Los grandes retos de la banca en 2026
La desregulación, transformación y crecimiento inorgánico impondrán ganadores y perdedores en la batalla por el crecimiento rentable y sostenible


La banca ha despedido el 2025 con un buen sabor de boca. Ha sido un año de ingresos récord, subidas del valor bursátil, aumentos de dividendos y alta rentabilidad del sector. Esta senda positiva se mantendrá durante el 2026, con los tipos de interés estables, la actividad de negocio al alza y el bajo riesgo de crédito. Por primera vez tras la crisis financiera del 2007, los grandes bancos globales cotizan por encima de una vez su valor en libros. Solo dos de los 19 bancos sistémicos cotizan por debajo.
Los ejecutivos del sector aspiran a que esta situación ventajosa se mantenga. Sin embargo, los retos de desregulación, transformación y crecimiento inorgánico impondrán ganadores y perdedores en la batalla por el crecimiento rentable y sostenible. A continuación, profundizo en los 4 principales retos del sector.
Reto 1: la desregulación a distintas velocidades
La Administración Trump ha iniciado una gran ola de desregulación de la banca americana.
Los requerimientos de capital bajarán un total del 14%, lo que representa una capacidad de financiación adicional de $2,6 trillones, equivalente a la mitad del tamaño de JP Morgan Chase. Esto representará un gran impulso para la economía y generará un aumento del ROE del 6% de los bancos estadounidenses. Los reguladores del Reino Unido, aunque a un ritmo menor, seguirán la senda americana. Sin embargo, la Unión Europea se centra en simplificación regulatoria, pero no en reducción de capital. Así los bancos europeos perderán posición competitiva frente a los americanos, acelerando su brecha de valoración que ya se encuentra en 2 veces.
Reto 2: la aceleración de los negocios de comisiones
Las comisiones ya representan más del 50% del total de los ingresos. Los negocios de banca privada, gestión de activos, seguros y pagos continuarán acelerándose en detrimento de los negocios de margen de interés. Las estrategias de velocidad de balance (originar para distribuir créditos) permiten liberar recursos para dedicarlos a negocios de comisiones. La lucha por cuota de mercado en los negocios de gestión patrimonial es feroz. El segmento de ultrarricos en banca privada ya representa más del 60% de los ingresos y crece a un ritmo dos veces superior al resto de segmentos. Los negocios de seguros y de banca patrimonial cada vez están más cercanos dadas las dinámicas de ahorro y protección. El mundo de pagos continúa siendo una fuente de crecimiento gracias al aumento del consumo.
Reto 3: la disrupción de la inteligencia artificial a escala.
Los avances en la digitalización y las tecnologías cloud han reducido el coste de servicio por cliente y generado importantes eficiencias. Ahora, la inteligencia artificial (IA) se une al viaje de transformación del sector. La IA implantada en escala revolucionará los modelos de captura, atención y gestión de los clientes. La oferta de productos y servicios se hiperpersonalizará. los agentes de IA desintermediarán las fuerzas de ventas y muchas tareas operativas se automatizarán. Las ganancias de productividad son inimaginables. Los ratios de eficiencia se situarán por debajo del 40% y los recursos de operaciones y sistemas bajarán más del 25% en tres años. Con ello esperamos más restructuración de las plantillas de los bancos.
Reto 4: las dificultades de las fusiones y adquisiciones
El año 2025 nos deja fusiones y adquisiciones fallidas (BBVA + Sabadell, Unicredit + Commerzbank) y otras exitosas (BPCE + Novobanco, Santander + TSB). Las fallidas fracasan por la injerencia política, la naturaleza hostil o la falta de acuerdo en precio. Seguimos apostando por el M&A como herramienta atractiva para el crecimiento. Si bien seguimos sin ver fusiones paneuropeas, esperamos ver un aumento en transacciones de nicho en los ámbitos de pagos, banca privada, banca mayorista e inteligencia artificial. La consolidación del sector a nivel local continuará.