El BBVA colocará un 60% más de deuda este año tras el parón de la opa
En lo que va de año, el banco ya ha captado 2.000 millones en bonos sénior y descarta por ahora emitir ‘cocos’

Superado el trámite de rendir cuentas ante el mercado, la banca desplaza el foco hacia el siguiente capítulo: cómo sostener el crecimiento y la retribución al accionista en un entorno más exigente. Más allá de las previsiones de beneficios, las entidades detallan ya su hoja de ruta financiera para el ejercicio. En el caso del BBVA, 2025 estuvo condicionado por la opa frustrada sobre Sabadell. Superado ese episodio, el banco vuelve a centrar su estrategia en la generación orgánica de capital y fija un objetivo ambicioso: alcanzar 49.000 millones de euros hasta 2028. El plan pasa por seguir creciendo en mercados clave como México y Europa y, al mismo tiempo, reforzar la remuneración al accionista sin comprometer los niveles de solvencia.
En términos de financiación, sus objetivos para 2026 se sitúan entre 6.000 y 8.000 millones de euros. De ejecutarlos en su totalidad, supondrían un incremento de hasta el 62% respecto a los 4.950 millones colocados en 2025 y se mantendrían en línea con los 8.900 millones captados en 2024, cuando la mayor actividad crediticia y las recompras de acciones llevaron a elevar la previsión inicial de 7.000 millones.
El arranque de año ha sido especialmente intenso en el mercado de deuda en euros, con algunas de las jornadas de mayor actividad que se recuerdan. En ese contexto de fuerte demanda y abundante liquidez, el BBVA se movió con rapidez y salió a aprovechar la ventana. El banco ha captado ya 2.000 millones de euros en deuda sénior no preferente y prevé emitir entre 6.000 y 7.000 millones a lo largo del ejercicio. Con ello busca cubrir vencimientos (unos 3.200 millones), respaldar el crecimiento del crédito y sustituir las emisiones que dejan de computar como colchón regulatorio para absorber pérdidas.
Junto a estas operaciones, el BBVA quiere volver a marcar presencia en el mercado sostenible con al menos una emisión verde o social. La apuesta no es nueva: forma parte de una estrategia que el banco ha ido consolidando en los últimos años. En agosto colocó 1.000 millones de euros en un bono verde sénior no preferente que despertó un fuerte apetito inversor: la demanda rozó los 2.900 millones. Pero más relevante fue el precio. El diferencial, de 135 puntos básicos sobre el mid swap, se convirtió en el más bajo logrado por una entidad del sur de Europa en una referencia a diez años desde 2021. Conviene recordar que en aquel momento los tipos estaban anclados en el 0% y el BCE mantenía activo su programa de compras de deuda bajo el paraguas de las medidas extraordinarias adoptadas durante la pandemia, un entorno que favorecía de forma decisiva las condiciones de financiación.
Lo que el BBVA descarta por ahora es acudir al mercado de los instrumentos de mayor riesgo, los bonos contingentes convertibles —los conocidos cocos o AT1—. El debate sobre el futuro de estos títulos, reavivado tras el informe publicado por el BCE a finales del pasado año, añade cautela a este segmento. La entidad se anticipó a la publicación del regulador y, tras la resolución de la opa, emitió en noviembre 1.000 millones de euros en AT1 con un cupón del 5,6% y opción de amortización en 2032. Los fondos se destinaron a recomprar la emisión verde de 2020 por el mismo importe.
El próximo vencimiento relevante de esta deuda no llegará hasta noviembre de 2027, lo que deja al banco margen suficiente para observar la evolución regulatoria y del mercado antes de volver a mover ficha. Para entonces el mercado podría conocer con mejor precisión las intenciones del regulador. Lo que se sabe hasta ahora es escaso y pasa por dos soluciones: mantener los cocos de manera perpetua en el capital de los bancos, lo que elevaría de manera considerable su precio, o sustituirlos por otros instrumentos.
Mientras tanto, el BBVA cuenta con una posición de capital holgada que le permite cumplir con facilidad sus compromisos con los accionistas. A cierre de 2025, la ratio CET1 fully loaded alcanzaba el 12,7%, por encima del rango objetivo del 11,5%-12%. Los resultados récord se traducen también en una remuneración histórica: 0,92 euros por acción en efectivo (0,32 euros ya pagados en noviembre) y una recompra de 4.000 millones, la mayor de su historia. Entre dividendos y recompras, el banco devolverá a sus accionistas un total de 9.200 millones de euros.
Con un balance sólido, objetivos ambiciosos de capital y una estrategia que combina crecimiento, sostenibilidad y remuneración al accionista, el BBVA afronta 2026 en plena ofensiva financiera. Entre emisiones sénior, instrumentos verdes y planes de recompra, el banco busca aprovechar la liquidez del mercado y mantener su ventaja competitiva, mientras navega un entorno más exigente y observa de cerca la evolución.