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Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El largo e incierto camino de vuelta desde el Brexit

Aunque parece muy difícil un acuerdo comercial Londres-UE completo, el Marco de Windsor es muy simbólico

Rishi Sunak, en un encuentro con empresarios de Irlanda del Norte, en Lisburn, el martes.
Rishi Sunak, en un encuentro con empresarios de Irlanda del Norte, en Lisburn, el martes.DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)

Gran Bretaña inicia el largo e incierto camino de vuelta del Brexit. El primer ministro Rishi Sunak ha acordado cambios en el acuerdo que Reino Unido alcanzó con la UE para el comercio con Irlanda del Norte, que deberían de mejorar las relaciones y permitir una colaboración más estrecha con Bruselas. Aunque parece mucho más difícil dar mayores pasos adelante, el simbolismo de su acuerdo es importante.

Los cambios en el llamado Protocolo de Irlanda del Norte eran inevitables. El acuerdo alcanzado por el predecesor de Sunak, Boris Johnson, en 2019 dejaba a Belfast atada a las normas de la UE, mientras que permitía divergir al resto de Gran Bretaña. Ello ha perjudicado al comercio entre la provincia y el resto del país, y ha alimentado las críticas de que el Protocolo no rinde cuentas democráticas.

La solución de Sunak y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, conocida como Marco de Windsor, implica pragmatismo y prestidigitación jurídica. Las barreras comerciales pueden reducirse si Reino Unido adopta un sistema de comerciantes de confianza que permita que las mercancías que circulan solo entre Reino Unido e Irlanda del Norte tengan que hacer menos trámites que las destinadas a la República de Irlanda. Una disposición que otorga al poder legislativo norirlandés poderes consultivos sobre las nuevas leyes de la UE mejorará marginalmente el llamado déficit democrático del Protocolo, sin eliminar la última palabra del Tribunal de Justicia de la UE en asuntos del bloque. Esto podría bastar para ganarse el apoyo del Partido Unionista Democrático de Belfast y de algunos miembros de línea dura del propio partido de Sunak. Steve Baker, ministro para Irlanda del Norte del Gobierno de Sunak y partidario del Brexit, describió el acuerdo como un “resultado fantástico” en una entrevista con Sky News.

El nuevo espíritu de cooperación entre Gran Bretaña y la UE permitirá una colaboración más estrecha en ámbitos como la investigación científica, en el marco del programa Horizonte Europa, dotado con 96.000 millones de euros, que se había visto empantanado por la disputa. Sin embargo, ir mucho más lejos parece difícil. Ni Sunak ni el líder de la oposición, Keir Starmer, aceptarán volver al mercado único de la UE, por miedo a perder a los votantes que se oponen a la inmigración comunitaria.

Aún hay margen para mejorar el acuerdo comercial de Johnson, alcanzado en 2019. Gran Bretaña podría abogar por que la UE reconozca sus cualificaciones profesionales y su normativa sobre servicios financieros, o tratar de reducir las fricciones en el comercio de productos agrícolas o industriales. Esto requeriría soluciones de consenso, como que el Reino Unido se comprometiera a adoptar normas comunes y una mayor armonización con las normas de la UE, algo poco probable con el Partido Conservador de Sunak.

Aun así, sin un acuerdo, Reino Unido podría arriesgarse a una guerra comercial abierta con su principal socio comercial, mientras su economía atraviesa un periodo difícil. Y a largo plazo, las tendencias económicas pueden prevalecer sobre la política partidista. El giro hacia el proteccionismo en el comercio mundial, ejemplificado por la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, hace más difícil para los defensores del Brexit pregonar las ventajas de alcanzar acuerdos de libre comercio más allá de la UE. La escasez de mano de obra en Reino Unido y sus pésimos resultados económicos pueden llevar a los votantes a olvidar su obsesión por la inmigración. El camino de vuelta es incierto, pero no lo es la importancia simbólica del acuerdo sobre Irlanda del Norte.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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