La guerra en Irán provoca una avalancha de aplazamientos en las salidas a Bolsa
El número de OPV mundiales marca mínimos de seis años debido a la parálisis provocada por la inestabilidad en Oriente Próximo. En España, Digi ha decidido aplazar su estreno, mientras TSK sigue adelante

La reactivación del mercado de salidas a Bolsa vaticinada para 2026 se ha topado con la guerra de Irán. El número de estrenos a nivel mundial se hundió un 23% en el primer trimestre, hasta los 230, de acuerdo con los datos de la consultora EY, hasta sus mínimos en seis años, debido a una acelerada tendencia a la baja desde marzo, tras el estallido del conflicto en Oriente Próxmo. El precio de la energía, las tensiones inflacionistas y las expectativas de subidas de tipos de interés se han disparado, y solo un puñado de sectores, entre los que destaca el de defensa, han sido capaces de llevar sus planes a buen puerto. En marzo y abril, la ausencia de estrenos en el Viejo Continente fue casi total, con operaciones puntuales en Wall Street. En España, Digi, el estreno programado de mayor tamaño, se ha pospuesto hasta mejor momento.
Las compañías con planes para debutar en los mercados han decidido en su mayoría postergar sus puestas de largo. Un directivo de banca de inversión señala que “las grandes gestoras estadounidenses, como BlackRock, Vanguard, State Street, Fidelity, Capital Group o Invesco, que son las impulsoras reales de las salidas a Bolsa, no se arriesgan a entrar en nuevas compañías, salvo que sus modelos de negocio estén blindados ante cualquier eventualidad o que puedan sacar partido de la actual coyuntura”. Es el caso del gigante checo del armamento CSG, el mayor productor mundial de munición de pequeño calibre, que en enero logró captar 3.800 millones de euros en su OPV en Ámsterdam.
En marzo, cuando todavía existían esperanzas de que la guerra de Irán fuera breve y tuviera mínimas repercusiones en la economía, se efectuaron algunos estrenos de tamaño reducido. La empresa alemana centrada en defensa, aviación y seguridad Vincorion colocó 300 millones de euros y la noruega especializada en tecnología submarina General Oceans captó unos 100 millones. En Estados Unidos, el número de operaciones en el primer trimestre se desplomó un 55% entre enero y marzo, según EY. La mayor colocación fue la de la firma de distribución eléctrica Forgent Power Solutions, que recaudó 1.500 millones de dólares. Sin embargo, la más grande en Wall Street en lo que va de año se produjo el mes pasado, con el debut de la empresa de climatización Madison Air Solutions. Captó cerca de 2.600 millones de dólares. En abril, Dealogic recoge solo tres operaciones en Europa con un raquítico importe total de 120 millones de euros.
Los expertos anticipan una actividad bajo mínimos en la actual ventana de estrenos en Bolsa que concluye el 15 de mayo. Los inversores estadounidenses tienen limitada la inversión en compañías una vez transcurridos 135 días desde la publicación de sus últimas cuentas auditadas. Esta regla se aplica a prácticamente todos los estrenos del mercado, debido a la participación de fondos y planes de pensiones norteamericanos en compañías que salen a Bolsa en todo el planeta.
Ante la incapacidad de debutar en el periodo en curso, son varias las compañías que se han dado por vencidas. Al menos, de momento. Así, ha decidido aplazar sus planes la agencia británica de viajes Loveholidays, que presta sus servicios a través de internet y que aspiraba a valorarse en 1.000 millones de libras (1.160 millones de euros). La propietaria de la cadena de tiendas de conveniencia, la japonesa Seven & i, también ha optado por retrasar la colocación de su negocio norteamericano de 7-Eleven, valorado en unos 40.000 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones de Bloomberg. Por su parte, PhonePe, la plataforma de pagos líder en la India respaldada por el gigante estadounidense de la distribución Walmart, con una valoración de alrededor de 10.000 millones de dólares, ha preferido también paralizar su estreno.
Digi no se arriesgó en España, a pesar de que las muestras de interés de los inversores en los encuentros preliminares habían sido sólidas. Al final, a pesar de que algunos bancos de inversión que dirigían la operación —los coordinadores eran el Santander, Barclays y UBS, mientras que Rothschild asumía el rol de asesor de cabecera— eran partidarios de que la filial española de la compañía fundada por Zoltán Teszári se estrenara, se impuso la cautela.
Entretanto, la compañía de ingeniería TSK sigue adelante con su ampliación de capital de 150 millones de euros, con la que pretende debutar en Bolsa con una valoración máxima de 615 millones de euros. La compañía presidida y fundada por Sabino García Vallina juega con ventaja, ya que cuenta con demanda por el 40% del importe que quiere conseguir, tras haber atraído a inversores de primera línea como las gestoras Amundi, Amundsen, DNB, Janus Henderson, Waterside y varias grandes fortunas españolas.
Un ejecutivo de banca de inversión añade que hay muchos más procesos de Ofertas Públicas de Venta (OPV) y Suscripción (OPS) que se han parado en seco debido a la incertidumbre. Esto ocurre porque nunca llegaron a hacer públicas sus intenciones de estrenarse. Detener el estreno una vez comunicada la intención de cotizar (el denominado documento de intention to float o ITF), es más aparatoso. El supervisor del mercado español, la CNMV, y BME lanzaron la fórmula Easy Access para desligar los estrenos del momento de mercado, y la UE sigue buscando fórmulas para hacer más atractivos los mercados de capitales europeos. Pero aún se producen más exclusiones que salidas a Bolsa.
Un informe de PwC indica que los planes de salidas a Bolsa se orientan ya hacia el segundo semestre del año o el próximo ejercicio. “Esto refleja la persistente incertidumbre geopolítica, mientras emisores y accionistas aguardan una ventana de oportunidad más óptima que pueda respaldar tanto sus ambiciones de valoración como un sólido rendimiento a largo plazo en el mercado”, explica la firma de servicios profesionales. El mercado fía los estrenos a las ventanas futuras y a que el caos actual afloje. La siguiente temporada de estrenos arranca en junio y se extiende hasta finales de julio, mientras que la última oportunidad del año llega en octubre. “La cartera de OPV se mantiene sólida, pero la mayor escalada de los conflictos geopolíticos, la elevada volatilidad y la cautela de los inversores ante el encarecimiento de los precios de la energía podrían aumentar la incertidumbre“, añade KPMG en su último informe sobre estrenos bursátiles publicado a finales de abril.
El alimento de las futuras salidas al mercado proviene, en muchos casos, de empresas participadas por firmas de private equity, como la compañía noruega de gestión empresarial Visma, de Hg Capital; la mayor empresa de servicios veterinarios de Europa, IVC Evidensia (EQT); la teleco neerlandesa Odido (controlada por Apax y Warburg Pincus); la plataforma de comercio electrónico de vehículos mobile.de (de Permira y Blackstone); y la firma de ascensores TK Elevator (controlada por Advent y Cinven). Lo cierto es que las empresas participadas por el capital privado suelen tener un comportamiento mediocre en Bolsa, debido a la presión vendedora de sus principales accionistas. HBX —participada por Cinven, EQT y el fondo de pensiones canadiense CPPIB— se desploma desde su estreno un 42%, y Cirsa, controlada por Blackstone, se hunde un 16%.
En España, además del previsible reintento de Digi, los hoteles de Blackstone agrupados en Hotel Investment Partners (HIP) han comenzado a trabajar con sus bancos, Citi y Morgan Stanley, con el objetivo de estrenarse a partir de octubre con una valoración superior a los 6.000 millones de euros. El fondo soberano de Singapur GIP, dueño de un 35% de la empresa, se había mostrado interesado en adquirir el porcentaje restante, pero las negociaciones se han enfriado. También la firma de renovables Ignis ha contratado a Citi, al Santander y a Morgan Stanley con la intención de estrenarse por más de 1.000 millones de euros en el último trimestre del año.