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El BCE prevé un descenso de la inflación más rápido en 2024 y acelera la reducción de balance

Deja los tipos sin cambios en el 4,5% y prevé que la inflación se acerque a su objetivo del 2% en 2025. Lagarde advierte que no es momento en absoluto de bajar la guardia y que no se ha debatido para nada un recorte de tipos

Nuria Salobral
El BCE mantiene los tipos en la zona euro
Belén Trincado Aznar

El Consejo de Gobierno del BCE ha dejado sin cambios los tipos de interés en su reunión de hoy, según lo previsto. Continuarán en el 4,5%, máximos de 2001, aunque el gran foco de interés en la reunión de hoy estaba en las señales sobre una futura bajada de tipos, ante la ansiedad con la que la espera el mercado. La institución ha dado indicaciones evidentes de que los tipos de interés no van a subir más en la zona euro. De hecho, ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento e inflación, con un especial recorte para 2024, y acelerará la reducción de su balance poniendo punto y final definitivo a la reinversión de la deuda del programa antipandemia (PEPP) al término de 2024. Pero Christine Lagarde también ha advertido de que en absoluto es momento de bajar la guardia y ha asegurado que no ha habido ninguna discusión sobre rebajas de tipos.

El BCE ha certificado en sus nuevas previsiones para la zona euro el diagnóstico que ya llevan semanas anticipando los inversores para la zona euro: una inflación más baja el próximo año y un menor crecimiento. “De acuerdo con las últimas proyecciones de los expertos del Eurosistema para la zona del euro, se espera que la inflación descienda gradualmente durante el próximo año y que se acerque al objetivo del Consejo de Gobierno del 2 % en 2025″, señala el BCE en el comunicado remitido hoy. En conjunto, el BCE prevé que la inflación general se sitúe en promedio en el 5,4 % en 2023, el 2,7 % en 2024, el 2,1 % en 2025 y el 1,9 % en 2026. En comparación con las proyecciones de septiembre, esto supone una revisión a la baja para 2023 y especialmente para 2024. Así, la previsión de septiembre apuntaba a una inflación del 3,2% en 2024, cinco décimas superior a su previsión de ahora.

El BCE también ha revisado ligeramente a la baja sus previsiones de crecimiento para la zona euro. Para este año espera un alza del PIB del 0,6%, una décima menos de lo estimado en septiembre, del 0,8% para 2024, frente al 1% de su previsión anterior, y del 1,5% en 2025 y 2026. “Las anteriores subidas de los tipos de interés siguen transmitiéndose con fuerza a la economía. El endurecimiento de las condiciones de financiación está frenando la demanda, lo que está ayudando a reducir la inflación. Los expertos del Eurosistema prevén que el crecimiento económico continúe siendo débil a corto plazo”, añade el comunicado del banco central.

El BCE descarta sin embargo una recesión, reconociendo que no es su escenario base, y no ha bajado aún la guardia respecto a la inflación, con lo que se desmarca del guion que vienen escribiendo los inversores para la política monetaria del próximo año. De hecho, Christine Lagarde ha sido tajante al asegurar que no se ha debatido para nada una rebaja de tipos en el Consejo de Gobierno de hoy y ha advertido que no es “en absoluto” momento de bajar la guardia. Según ha explicado, el BCE necesita tener más datos para ello, ya que los indicadores de alzas salariales no están descendiendo, la inflación doméstica resiste con fuerza y la transmisión de la política monetaria a la economía se mantiene sólida. “Necesitamos entender qué está pasando en la inflación doméstica, la que se basa sobre todo en los salarios. Necesitamos ver más datos para entender mejor la situación, y por qué se está resistiendo tanto””, ha destacado Lagarde.

Lagarde ha recordado que las tres grandes variables por las que se guían las decisiones del BCE son las previsiones de inflación, la evolución de la inflación subyacente y la fortaleza con la que se transmite la política monetaria. Y aún no se alinean para poder apuntar a un cambio de rumbo en los tipos. Otro de los elementos que el BCE vigila de cerca es el margen de beneficios de las empresas. La institución espera que buena parte del aumento de los salarios corra a cargo de esos márgenes pero aún no dispone de datos suficientes.

En definitiva, Lagarde no ha llegado a desacreditar la apuesta de los inversores por la que se esperan hasta seis recortes de tipos en la zona euro en 2024, pero ha dado sus argumentos para enfriar una expectativa que, a la luz del análisis que hace el BCE, resulta exagerada. El mercado no renuncia a su apuesta aunque con algo menos de intensidad que antes de escuchar el mensaje de Lagarde. Los futuros dan una probabilidad a un primer recorte de tipos en la zona euro en marzo del 50%, frente al 65% previo al discurso de Lagarde. La institución recuerda en todo caso que “las decisiones futuras del Consejo de Gobierno asegurarán que los tipos de interés oficiales se fijen en niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario”.

El BCE ha dejado los tipos sin cambios pero ha decidido acelerar su reducción de balance, anticipando el final de la reinversión de los vencimientos del deuda del programa antipandemia (PEPP). Hasta el momento, había mantenido su decisión de reinvertir los vencimientos del programa de deuda antipandemia (PEPP) hasta al menos finales de 2024. En el comunicado de hoy avanza sin embargo que la reinversión íntegra de esos vencimientos se mantendrá solo durante el primer semestre de este año. Ya en el segundo semestre, la cartera del PEPP, que asciende a 1,7 billones de euros, se irá reduciendo a un ritmo de 7.500 millones de euros al mes de media, de modo que las reinversiones se reducirán al 50% de los bonos que vayan venciendo. Al cierre de 2024, las reinversiones de deuda de ese programa habrán finalizado del todo.

La inflación en la zona euro descendió por sorpresa en noviembre más de lo estimado, al 2,4% interanual, y el PIB se contrajo el 0,1% en el tercer trimestre. Para el cuarto trimestre se espera una nueva contracción, lo que supondría la entrada de la economía en recesión técnica por primera vez desde el covid y después del intenso ciclo de subidas de tipos de interés iniciado en julio de 2022. Aunque la recesión no es el escenario base que maneja el BCE, según ha explicado Lagarde.

La expectativa de rebajas de tipos en la zona euro en 2024 se ha visto reforzada tras la reunión de ayer de la Reserva Federal de Estados Unidos. El banco central más poderoso del mundo dio oficiosamente por zanjado el ciclo de subidas de tipos de interés y avanzó en sus previsiones un recorte de tipos de 75 puntos básicos para el conjunto de 2024. Todo ello en una economía en la que la inflación es aún superior a la de la zona euro y donde el mercado laboral muestra todavía una notable, aunque menguante, resistencia.

El BCE afronta hoy el reto de dar respuesta a un mercado desafiante, que ha llevado la rentabilidad de los bonos soberanos de la zona euro a mínimos de febrero. En el caso del bono español, el rendimiento del bono a 10 años está a punto de descender del 3%. Este movimiento del mercado está abaratando con rapidez el coste de financiación en la zona euro, a un nivel que contrasta con el precio del dinero que insiste en mantener el BCE. Christine Lagarde se enfrenta por tanto al reto de acompasar las expectativas del mercado con los objetivos de la política monetaria de la institución que preside.

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Sobre la firma

Nuria Salobral
Es jefa de la sección de Inversión en el fin de semana y redactora especializada en temas financieros y política monetaria. Trabaja en Cinco Días desde 2006, donde ha cubierto la quiebra de Lehman Brothers, el rescate a la banca española o las decisiones del BCE. Nacida en Madrid, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense.
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