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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Invertir en ‘utilities’ de EE UU se ha vuelto un lío caliente y pegajoso

El incendio de Hawái resalta los riesgos de las redes eléctricas del país, expuestas a la intemperie

Maui
Casas destruidas en Lahaina (Hawái, EE UU), el 18 de agosto pasado.ANDREW MILLER (EFE)

Se supone que invertir en una empresa de servicios públicos es tan aburrido y fiable como encender la luz. Un mundo más caluroso y tormentoso está haciendo la vida desagradablemente emocionante a los accionistas, como demuestra Hawaiian Electric Industries (HEI).

El holding del mayor proveedor de electricidad de Hawái se enfrenta a múltiples demandas en las que se alega que sus líneas eléctricas incendiaron a principios de agosto un paisaje cada vez más afectado por la sequía. Las llamas destruyeron la ciudad de Lahaina, en la isla de Maui, y causaron más de 100 muertos. La empresa afirma que sus equipos, al parecer, provocaron un incendio, pero los bomberos se marcharon y lo declararon extinguido, y los daños los causó un incendio posterior en la misma zona.

No obstante, HEI ha suspendido sus dividendos, mientras que tanto la matriz como su filial han recurrido a préstamos revolving (rotatorios). Puede que no baste. Si la empresa es declarada responsable, los daños potenciales podrían superar los 3.800 millones de dólares, según Fitch, lo que posiblemente obligaría a HEI a pedir protección a sus acreedores. Eso es lo que le ocurrió a la californiana PG&E en 2019. La mayor utility de EE UU acabó pagando más de 25.000 millones para resolver reclamaciones relacionadas con los incendios forestales. No es de extrañar que las acciones de HEI hayan perdido dos tercios de su valor en el último mes, hasta los 1.500 millones de dólares.

El desastre hawaiano es la confluencia de dos tendencias: el calentamiento del planeta y la afición estadounidense a demandar a las empresas. Los riesgos varían según la jurisdicción: la quiebra de PG&E se debió en gran medida a que las utilities californianas son responsables de los incendios provocados por sus equipos, aunque la empresa no sea negligente. La legislación hawaiana permite la misma noción jurídica, aunque aplicarla a una utility es novedoso.

EE UU también sufre las crecientes amenazas del cambio climático. Las pérdidas relacionadas con el clima en América suelen superar a las de Europa. Sin embargo, mientras las empresas europeas han enterrado las líneas eléctricas para evitar los daños de las tormentas y los incendios, las estadounidenses se han resistido en general.

Las utilities de lugares menos litigiosos también se verán afectadas, empero. El sector requiere mucho capital, gran parte de sus equipos están expuestos a la intemperie y los clientes esperan que las luces permanezcan encendidas. Los huracanes, las tormentas y el calor intenso dificultan el suministro de electricidad. Según datos del Gobierno de EE UU, los cortes son cada vez más frecuentes y duran más.

Invertir más es solo una solución parcial. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calcula que si las utilities del país invirtieran de forma enérgica en soterrar las líneas eléctricas y en mantenimiento, el coste de los cortes para los consumidores podría limitarse a unos 200.000 millones de dólares anuales a finales de siglo. Esa cifra, que no tiene en cuenta los efectos económicos indirectos y excluye irónicamente a Hawái y Alaska, es unas tres veces superior a la actual.

Aun así, el sector eléctrico está aumentando el gasto. Según Moody’s, las 28 mayores eléctricas de EE UU invertirán unos 475.000 millones en bienes de equipo entre 2022 y 2024, un 25% más que en los tres años anteriores.

Gastar más suele beneficiar a los inversores, ya que los reguladores permiten a las empresas obtener un retorno regulado de su inversión cobrando tarifas más altas. Pero exprimir a los consumidores tiene sus límites. Los precios minoristas de la electricidad en Hawái ya son los más caros del país, más de 2,5 veces la media nacional. Aumentar las tarifas para reconstruir y reforzar la red será políticamente inaceptable, incluso en un estado en el que el gobernador, el demócrata Josh Green, ha dicho que el cambio climático está amplificando los costes. Los contribuyentes o los accionistas podrían tener que asumir los costes adicionales, o el mayor riesgo de problemas futuros.

Algunas empresas parecen especialmente amenazadas. Las californianas PG&E y Edison International se enfrentan a los incendios forestales, mientras Consolidated Edison, con sede en Nueva York, y Entergy, que presta servicio a Arkansas, Luisiana o Texas, corren el riesgo de sufrir inundaciones costeras. Las cuatro se han visto perjudicadas en los últimos años, y la rentabilidad de sus acciones ha sido inferior a la del índice Dow Jones Average Utility en la última década.

Pero los inversores pueden estar tomando nota de forma más general. En los últimos cinco años, la rentabilidad total media anual del índice ha sido del 7%, frente a un 10% en los últimos 20 años. Para los accionistas, una inversión supuestamente fiable se está convirtiendo cada vez más en un lío caliente y pegajoso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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