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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

China enfada a varios tipos de inversores

Las Bolsas de Shanghái y Shenzhén dejarán de publicar datos en tiempo real sobre las operaciones de los extranjeros con acciones nacionales

Bolsa de Shanghái.
Bolsa de Shanghái.CARLOS BARRIA (REUTERS)

Las Bolsas de Shanghái y Shenzhén han anunciado que, desde mediados de mayo, dejarán de publicar datos en tiempo real sobre las operaciones de los inversores extranjeros con acciones nacionales. Presentan la medida como un cambio técnico para equipararse a las Bolsas de fuera de China.

La configuración actual es cortesía de Stock Connect, un sistema de casi una década de antigüedad que vincula ambas Bolsas con la de Hong Kong. Permite a los extranjeros negociar acciones chinas cotizadas en el país. El flujo continuo de datos de trading en directo ha servido para medir la demanda exterior.

Durante la mayor parte de 2023, los extranjeros retiraron capital del mercado. Contrasta con los esfuerzos de Pekín por impulsar las acciones, desde frenar las desinversiones de los fondos locales hasta hacer que las empresas estatales compren títulos; una, Central Huijin Investment, invirtió al menos 41.000 millones de dólares en fondos cotizados nacionales en el primer trimestre de este año.

Un periódico estatal, The Economic Information Daily, señaló por primera vez en octubre la posibilidad de restringir los datos en tiempo real de las operaciones con el exterior, vinculándola a las crecientes salidas de capital. Argumentaba que eso podría impedir que los inversores ordinarios tomaran decisiones basadas en “conocimientos parciales o erróneos”. Las cifras de Stock Connect muestran que los inversores extranjeros van camino de registrar ventas netas este mes por primera vez desde enero.

Shanghái y Shenzhén solo facilitarán los flujos netos diarios tras el cierre. Es una mala noticia para los hedge funds y los inversores cuantitativos, a los que Pekín desprecia desde hace tiempo, atribuyéndoles parte de la culpa de una implosión bursátil en 2015.

Estos jugadores de dinero rápido han sido en realidad una de las únicas fuentes de entradas extranjeras en los últimos meses, según los traders. Es probable que los gestores interpreten el cambio como una prueba más para su falta de confianza en la Bolsa china. Y, lo que quizá sea peor para Pekín, el vasto ejército de traders minoristas de China perderá información crucial sobre cuándo compran y venden los extranjeros. Enfadar a tantos tipos diferentes de accionistas puede provocar más problemas en el mercado, no menos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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