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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

A la UE puede convenirle prolongar la parada en boxes del motor británico

La petición de Stellantis de suavizar los aranceles del Brexit ayudaría también a las exportaciones europeas

Coches Cupra Formentor en la planta de Martorell (Barcelona).
Coches Cupra Formentor en la planta de Martorell (Barcelona).ángel García (Bloomberg)

El Reino Unido está despertando lentamente a un doble accidente de coche: el Brexit y su propia indolencia. El fabricante de automóviles Stellantis ha pedido cambios en el acuerdo comercial británico para vehículos eléctricos y ha insinuado que podría cerrar sus operaciones. Sin embargo, la UE tiene razones para mantener la industria británica en la carretera.

El Reino Unido se enfrenta no a uno, sino a tres problemas. El primero fue el descabellado acuerdo del Brexit alcanzado por Boris Johnson en 2020, que estipula rígidos requisitos para que los vehículos eléctricos se abastezcan de piezas y baterías en el país para poder optar a un comercio libre de aranceles. A partir de 2024, cualquier coche cuyas piezas procedan en menos de un 45% del Reino Unido o de Europa se enfrentará a aranceles del 10%, y el umbral aumentará al 55% en 2027. Además, el acuerdo no permitía que las piezas suministradas por otros socios comerciales de la UE y el Reino Unido puedan acogerse a esas normas.

El problema número dos es que el Gobierno no ha desarrollado la capacidad de baterías necesaria para alcanzar esos objetivos. Es cierto que hubo la pandemia, al igual que el escándalo Partygate de Johnson y el catastrófico Gobierno de Liz Truss. En cualquier caso, el Reino Unido está ahora muy por detrás de sus homólogos de la UE en la creación de una industria nacional de baterías. La Faraday Institution calcula que, según los planes actuales, el Reino Unido solo tendrá capacidad para la mitad de la demanda de fabricación de vehículos en 2030. Representaría únicamente el 5% de la producción total europea.

Los fabricantes de automóviles siempre pueden abastecerse de baterías en Europa para alcanzar sus objetivos, pero la crisis ucraniana ha causado un tercer quebradero de cabeza: los costes de las materias primas han subido y han afectado a las cadenas de suministro. Stellantis, por ejemplo, calculó en 2021 que aún podría cumplir las llamadas normas de origen en 2024. Ahora advierte de que podría tener que cerrar su actividad en el Reino Unido.

“Nos preocupan las repercusiones sobre la competitividad del Reino Unido como actor de la industria automovilística mundial con el endurecimiento previsto de las normas de origen para las baterías en 2024, a raíz de los rápidos cambios en el entorno operativo debido al conflicto de Ucrania y a la inflación de los costes de las materias primas y los problemas de suministro”, afirma Stellantis en un escrito dirigido a los legisladores británicos y publicado el 15 de mayo. “Si el coste de la fabricación de vehículos eléctricos en el Reino Unido deja de ser competitivo y se convierte en insostenible, las operaciones se cerrarán”, añade.

Las consecuencias podrían ser brutales. A los fabricantes de automóviles ya les está costando obtener unos beneficios aceptables con los vehículos eléctricos y se enfrentan a la creciente competencia de China, donde los costes de las baterías son más bajos. Un arancel adicional del 10% restaría competitividad a los vehículos británicos y afectaría a un sector que emplea a más de 900.000 personas y representa una décima parte de las exportaciones. Stellantis ha dicho que el Gobierno debería tratar de retrasar tres años los requisitos de las normas de origen, y también buscar mejores condiciones.

Las duras negociaciones del Brexit no han incentivado a la UE a ayudar al Reino Unido. Pero en el caso de los automóviles puede tener sentido hacerlo. La guerra de Ucrania ha puesto de relieve la necesidad de una Europa unida. Y lo que es más importante, las normas de origen también pueden perjudicar a los fabricantes de vehículos de la UE, ya que podrían tener que pagar un arancel del 10% para exportar a Gran Bretaña. En noviembre, los fabricantes de la UE enviaron a Gran Bretaña vehículos eléctricos e híbridos por valor de unos 9.300 millones de libras (10.700 millones de euros), aproximadamente el doble de las exportaciones equivalentes del Reino Unido.

Por último, una prórroga probablemente no cambiaría el pronóstico a largo plazo. Si el Reino Unido no aumenta enormemente la producción de baterías, es probable que los fabricantes de automóviles tengan que recurrir a Europa, lo que crearía puestos de trabajo en el continente. Incluso podrían enviar más producción allí. Eso proporciona una base sólida para la generosidad de la UE.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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