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Bolsa

China prepara 255.000 millones de euros para frenar la sangría de sus Bolsas

Los analistas dudan de la eficacia de la medida y reclaman mayor seguridad jurídica y estabilidad política 

Dos inversores miran los paneles de la Bolsa de Shanghai.
Dos inversores miran los paneles de la Bolsa de Shanghai.Aly Song (REUTERS)

China intenta frenar la sangría y recuperar la confianza de los inversores. Después de que la decisión del Banco Popular de China de mantener sin cambios los tipos no lograra cortar la tendencia bajista de la Bolsa, ahora el Gobierno de Pekín ultima un paquete de 278.000 millones de dólares (unos 255.000 millones de euros) para frenar el desplome de los mercados de capitales que entran en un periodo de mayor volatilidad antes del cierre por las celebraciones del Año Nuevo Chino.

A la espera de que se concreten las medidas, las últimas informaciones apuntan a que el Ejecutivo movilizará 255.000 millones de euros procedentes de cuentas en el extranjero de las empresas estatales chinas y aportaría un mínimo de 300.000 millones de yuanes (40 millones de euros) de fondos locales para invertir en cotizadas nacionales. Su anuncio fue suficiente ayer para que la Bolsa de Hong Kong, avanzara un 2,63%, su mejor sesión desde el pasado mes de octubre, y el CSI 300, un 0,4%. Una recuperación que no solo mitigan parcialmente las pérdidas registradas en el recién estrenado ejercicio. Después de cerrar 2023 con un descenso del 13,82% el Hang Sheng retrocede un 9,93% en 2024, descenso que alcanza el 5,81% en el CSI 300.

Pero las palabras se las lleva el viento y aunque los analistas celebran el anuncio, subrayan que las caídas no son solo cosa de las tres últimas semanas. Las razones que explican por qué la Bolsa de Hong Kong retrocede un 39,5% en los últimos cuatro años son muchos más profundas. “Los inversores no están abandonando el Bolsa china solo por razones de valoración, sino porque la política económica y el entorno político se ha deteriorado. Recuperar la confianza probablemente requiera de cambios más profundos”, señaló a Bloomberg Jorge Magnus, investigador asociado del Centro de China de la Universidad de Oxford. En la misma línea se mueven los analistas de Macroyield que consideran que la recuperación de la confianza de los inversores extranjeros tendría que verse sustentada en una mayor seguridad jurídica y una menor presión regulatoria. “No esperamos grandes cambios durante el mandato de Xi Jinping en el contexto de las tensiones geopolíticas y la guerra que se lidia por la tecnología”, remarcan.

En los últimos años la guerra comercial entre EE UU y China, la crisis del mercado inmobiliario, las restricciones por la pandemia y las continuas señales de desaceleración de la segunda economía del mundo han mermado la confianza de los inversores en el gigante asiático. En apenas cinco años China ha pasado de ser la eterna promesa de las grandes firmas de inversión a convertirse en un mercado en el que inseguridad jurídica ha ido ahuyentado la inversión extranjera. Los analistas de Macroyield señalan que los problemas en las cadenas de suministro durante y después de la pandemia también ha incidido en la mudanza de parte de las inversiones estratégicas de las grandes compañías.

Los gestores han aprovechado toda esta incertidumbre para acelerar la rotación de sus carteras y ven en India el claro sustituto, país que además está favoreciendo políticas para fomentar la inversión. Tras las recientes caídas, el valor combinado de las acciones cotizadas en la Bolsa india alcanza los 4,33 billones de dólares, frente a los 4,29 billones de Hong Kong, mercado que hasta el momento ocupaba el cuarto puesto. “El país más poblado del mundo se ha posicionado como una alternativa a China, atrayendo capital extranjero, gracias a su más estable configuración política y a una economía impulsada por el consumo”, destacan los analistas de Macroyield.

Estos expertos restan efecto a las iniciativas anunciadas ayer. “El posible paquete de ayudas debería ser capaz de frenar a corto plazo y estabilizar los mercados, pero las compras estatales por sí solas no tendrán éxito si no van acompañadas por otras iniciativas”, apuntan. Como ejemplo de ello recuerdan lo sucedido en 2015, cuando los fondos estatales destinaron unos 240.000 millones de dólares durante el verano para frenar las caídas, pero una vez finalizaron las compras los descensos volvieron a primera línea.

A lo largo de 2023 las autoridades de Pekín ya habían intentado frenar la venta masiva de acciones. Entre las medidas puestas en marcha para impulsar la renta variable incluyeron recortes a las tarifas de negociación, compra de acciones de bancos por parte de un fondo de inversión gubernamental combinado con el envío de instrucciones a fondos y sociedades de inversión para prohibirles la venta de acciones en ciertos días. A esto se ha sumado en las últimas semanas la prohibición de las posiciones bajistas, medidas todas ellas insuficientes para frenar las caídas. Propuestas que resultan insuficientes para recuperar la confianza de la comunidad inversora.

Pérdidas acumuladas en los fondos expuestos a China

Fondos.  El pobre desempeño que registra la renta variable china tiene su reflejo en los fondos con exposición al mercado asiático. Según datos de Morningstar, las rentabilidades negativas a cinco años anualizados llegan a superar el 9%. Invesco PRC Equity Fund A Annual Distribution USD registra un rendimiento del -9,39%. Este vehículo, que invierte principalmente en cotizadas chinas o que desarrollen gran parte de su actividad en el país asiático, tiene entre sus mayores posiciones en la multinacional tecnológica Tencent y la firma de comercio electrónico Alibaba. Aunque pocos vehículos escapan a las caídas, Vitruvius Greater China Equity BI USD logra una rentabilidad anualizada a cinco años del 6,16%. Entre sus mayores posiciones se cuelan Tencent y China Energy Investment.
Crecimiento. Los analistas de Julius Baer señalan que el avance de la economía china se ralentizó en el cuarto trimestre de 2023, y que “persisten los problemas de crecimiento [en el país]. En particular, la desaceleración del sector inmobiliario sigue siendo un lastre importante. Esperamos que la economía china siga desacelerándose este año y mantenemos nuestra previsión de crecimiento del 4,4% en 2024″.



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