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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Prohibir TikTok es la menos aceptable de las opciones

Montana quiere vetar la ‘app’, pero sería mejor controlar la privacidad de los usuarios de todas las redes sociales

Logotipo de TikTok entre banderas de China y EE UU.
Logotipo de TikTok entre banderas de China y EE UU.REUTERS

Cómo eliminar TikTok de 150 millones de teléfonos? Montana es el primero en intentarlo bloqueando la aplicación de vídeos cortos. Pero es probable que los legisladores de este estado de EE UU y de otros se den cuenta de que es difícil de aplicar y de que casi con toda seguridad se impugnará en los tribunales. Otras soluciones que ya circulan por el Congreso son más eficaces.

A los políticos de Montana, al igual que a los líderes nacionales, les pone nerviosos que TikTok recopile datos contra la voluntad de los usuarios y los envíe a China, donde se encuentra su matriz, ByteDance. Si el proyecto se convierte en ley a partir de enero de 2024, impondrá multas a TikTok y a los dueños de las tiendas de apps, Apple y Google, por permitir las descargas. Montana sigue un movimiento en todo EE UU para tratar de impedir que los estadounidenses utilicen Tik­Tok. Más de 25 estados han prohibido la aplicación en los teléfonos de las administraciones; la Casa Blanca aplicó una medida similar para los dispositivos federales.

En contra de esta estrategia está la creciente popularidad de TikTok entre consumidores y empresas. Tiene 150 millones de usuarios activos mensuales en EE UU y se prevé que genere 13.000 millones de dólares en ventas publicitarias en el mundo este año, en torno al 39% de los ingresos publicitarios de su dueña, ByteDance, según Insider Intelligence. Calculamos que podría valer 90.000 millones de dólares, es decir, en torno a un 50% más de valor que cuando el presidente Donald Trump exigió su venta en 2020. Eso tiene consecuencias: EE UU nunca ha apretado a una plataforma utilizada por tanta gente para comunicarse. Es poco probable que China, que antes de TikTok nunca había penetrado en el mercado de EE UU con una red social de éxito, permita a ByteDance desprenderse de TikTok.

El problema reside en parte en ByteDance. Aunque varios inversores de EE UU, entre ellos KKR y Tiger Global Management, han tomado participaciones en la empresa, que no cotiza, la firma china de redes sociales, valorada en 300.000 millones de dólares, y su fundador Zhang Yiming siguen siendo grandes accionistas. ByteDance también permitió al Gobierno chino tomar una participación especial de gestión en una de sus filiales chinas a finales de 2019, informó Reuters en 2021. Es una particularidad cada vez más común a medida que Pekín ejerce más control sobre las tecnológicas privadas.

No ayuda que ByteDance dijera a finales de 2022 que algunos trabajadores habían accedido indebidamente a los datos de usuario de TikTok de dos periodistas. Aunque esos empleados han sido despedidos, ha echado más leña al fuego de la ira de los políticos locales y nacionales de EE UU. Más recientemente, la empresa ha estado trabajando con el Comité de Inversiones Extranjeras en EE UU para calmar la preocupación. TikTok ha propuesto crear una división con un consejo de administración independiente, que incluye a un antiguo funcionario de seguridad estadounidense, mientras sus datos los almacena Oracle en bases de datos mantenidas en estados como Virginia.

La asamblea legislativa de Montana aprobó el 14 de abril un proyecto de ley que prohíbe a TikTok operar en el estado debido a las acusaciones de que recopila información de sus usuarios para compartirla con China. Se trata del primer estado que intenta prohibir directamente la red. El proyecto de ley irá ahora al gobernador de Montana, Greg Gianforte, para que lo firme, aunque es posible que solicite enmiendas, incluida la ampliación de la legislación para cubrir las aplicaciones de redes sociales que proporcionan datos a adversarios extranjeros, informó el martes el WSJ.

Un portavoz de TikTok dijo en un comunicado: “Seguiremos luchando por los usuarios y creadores de TikTok en Montana, cuyos medios de vida y derechos de la Primera Enmienda se ven amenazados por esta atroz extralimitación gubernamental.”

Aunque otros estados pueden verse tentados a seguirlo, el método de Montana plantea problemas. Es fácil saltárselo con una red privada virtual. Vigilar a los turistas con TikTok en sus teléfonos parece imposible. Los opositores, como la Unión Americana de Libertades Civiles, temen que se reprima la libertad de expresión. Es probable que presenten batalla en Montana.

Pero Montana no está sola. La Casa Blanca también quiere que ByteDance se desprenda de TikTok. A falta de una venta, Biden ha amenazado con bloquear la app. Un proyecto de ley bipartidista conocido como Restrict Act está tramitándose en el Capitolio y reforzaría la posición de Biden. El proyecto encarga al Departamento de Comercio que identifique y mitigue las amenazas extranjeras a los productos y servicios de TIC. Pero se enfrenta a la creciente oposición de una organización respaldada por otras tecnológicas, como Apple y Microsoft, a las que preocupa que el Gobierno pueda tomar medidas enérgicas contra cualquier relación tecnológica que esas firmas mantengan con China, según Bloomberg. Incluso si se aprobara la prohibición, probablemente se enfrentaría a litigios. Además, estos dos escenarios suponen un planteamiento de lucha sin fin que corre el riesgo de ser subjetivo al aplicarse a las relaciones y los riesgos en el extranjero.

Una solución mejor es un proyecto de ley federal sobre privacidad, distinto de Restrict, llamado American Data Privacy and Protection Act. La legislación, respaldada por el legislador demócrata Frank Pallone Jr. y la republicana Cathy McMorris Rodgers, la aprobó el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes –el mismo grupo que interrogó al CEO de TikTok, Shou Zi Chew, en marzo– en una votación bipartidista en julio.

En lugar de aislar únicamente a las apps extranjeras, la ley se dirige a todas las redes sociales, incluidas aplicaciones incipientes como Lemon8, de ByteDance, y empresas de EE UU como Meta y Twitter. Otorga a los consumidores el derecho a optar por no participar en la recopilación de datos, impide compartir, almacenar y acceder a la información a países específicos, incluida China, y exige transparencia a los algoritmos.

Europa aprobó su propia versión de esta norma en 2018. Conocida como el Reglamento General de Protección de Datos, permite a las personas controlar –e incluso borrar antes– la recopilación de datos por parte de las empresas. Es oneroso: a principios de este año, Meta fue multada por un alto regulador europeo por violar esas reglas. Por ello, en marzo, la firma anunció que modificaría la forma de usar los datos personales para orientar la publicidad por parte de sus apps.

El año pasado, la demócrata Nancy Pelosi se opuso a la Ley de Protección y Privacidad de Datos de EE UU por temor a que la legislación federal anulara las leyes de privacidad de California, su estado natal. Puede que no sea una coincidencia que las mayores tecnológicas del país, incluidas las dueñas de Facebook y YouTube, tengan su sede allí. Pero ahora que los republicanos controlan la Cámara de Representantes, existe un fuerte impulso para recuperar alguna versión del proyecto de ley. Los usuarios de TikTok en EE UU podrían seguir disfrutando de vídeos cortos, pero la empresa –y sus rivales– se enfrentarían a restricciones más estrictas. Entregar el poder a la gente, en lugar de jugar al favoritismo con una prohibición, es un resultado más viable.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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