositiva, el PP defendió en la pasada campaña una reducción del Impuesto sobre la Renta que hubiera supuesto, según sus cálculos un ahorro medio para los contribuyentes del 16%.

El PSOE sumó 22.200 millones en gasto social

La memoria económica que el PSOE elaboró para complementar su programa electoral fija en 22.200 millones de euros el coste total de las medidas de gasto comprometidas para esta legislatura en la oferta con la que José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones. Ello supone una media anual de 5.500 millones de euros de gasto adicional entre 2009 y 2012.

De los 22.200 millones, 16.800 corresponden a medidas completamente nuevas del programa electoral. El resto deriva, sobre todo, de los gastos comprometidos para financiar la ley de Dependencia, cuyo primer reflejo se tendrá en el proyecto de ley de Presupuestos que el vicepresidente Pedro Solbes enviará en septiembre al Congreso.

Los costes adicionales del programa representarán, prevé el PSOE en su memoria económica, un promedio anual del 0,4% del PIB y absorberán de media un 55% del superávit no financiero del Estado. Los efectos dinamizadores derivados de las rebajas fiscales, las nuevas inversiones en la red de escuelas infantiles, en capital físico y tecnológico aumentarán la tasa de crecimiento del PIB en 0,3 puntos. Las inversiones previstas crearán, predijo el PSOE en marzo, 300.000 nuevos empleos y bajarán la tasa de paro en 0,5 puntos.

La memoria económica socialista elude cualquier previsión concreta sobre el crecimiento del PIB, papel que se dejó en manos del Gobierno.