Las claves: los pequeños valores asoman la cabeza en aguas revueltas
Los que apostaron por ellos cuando los analistas se lo recomendaron, si es que quedan algunos, respirarán aliviados


La paciencia es una virtud que puede resultar rentable en Bolsa. Así lo ejemplifica, por ejemplo, el rendimiento medio del S&P 500 en los últimos 50 años. Pero la espera puede hacerse muy larga. Desde hace al menos tres años, analistas de todos los colores vienen avisando de que este año sí, este es el de los valores pequeños. Las grandes ballenas, decían, tenían que caer en algún momento, y todos esos pezqueñines, más especializados, menos dependientes de fiebres tecnológicas, podían florecer. Y parece que este ejercicio puede ser, por fin, el del despertar de las small caps: por lo pronto, los índices que las recogen a los dos lados del Atlántico marcan máximos, y acogen sin rencor a todos los inversores que están empezando a repartir los huevos en cestas más pequeñas. Los que apostaron por ellas cuando los analistas se lo recomendaron, si es que quedan algunos, respirarán aliviados. Eso sí: les queda mucho recorrido por delante para llegar a los niveles de rentabilidad de sus pares más pesados. A estos, por su parte, les puede esperar una larga caída.
Stellantis frena con los eléctricos, y no es el único que lo hace
Stellantis, grupo detrás de marcas como Opel, Peugeot, Fiat o Citroën, sufrió el viernes un duro correctivo en Bolsa tras anticipar costes de 22.000 millones en un cambio de estrategia de sus eléctricos. El conglomerado se une así a una tendencia del sector, que en mayor o menor medida se está replanteando su estrategia con el coche eléctrico. Las marcas mantienen que es el futuro, pero no tan inmediato como se había anticipado. Las decisiones políticas a los dos lados del Atlántico y el ritmo de la economía, continental y mundial, tampoco le dan el impulso que necesita el vehículo eléctrico.
Las agencias de viajes sobreviven a base de reducir sus márgenes
Lejos quedan los tiempos en los que un ciudadano de a pie, desconocedor de las posibilidades que ofrecía el mundo para visitarlo (que entonces no eran tantas, pero sí más caras), tenía que acudir a la agencia de viajes para organizar sus vacaciones de verano (porque en Semana Santa lo normal era ir al pueblo). La expansión de internet ha favorecido al sector turístico en general, desde los hoteles hasta el transporte, pero ha castigado a los intermediarios, las agencias. Para ser precisos, a las tradicionales, porque han crecido plataformas como Booking que, más que agencias, son agregadores de ofertas, porque el usuario es el que se diseña la experiencia. Pero las de toda la vida sobreviven, para ese público que no quiere pensar tanto, a costa, eso sí, de reducir los márgenes.
La frase
El espacio será el lugar económicamente más atractivo para los centros de datos para la inteligencia artificial. Allí los panales solares pueden ser cinco veces más eficaces que en el suelo, y no se necesitan baterías. Ocurrirá en 36 meses o menosElon Musk, fundador de Space X
Merz salta por el campo de minas del suministro energético
Conseguir suministro de energía es como pisar un campo de minas. Para cortar el flujo con Rusia (que llevaba décadas siendo un régimen poco recomendable, aunque todos miraran para otro lado), Alemania, como el resto de Europa, tuvo que girar la cabeza hacia Estados Unidos y su gas natural licuado. Pero ahora también la potencia norteamericana se ha vuelto hostil, así que el canciller, Friedrich Merz, está de gira por Oriente Próximo: Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes... todos ellos regímenes, de nuevo, poco recomendables, y que además mantienen buenas relaciones con Moscú y Washington. La alternativa es potenciar la soberanía energética con las renovables, que lleva su tiempo, o reducir notablemente el consumo, algo puramente quimérico.