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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Hay motivos para hacer la guerra a Disney

Su trato fiscal de favor, a perpetuidad, en Florida parece atroz

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, el día 23 en el primer debate de las primarias republicanas, en Milwaukee (Wisconsin, EE UU).
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, el día 23 en el primer debate de las primarias republicanas, en Milwaukee (Wisconsin, EE UU).BRIAN SNYDER (REUTERS)

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, puede haber sido insensato en lo político al elegir su batalla contra Disney, pero en lo económico, apuntaba bien.

Disney recibió un estatus especial en 1967 tras aceptar ayudar a drenar el pantano de Florida, y construir un parque de atracciones a cambio de una designación especial. Le daba la capacidad de supervisar su propio distrito: podía, entre otras cosas, cobrar impuestos adicionales a otros habitantes de la zona. Ese trato de favor duró hasta 2022, cuando el entonces jefe de Disney, Bob Chapek, se pronunció contra de la legislación de Florida que prohibía hablar de sexualidad en las aulas. DeSantis aprovechó los comentarios, y con los legisladores de Florida tomó el control de la junta especial a principios de año.

La semana pasada, Disney presentó una contrademanda para recuperar el control. Mientras, DeSantis sigue cosechando terribles resultados en los sondeos para ser candidato presidencial republicano. Parte del problema podría ser el lío con Disney. Más de la mitad de los votantes de las primarias republicanas creen que el Gobierno debe mantenerse al margen de decidir qué pueden apoyar las empresas, según una encuesta de NYT/Siena.

Pero cabe preguntarse por qué la empresa merece un trato fiscal de guante blanco. Otras como Comcast, que tiene un parque temático en Florida, no recibieron tales incentivos. Y aunque las compañías suelen recibir exenciones fiscales de los estados, el favoritismo con Disney –su acuerdo es a perpetuidad– parece atroz. Apple captó 846 millones de dólares en subvenciones para construir en Carolina del Norte. Duró mucho tiempo, 39 años, pero no para siempre. Y Amazon obtuvo hasta 750 millones de Virginia, pero solo para 15 años.

Se calcula que el Estado y las localidades gastan al año 95.000 millones en subvenciones al desarrollo. Un estudio de 1994 del economista Timothy Bartik indica que suelen dar pérdidas. Incluso cuando funcionan, no siempre son un éxito rotundo. Se espera que Carolina del Norte pierda dinero en su acuerdo con Apple. El análisis de la propia Florida en 2021 sugirió que por cada dólar concedido a la industria del entretenimiento, solo recibe 7 centavos de vuelta. DeSantis eligió la batalla equivocada, pero la guerra correcta.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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