Los 16 valores del Ibex para ganar más de un 4% con sus dividendos
Los inversores vuelven a poner el foco en la retribución al accionista como fuente de estabilidad. La rentabilidad por dividendo de la Bolsa española supera la de alternativas conservadoras como los depósitos y las letras del Tesoro


Las fuertes ganancias bursátiles registradas en 2025 son difíciles de repetir. Tras meses de subidas intensas, las valoraciones son más exigentes y el entorno sigue marcado por la inestabilidad geopolítica y los ataques a las grandes instituciones financieras. En un contexto tan inestable, muchos inversores están reduciendo el peso de las apuestas más arriesgadas y dan prioridad a activos que aporten visibilidad y estabilidad. Ahí el dividendo gana protagonismo. Para quienes buscan ingresos recurrentes y menor dependencia de las oscilaciones del mercado, la retribución al accionista se convierte en un elemento central de la estrategia.
Las cotizadas españolas juegan con ventaja en este terreno. Son conscientes de la importancia que el dividendo tiene para el inversor nacional y, apoyadas en la mejora de los beneficios, continúan elevando la remuneración a sus accionistas. Incluso después de las intensas revalorizaciones últimos meses, con un Ibex en máximos en los 17.900 puntos, la rentabilidad por dividendo del mercado español roza el 4%, según datos de Bloomberg. La comparación internacional es clara: el mercado alemán ofrece en torno al 2,8% y el S&P 500 apenas un 1,2%. En un escenario en el que las revalorizaciones pueden moderarse, esa diferencia pesa cada vez más en las decisiones de inversión.
La ventaja no se limita a la comparación con otras Bolsas. La rentabilidad por dividendo española también supera con claridad a las alternativas conservadoras, que ya no logran dar rentabilidad real y rentan por debajo de la inflación. Los depósitos apenas ofrecen de media un 1,64%, según el BCE, y las letras del Tesoro, que fueron el producto estrella entre los pequeños ahorradores, rondan el 2%.
El rendimiento del índice español ya resulta llamativo, pero lo es aún más el hecho de que el 16 de sus integrantes ofrezca una rentabilidad por dividendo superior al 4%. Con la excepción de Telefónica, cuya rentabilidad se ha visto disparada por la caída de la acción tras la presentación de un plan estratégico que aún genera dudas en el mercado, en la mayoría de los casos estos niveles reflejan cupones atractivos y fundamentos sólidos.
Enagás
Enagás sigue figurando entre los valores con mayor rentabilidad por dividendo del mercado, un 7,2%, pese al recorte aplicado en febrero de 2024, cuando la gasista redujo el pago a un euro por acción desde los 1,74 euros abonados el año anterior.
En las últimas semanas, coincidiendo con la reducción de la participación de UBS en el capital —del 3% al 1,9%, su nivel más bajo desde que entró en la compañía—, el foco del mercado ha vuelto a centrarse en la sostenibilidad de esa retribución al accionista.
Las firmas de análisis no terminan de ponerse de acuerdo. Los expertos de Bloomberg Intelligence y Renta 4 consideran que las desinversiones realizadas en los últimos ejercicios permiten a la compañía mantener un balance lo suficientemente sólido como para sostener el dividendo sin poner en riesgo su calificación crediticia. Un planteamiento que genera más dudas en Citi y Deutsche Bank.
La entidad estadounidense ha rebajado su recomendación de neutral a vender y advierte de que la continuidad del pago depende en parte de los incentivos por Retribución por Continuidad de Suministro (RSC), una medida temporal cuya renovación genera dudas. “La no renovación reduciría el flujo de caja en 30 millones de euros al año, lo que puede presionar la sostenibilidad del dividendo a largo plazo”, puntualizan.
Los analistas de Deutsche Bank apuntan, por su parte, a las fuertes inversiones previstas en redes de hidrógeno como otro factor que puede complicar la política de retribución al accionista.
Logista
Después de un 2025 marcado por los ajustes y la reestructuración, Logista afronta el nuevo año con energía renovada y con el dividendo como su principal reclamo para el inversor. En su último ejercicio fiscal, el beneficio de la compañía retrocedió un 8,8%, el primer descenso desde la pandemia. El resultado estuvo lastrado por la débil evolución del negocio en Francia, el comportamiento de la división de transporte y la normalización de los tipos de interés en Europa.
Pese a ello, el grupo —una de las cotizadas españolas más generosas con el accionista— decidió mantener intacta su política de retribución. Con cargo a los resultados del ejercicio, confirmó el reparto de 277 millones de euros, la misma cuantía que un año antes y la primera vez desde la pandemia que no incrementa el pago. “Su capacidad de generación de caja le permite seguir distribuyendo al menos el 90% del beneficio neto vía dividendos”, apuntan los analistas de Bankinter, que prevén que la rentabilidad se mantenga en el entorno del 7%-8% en los próximos ejercicios.
Los inversores que quieran aprovechar este pago aún están a tiempo. Tras abonar 0,56 euros por acción el pasado agosto como dividendo a cuenta, la compañía distribuirá el próximo 26 de febrero un complementario de 1,53 euros por título.
De cara a 2026, Bankinter confía en una normalización del beneficio antes de intereses e impuestos (EBIT). Más allá del dividendo, el mercado vigila también la reactivación del crecimiento inorgánico. El consejero delegado, Íñigo Meirás, ha reiterado su intención de retomar las adquisiciones, con especial foco en reforzar la distribución farmacéutica en Italia y en ampliar su exposición al negocio tabacalero a través de productos de nueva generación.
Banca
Tradicionalmente, la banca ha ocupado los primeros puestos del ranking de cotizadas con mayores rentabilidades por dividendo. Sin embargo, a diferencia de ejercicios anteriores —cuando ese atractivo respondía a cotizaciones deprimidas— ahora se sustenta en una mejora real de la retribución al accionista. Los resultados récord y la vuelta a pagos en efectivo se han convertido en los principales catalizadores del buen comportamiento bursátil del sector.
La generosidad es común a las seis entidades del Ibex 35, pero el Sabadell destaca con claridad. Durante los 17 meses que duró la contienda con el BBVA, ambas entidades utilizaron el dividendo como argumento para atraer a los más indecisos, y el banco catalán terminó imponiéndose.
Más allá de las condiciones impuestas por el Gobierno —que restaban atractivo a la operación al diluir las sinergias—, el dividendo extraordinario vinculado a la venta de la filial británica TSB resultó decisivo. La entidad planea distribuir en los próximos meses un pago extraordinario de 2.500 millones de euros (0,5 euros por acción), una cuantía equivalente al 15,5% de su capitalización bursátil, cercana a los 16.000 millones. Este importe se sitúa entre los mayores dividendos extraordinarios de la historia de la Bolsa española. Si se incluye este cupón, que podrán percibir los accionistas cuando se materialice la operación, la rentabilidad por dividendo de Sabadell supera el 15%. Sin este pago, el rendimiento se reduciría al 6,5%, según datos de FacSet.
Aunque los inversores asumen que repetir o igualar estas cifras será imposible, el Sabadell se ha comprometido a que el dividendo de los próximos tres ejercicios supere los 0,204 euros por acción abonados con cargo a 2024. En la práctica, ha fijado un suelo de retribución con el que busca atraer a un perfil de accionista más conservador. El reto para los próximos meses es convencer a los inversores de que su estrategia en solitario puede seguir generando valor.
A la lista de valores con rentabilidades por dividendo superiores al 4% se suman CaixaBank (5%), Unicaja (7,1%), Bankinter (4,9%) y el BBVA (4,6%). Al cierre del primer semestre de 2025, la entidad vasca presentó unas previsiones de beneficio ambiciosas y reforzó su compromiso con el accionista, que incluía la distribución de cerca de 13.000 millones de euros en el corto plazo. Aunque la operación con el Sabadell finalmente no salió adelante, el banco mantiene intacta su hoja de ruta de capital. En sus últimas intervenciones, su presidente, Carlos Torres, se ha comprometido utilizar el exceso de capital para distribuir 36.000 millones entre los accionistas vía dividendos y recompras.
Con este telón de fondo, los analistas de Bank of America señalan en su último informe que la entidad tiene margen para subir el pay out (porcentaje del beneficio que se reparte entre los accionistas) desde el 50% actual al 70%, con un peso creciente del efectivo frente a las recompras.
Naturgy y Repsol
Junto al bancario, el energético es uno de los sectores más activos en los pagos al accionista. Con una rentabilidad por dividendo cercana al 7%, el consenso de analistas destaca que la sólida generación de caja permite a Naturgy priorizar la creación de valor con una política de retribución atractiva y visible.
Según recoge su plan estratégico 2025-2027, la gasista se compromete a elevar progresivamente el dividendo. La principal condición para sostener esta hoja de ruta es mantener la calificación crediticia en BBB. La pérdida del grado de inversión tendría consecuencias muy negativas para la compañía: además de incrementar el coste de financiación, limitaría su capacidad para captar recursos en el mercado en condiciones favorables. Tras repartir 1,7 euros por acción con cargo a 2025, Naturgy prevé elevar el pago a 1,8 euros este año y situarlo en 1,9 euros en 2027.
Entre los compromisos que Repsol ha adquirido con los accionistas se encuentra el de incrementar aproximadamente un 3% anual la remuneración, combinando el pago de dividendos y las recompras de acciones. Tras haber abonado 0,975 euros por acción en 2025, las previsiones apuntan a que este año el dividendo puede superar el euro. A los 0,50 euros por acción entregados el pasado 14 de enero se sumará el cupón de julio, que, según estimaciones del consenso, alcanzará los 0,55 euros. Con estos pagos, la rentabilidad por dividendo de la petrolera ronda el 6,6%.
A la espera de que la compañía actualice su estrategia tras las novedades acaecidas en Venezuela, el plan estratégico para el periodo 2024-2027 recoge el reparto de 4.600 millones en dividendos. A esto se suman los 10.000 millones de euros en recompras de acciones. Entre los principales riesgos que pueden poner en riesgo estas previsiones se encuentra la sensibilidad de la compañía a los precios del crudo. Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre una posible intervención en Irán han impulsado la recuperación del oro negro, cuyo precio se ve presionado a la baja por el exceso de oferta.
Colonial
Una de las esencias de las socimis es el reparto de dividendos. En el mercado español existen buenos ejemplos de ello, pero entre las opciones que más gustan a los analistas destaca Colonial. Los analistas de Renta 4 acaban de incluir a la socimi en su cartera de dividendos en sustitución de Mapfre. Una idea que comparten los especialistas de Bankinter, que mantienen a la compañía entre las 20 opciones más atractivas del mercado español.
Las razones que justifican esta selección son variadas. Además de contar con una cartera muy diversificada y capacidad de crecimiento, los analistas resaltan la calidad de los activos de Colonial, la mayoría ubicados en zonas premium de París, Madrid y Barcelona. Aunque la compañía ha sufrido el impacto de la subida de tipos de interés, el consenso siempre ha valorado su bajo endeudamiento y que la mayor parte del pasivo estuviera referenciado a tipos fijos, lo que le ha permitido capear con mayor holgura los incrementos recientes.
Como colofón a estas ventajas, los analistas de Bankinter destacan la atractiva rentabilidad por dividendo y la capacidad de la compañía de mantener los pagos a los accionistas en el tiempo.
Aena
A la espera de que el gestor aeroportuario publique las cifras de cierre de 2025 y actualice su política de retribución al accionista, Aena abonó el pasado ejercicio el mayor dividendo de su historia: 9,76 euros por acción, pagados a finales de abril.
Los inversores aguardan ahora la nueva decisión en un contexto marcado por las dudas sobre si el ambicioso programa de inversiones obligará a moderar su generosidad. En la presentación de resultados del tercer trimestre, su presidente y consejero delegado, Maurici Lucena, trató de despejar esas inquietudes y aseguró que no ve motivos para modificar la política de dividendos.
Actualmente, la compañía distribuye el 80% del beneficio entre los accionistas. Según el consenso recopilado por FactSet, el mercado estima que el dividendo con cargo a 2025 rondará los 1,39 euros brutos por acción. Sin el efecto del split (en junio desdobló cada acción en diez títulos), esta cuantía superaría ampliamente los 10 euros en el escenario más optimista.