Las claves: la muerte entre aplausos de la confianza de los mercados
La Casa Blanca ya prepara su palmero para colonizar una de las instituciones más importantes para el país y su economía


En el tercer episodio de La guerra de las galaxias, el malvado emperador anuncia al Senado galáctico la reorganización de la República en un imperio, a lo que los senadores, solícitos, responden con aplausos. Una de ellas dice: “Así muere la democracia, entre aplausos”. Mucho tiempo después, en una galaxia nada lejana, la primera potencia del mundo, en algún momento símbolo de libertad –que lo fuera realmente es otro asunto–, ve cómo su presidente habla sin tapujos de un ilegal tercer mandato, amenaza con invadir a sus aliados y señala a las instituciones que se le oponen, por muy independientes que se supone que sean. La obsesión de Trump con derrocar al presidente de la Fed, Jerome Powell, ha llegado esta semana a nuevas cotas, con el anuncio de que está siendo investigado por las reformas de la sede del banco central. Powell es uno de los pocos que no aplaude aún en las altas esferas del poder estadounidense y le queda poco en el convento: la Casa Blanca ya prepara su palmero para colonizar una de las instituciones más importantes para el país y su economía. Así muere la democracia y la confianza de los mercados.
Los recursos no salen de la nada (salen de los contribuyentes)
El nuevo modelo de financiación contempla una inyección de 21.000 millones de euros a las comunidades, vía delegación de impuestos, y ayudará a reducir las desigualdades presupuestarias entre territorios. Pero, como señaló ayer la agencia de rating Standard & Poor’s, está por ver si conseguirá el apoyo parlamentario, y puede contribuir al déficit del Estado. “Los recursos no salen de la nada, se detraen del Estado”, advertía ayer un responsable de la firma. Efectivamente, estos recursos salen del contribuyente y se dirigirán a ciertas cuestiones. Otras, como la defensa, tendrán que financiarse.
La factura de la luz cada vez es más previsible... incluso los días de mucho viento
El lado bueno de los días fríos y ventosos es que la electricidad suele ser más barata, por el aumento de la producción de energía eólica (en alguna ocasión llegó a salir casi gratis). Desde 2024, eso se va notando menos debido a la nueva fórmula de cálculo del PVPC, la tarifa regulada de la luz, en la que la cotización del mercado mayorista ha ido pasando a pesar un 75%, un 60% (el año pasado), y ahora solo un 45%; el resto depende de los mercados a plazo. El aspecto positivo, claro, es que las tarifas cada vez van oscilando menos, lo cual evita sustos en la factura; pero, a la larga, el consumidor acabará pagando lo mismo que antes, solo que de forma más previsible. Y ya no podrá saborear la compensación que supone gastar sin cortapistas los días de mucho viento.
La frase
Nos enfrentamos a una crisis geopolítica, y si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos Dinamarca. Elegimos la Groenlandia que conocemos hoy, que forma parte del Reino de DinamarcaJens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia
Un récord de viajeros que justifica la inversión en infraestructuras
En un año que se aventuraba difícil, los aeropuertos españoles gestionados por Aena han roto su objetivo anual con 321,6 millones de viajeros. La aerolínea líder indiscutible de este año fue, a pesar de sus tiras y aflojas con Aena y con el Gobierno, Ryanair, que superó por primera vez los 60 millones de viajeros. Desde la operadora defienden que estos números –un millón de personas al día– justifican sus planes de inversión, de 12.900 millones de euros, para renovar las infraestructuras. Este se financiará con las tarifas que, a despecho de Ryanair, pretende subir. No parece, a la vista de su limitado impacto sobre los precios, que una alza en estas tasas pueda afectar negativamente al tráfico. Quizá sí a las boyantes cuentas de resultados de algunas aerolíneas.