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Japón se codea con el Nasdaq como el mercado más rentable del semestre

El Nikkei sube el 27% este año, a máximos de 1990, frente al 30% del índice de EE UU. Las empresas niponas están acortando distancias en rentabilidad y valoración con las europeas y estadounidenses

La Bolsa de Japón retorna a máximos de 33 años
Carlos Cortinas Cano

Japón vive actualmente una creciente ola de optimismo. Desde abril, las acciones del país nipón han aumentado su valor y se negocian a precios más atractivos que sus equivalentes europeos y norteamericanos, despertando el interés de los inversores internacionales. En lo que va de año, el Nikkei ha subido un 27,2%, y ha marcado este mes sus niveles más elevados desde 1990. Con estos resultados, el principal índice bursátil del país se acerca a sus máximos históricos de diciembre de 1989, cuando rozó los 39.000 puntos. Con este balance en el semestre, la Bolsa japonesa se codea en rentabilidad con la gran estrella bursátil del año, el índice tecnológico Nasdaq, que avanza en el año casi el 30%.

Los analistas identifican ciertas tendencias que explican esta euforia hacia las acciones niponas y que ha atraído el interés de referentes globales de la inversión como BlackRock y Warren Buffett. Entre estos elementos positivos, destacan el cambio en la gobernanza corporativa, el panorama macroeconómico interno y el impulso de la inteligencia artificial. Carl Vine, co-líder de Inversiones en Acciones de Asia Pacífico en M&G Investments, explica que Japón sigue manteniéndose como uno de los mercados favoritos de la firma. “Existe una muy buena posibilidad de que haya entrado en un mercado alcista secular a largo plazo”, afirma el experto, quien considera que el mercado nipón representa una gran oportunidad para los inversores.

Cambio de gobernanza corporativa

El impulso más significativo para las acciones japonesas ha sido la reforma de la gobernanza corporativa impulsada por la Bolsa de Tokio, que ha atraído a aquellos inversores que durante años han considerado a Japón como una “trampa de valor”. Las empresas niponas se conocían por su ineficiencia en la asignación del capital y por un rendimiento del capital invertido (ROIC) inferior al de empresas de Estados Unidos y de Europa. Esta tendencia cambió a principios de abril, cuando la Bolsa de Tokio envió un memorándum a las compañías cotizadas en el que se indicaba que las empresas que cotizan con descuento respecto a su valor contable debían presentar una lista de medidas encaminadas a mejorar la asignación de capital para elevar el precio de las acciones.

La reforma, que se suma a los esfuerzos de las compañías para mejorar su eficiencia operativa, ha dado sus frutos. Los analistas de Freedom Broker señalan que en los últimos años el ROIC promedio de los valores blue-chip japoneses, es decir las empresas con alto capital accionario, ha alcanzado los mismos niveles que en EE UU (11,1%) y ha superado los de Europa (10,7%). Sin embargo, las empresas japonesas siguen estando infravaloradas. “Más del 40% de los grandes valores blue-chip japoneses cotizan por debajo de su valor en libros. En Europa, alrededor del 20% de estas compañías cotizan con descuento sobre su valor contable, mientras que en EE UU menos del 10%”, señalan.

Desde Goldman Sachs apuntan a que menos del 20% de las acciones de la Bolsa de Tokyo tiene un retorno sobre patrimonio (ROE) superior al 15%, contra más del 50% del S&P 500. “Uno de los objetivos clave de las reformas de la Bolsa de Tokio es desarrollar un mercado de acciones japonés que se parezca cada vez más a otros mercados desarrollados en cuanto a ratios precio-valor contable y retornos, lo que fomentaría una mayor participación minorista y extranjera”. Y añaden: “El aumento de la demanda en un momento en que las empresas están recomprando o cancelando acciones para impulsar el valor corporativo magnificaría cualquier presión al alza sobre los precios”.

Dan Carter, gestor de inversiones en el equipo de renta variable japonesa en Jupiter Asset Management, valora la relación calidad-precio del mercado nipón. “A cualquier nivel de rentabilidad sobre recursos propios, las empresas japonesas parecen baratas frente a sus homólogas estadounidenses. Para nosotros, esto es un indicio de valor. Si las empresas japonesas pueden empezar a acortar distancias con sus homólogas mundiales, también deberían poder hacerlo desde el punto de vista de la valoración”.

El panorama macroeconómico y la reapertura de China

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional sobre Japón apuntan a un crecimiento de la economía del 1,3% este año. Además, tras un largo periodo de deflación, los precios han subido rápidamente, y las estimaciones del organismo para 2023 apuntan a una inflación del 2,7% (en mayo fue del 3,2%). Pese a ser sensiblemente menor que en el resto de los países desarrollados, se trata de la tasa más alta de las últimas décadas en el país. Los analistas del BlackRock Investment Institute prevén que el Banco de Japón (BOJ) será lento en ajustar su política monetaria. Por un lado, el aumento del precio del dinero impulsaría a los hogares a buscar mejores rendimientos en lugar de acumular efectivo. Por otro, “los inversores japoneses podrían repatriar su dinero si los rendimientos de los bonos aumentan (...) y los inversores extranjeros podrían considerar exposiciones sin cobertura cambiaria a acciones japonesas para beneficiarse de cualquier fortaleza del yen”.

La reapertura de China es otro aspecto destacado, aunque esté ocurriendo a un ritmo más lento de lo esperado. Japón es uno de los beneficiario de la recuperación del gigante asiático. Para Kelly Chia, analista de investigación de acciones para Asia en Julius Baer, el país nipón podría verse impulsado en el largo plazo si se percibe como una alternativa creíble a China, aunque considera poco probable que sea un reemplazo completo debido al tamaño de las empresas en el gigante asiáticos. Dan Carter coincide con esta lectura: “La forma en que Japón negocie la competencia de varias décadas entre EE UU y China será clave, pero por el momento parece verse como un refugio seguro desde el punto de vista geopolítico.”

Nuevas inversiones extranjeras y el interés en la Inteligencia Artificial

Kelly Chia explica a Cinco Días que, además del cambio en la cultura corporativa nipona, el principal desencadenante que impulsó el interés provino de la inversión de Warren Buffet en empresas comerciales japonesas, que comenzó hace tres años. A través de la sociedad de inversión Berkshire Hathaway, apostó por comprar participaciones en cinco de los mayores grupos de importación y venta de materias primas de Japón: Itochu, Marubeni, Mitsubishi, Mitsui & Co y Sumitomo. Hace unas semanas aumentó su participación por encima del 8,5% en promedio. Junto a eso, la experta afirma que “un segmento del mercado japonés está orientado hacia equipos de semiconductores, lo cual se ajusta a la muy popular temática de la inteligencia artificial”.

Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión y producto de Mutuactivos, incide en la importancia de la inversión norteamericana. “EE UU está intentando reforzar sus cadenas de suministro locales para prepararse ante un posible deterioro de la relación con China, especialmente en la industria de semiconductores, clave a nivel mundial. Las inversiones comprometidas en fábricas de alta tecnología los últimos 12 meses suponen un 2% del PIB”, señala.

Luces y sombras del éxito nipón

Pese al creciente interés de los inversores y el potencial de crecimiento del mercado japonés, los analistas identifican algunos riesgos. Desde Julius Baer, Chia hace hincapié en el envejecimiento poblacional e incide en que si hasta ahora el país dependió de robots y de la automatización, a largo plazo los factores demográficos afectarán a los mercados. “Las empresas internacionales que consideren establecer bases en Japón se verán desalentadas por la falta de talento y de disposición para abrazar la inmigración”, sostiene.

Entre los analistas consultados, la mayoría considera que después de la extraordinaria subida se esperan cierta consolidación del mercado y una desaceleración en el crecimiento. Desde Goldman Sachs, coinciden con esta lectura y creen que el rendimiento de las acciones niponas se moderará durante el verano, aunque esperan que retome su movimiento de subida en otoño. “El mercado debería recibir positivamente los resultados de la primera mitad del año, incluyendo revisiones al alza de las previsiones, un impulso favorable en las ganancias, nuevos anuncios de medidas para mejorar la rentabilidad y recompras de acciones”, explican. Desde Mutuactivos, son más cautos y han optado por un nivel de inversión neutral en la Bolsa nipona por ser un mercado muy volátil.

Desde Jupiter Asset Management desconfían de la euforia prematura. “El hecho de que la rentabilidad de los fondos propios japoneses sea inferior a la de sus homólogos internacionales se debe tanto a unos márgenes de beneficio inferiores como a unos balances abultados. Nos gustan las empresas que se están volviendo más eficientes en capital, pero también las que se están volviendo estructuralmente más rentables”, concluye el experto de la firma británica.

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