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Análisis
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El reto de mejorar la productividad

Las economías avanzadas siguen logrando mejoras que España no alcanza

Seat Martorell
Trabajadora de la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona).Albert Garcia

Como apunta el Informe del Observatorio de Productividad y la Competitividad en España (OPCE) 2023, El comportamiento de la productividad en España (1995-2022), España destaca en el panorama internacional por la mayor gravedad de sus problemas de productividad, tanto del trabajo como del capital, y especialmente de la productividad total de los factores (PTF).

Analizando los datos de las últimas décadas, el primer informe del OPCE explica que, en España, entre 2000 y 2022 la productividad del capital cayó en promedio a una tasa del 1,2% anual. En cambio, la productividad del trabajo creció ligeramente, a una media anual del 0,7%, comparado con el 1,1% anual de crecimiento en la UE en su conjunto. Finalmente, la PTF cayó un 7,3%, mientras que, en Alemania, creció un 11,8%.

La productividad del trabajo y la del capital miden la eficiencia con la que se usan los recursos humanos y las inversiones para producir bienes y servicios. Concretamente, la del trabajo mide la eficiencia con la que el trabajo aportado se combina con otros factores para producir bienes o servicios, y suele calcularse dividiendo el número de horas trabajadas por el PIB. La del capital mide, por su parte, la eficiencia con la que se utiliza el stock de capital neto de un país para la producción de bienes y servicios, cuanta producción se genera en relación con la inversión en capital. En cambio, la PTF mide la eficiencia con la que trabajo y el capital se combinan para generar producción.

Dos empresas con los mismos trabajadores e inversiones similares pueden tener ingresos y beneficios muy distintos. Una de las empresas puede haber aplicado tecnologías más avanzadas en sus procesos de producción, o tal vez sus trabajadores y directivos tienen mejor formación, lo que los ha llevado a organizarse de una manera más eficiente. De la misma manera, dos países pueden tener el mismo capital invertido (con los mismos recursos naturales), y el mismo número de trabajadores, que trabajan las mismas horas cada año.

Sin embargo, estos dos países pueden tener PIB muy diferentes. El motivo de la diferencia radica en la PTF. Aunque normalmente la PTF se asocia al uso de la tecnología, está influenciada también por el tipo de inversiones en maquinaria e infraestructuras, por la formación de los trabajadores y de los empresarios, por el entorno regulatorio e institucional y por la gestión de los recursos naturales y la gestión ambiental. Según el OPCE entre 1995 y 2020 la PTF disminuyó en España a una tasa anual media del -0,48% mientras que la mayoría del resto de países tienen tasas anuales medias positivas: Alemania del 0,62%, y EE UU del 0,67%.

Sin embargo, el producto interior bruto de España creció en el mismo período. Y lo hizo porque hemos incorporado más trabajadores. Además, la productividad laboral también ha aumentado un poco. Pero como la productividad del capital, así como la PTF vienen retrocediendo desde hace décadas y las economías avanzadas siguen logrando mejoras en PTF que España no consigue, la renta por habitante se mantiene distanciada de la de estas economías avanzadas.

Según el primer informe del OPCE 2023, el bum inmobiliario de principios de siglo explica en buena medida la caída de la productividad del capital y de la PTF. Las inversiones en viviendas, naves, locales comerciales o despachos no utilizados son inversiones poco productivas. Estos excesos de capacidad pesan como una losa en los cálculos de productividad, y lo harán durante décadas. Según el censo 2021 del INE las viviendas vacías y las de uso esporádico suponen el 27,4% de los 26,6 millones de viviendas censadas. Aunque el exceso de capacidad asociado a las viviendas vacías o parcialmente utilizadas está presente en todos los países, España es uno de los países con mayor exceso de oferta y menor aprovechamiento del capital residencial.

Pero los problemas de productividad en España no son uniformes. En cuanto a las comunidades autónomas, y tal como se explica en el documento del Cercle d’Economía, Evolución de la productividad en Europa: una mirada regional, solo el País Vasco presenta un nivel de productividad relativamente elevado y se acerca al de las regiones europeas más productivas. Incluso el crecimiento de la productividad de las economías catalana y madrileña durante los últimos años ha sido muy bajo. La productividad de estas regiones está cada vez más distanciada de la de las regiones europeas más productivas.

Por último, y dada la importancia que la productividad tiene en el crecimiento económico, el Consejo Europeo publicó en 2016 una recomendación para la creación de los Consejos Nacionales de Productividad. Desde entonces, la mayoría de los países de la Unión Europea (y de otras partes del mundo) han constituido sus consejos nacionales de productividad. En España no ha sido hasta marzo de 2024 que se ha presentado un Proyecto de Real Decreto por el que se crea el Consejo de la Productividad de España con el objetivo de fomentar la aplicación de reformas a nivel nacional que incidan positivamente en la productividad. España es actualmente uno de los tres países de la zona euro que todavía no tiene un Consejo de la Productividad. Vamos tarde.

En nuestro próximo artículo estudiaremos las causas del lento aumento de la productividad del trabajo y su relación con el modelo productivo.

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