El Banco de Inglaterra mantiene los tipos de interés en el 3,75%, pero abre la puerta a futuras subidas
Tres miembros del comité votaron a favor de una subida de 25 puntos básicos hasta el 4%


El Banco de Inglaterra ha decidido mantener los tipos de interés en el 3,75%, pero ha endurecido su diagnóstico sobre la inflación y ha dejado la puerta abierta a volver a elevar el precio del dinero si la crisis energética termina trasladándose a los salarios y al conjunto de la economía. De hecho, en la votación de los banqueros centrales, la decisión salió adelante por seis votos frente a tres, estos últimos partidarios de subir ya los tipos en 25 puntos básicos, hasta el 4%.
La pausa británica contrasta con los movimientos de los otros dos grandes bancos centrales occidentales. El Banco Central Europeo elevó el pasado 10 de septiembre sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos y situó la facilidad de depósito en el 2,5%, mientras que la Reserva Federal aumentó este miércoles su rango de referencia hasta el 3,75%-4%. En el caso estadounidense, se trata de la primera subida en más de tres años.
De momento, Londres opta por esperar. El argumento del banco central es que, aunque el encarecimiento del petróleo y del gas ha elevado la inflación (se ha situado en el 3,1% en agosto), todavía hay pocas señales de que esté generando una espiral doméstica de precios y salarios. Eso sí, el Banco de Inglaterra reconoce que el riesgo ha aumentado desde el verano porque el conflicto en Oriente Próximo ha disparado la volatilidad de las materias primas energéticas. Los técnicos calculan que el IPC podría situarse alrededor del 3,75% en el último trimestre del año, frente al 3,2% que contemplaban en julio, y superar ligeramente el 4% durante el primer trimestre de 2027.
“Se han observado pocas evidencias de efectos secundarios significativos en la fijación de precios y salarios. Sin embargo, el riesgo de tales efectos aumenta cuanto más tiempo persistan los precios elevados de la energía o cuanto mayor sea su volatilidad. La actividad económica ha sido ligeramente superior a la esperada, si bien la debilidad del mercado laboral y los tipos de interés más altos que afrontan los hogares y las empresas desde el inicio del conflicto contribuirán a reducir la inflación con el tiempo. En general, el Comité considera que los riesgos para las perspectivas de inflación se inclinan al alza”, señala el organismo en una nota para explicar su decisión de política monetaria.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha avanzado también por dónde podrán ir próximos movimientos: cuanto más persista la tensión energética, mayor será la probabilidad de que el banco central tenga que responder con tipos más altos para impedir que la inflación vuelva a enquistarse. El mensaje supone un cambio importante frente al escenario de finales de 2025. En diciembre pasado, el organismo había recortado el precio del dinero del 4% al 3,75% y todavía apuntaba a una senda gradual de relajación. Desde entonces no ha vuelto a moverlo.
Además, el Banco de Inglaterra ha decidido acelerar la retirada de los bonos públicos que compró durante los años en los que trató de estimular la economía. La institución quiere reducir esa cartera hasta cero de aquí a 2034. Para hacerlo, venderá alrededor de 20.000 millones de libras en bonos cada año y dejará que otros títulos desaparezcan del balance a medida que lleguen a su vencimiento. En conjunto, calcula que su cartera se reducirá en unos 46.000 millones de libras anuales.