¿Están preparados los líderes empresariales para usar la IA? Entre los temores y las expectativas
Un estudio pone de manifiesto las reticencias de consejeros y ejecutivos. El 42% de los consultados cree que su compañía aún no está lista para aprovechar sus beneficios


Desde dar ideas de platos para cenar a procesar los datos de una hoja de cálculo y hacer un resumen con los más importantes. La inteligencia artificial ya está presente, en mayor o menor medida, en la vida de gran parte de los ciudadanos y, por supuesto, en las compañías. Pero ¿están preparados los líderes empresariales para la adopción de esta tecnología que ha llegado para quedarse? Es una de las cuestiones que se plantea el estudio Cómo la IA está cambiando el liderazgo de la empresa: desde el consejo de administración hasta el comité de dirección, elaborado por la consultora Parangon Partners y por José Ramón Pin, profesor emérito de los departamentos de Dirección de Personas en las Organizaciones y Ética Empresarial del IESE Business School.
Mediante una encuesta, los autores han preguntado a 1.200 consejeros delegados, directores corporativos, miembros de comité de dirección y consejeros por sus ideas y reticencias sobre la IA, así como su aplicación en las organizaciones que lideran. Sobre este último punto, el 42% de los consultados considera que su compañía aún no está preparada para aprovechar plenamente los beneficios de esta nueva tecnología. Y un 25% de las empresas de los encuestados todavía no dispone de un plan concreto para su implementación.
Cuestionado sobre si las empresas españolas van tarde en su preparación para sacar todo su jugo a la IA, Antonio Núñez, socio sénior de Parangon Partners y experto en liderazgo, sostiene que “existe una sensación creciente de urgencia. Los datos del estudio nos indican que muchas organizaciones son conscientes del cambio, pero todavía están en una fase de preparación más que de ejecución”. Lo que en su firma observan es que la mayoría de las empresas pueden acceder a la tecnología, pero no todas cuentan con los directivos capaces de integrarla en la estrategia, los procesos y la cultura corporativa. “La principal brecha no es tecnológica, sino de liderazgo”, afirma.
Por su parte, José Ramón Pin asegura que, en lo que se refiere al uso, “puede haber un cierto retraso en algunas compañías españolas, pero nada que no sea salvable”. Sin embargo, apunta, eso “no quiere decir que las empresas sepan utilizarla” para conseguir aumentar sus beneficios financieros.
Una opinión diferente manifiesta Esteve Almirall, profesor de Datos, Analítica, Tecnología e Inteligencia Artificial de Esade. “Las organizaciones españolas no están adoptando la IA generativa a la velocidad que deberían. Y no hay visos de que eso cambie. Lo que supone un problema porque nos hace competir peor y ser más pobres”.
Suspicacias
A la hora de emplear la IA, el 47% de los encuestados para el informe muestra resistencia debido a la falta de conocimiento. Núñez dice que “la mejor forma de superar esa resistencia es mediante la formación y experiencia práctica. Del mismo modo que hace años los consejos tuvieron que familiarizarse con conceptos como la ciberseguridad, la sostenibilidad o los criterios ESG, ahora deben desarrollar una comprensión suficiente de la IA para ejercer adecuadamente sus responsabilidades de supervisión”. Añade que no se trata de convertir a los consejeros en expertos tecnológicos, sino de que puedan formular las preguntas adecuadas y supervisar correctamente las decisiones que incorporan inteligencia artificial.
Tras estos recelos, Pin encuentra tres razones. La primera es “una falta de conocimiento de hasta dónde puede llegar esta tecnología”. La segunda, la sospecha de que parte del trabajo de la persona puede acabar siendo sustituido por la IA. “Y eso produce incertidumbre”. Y la tercera se debe a que “los directivos temen perder poder sobre la organización. Que algunas de las decisiones que ahora toman puedan verse modificadas o filtradas por esta tecnología”.
Otro de los obstáculos señalados por los encuestados, cuenta Núñez, es la ausencia de una gobernanza clara, en un entorno en el que la tecnología avanza más rápido que las políticas corporativas. “Más de la mitad de los consejos aún no dispone de políticas específicas sobre el uso de la IA. Antes incluso de hablar de productividad o eficiencia, las organizaciones necesitan definir quién toma las decisiones, qué usos están permitidos, cómo se protegen los datos, cómo se supervisan los algoritmos y cómo se garantiza la transparencia”.
Con respecto a este punto, Almirall señala que en “este mundo nuevo, más veloz de lo que se ha visto hasta ahora”, tienen que ser las organizaciones las que adopten la tecnología, no esta la que subyugue a las compañías.
Pero no todos son temores sobre la inteligencia artificial en el informe. Un 64% de los consultados asegura que esta tecnología contribuye, en mayor o menor medida, a mejorar la capacidad de toma de decisiones en la empresa. Esto se debe, sostiene Núñez, a que permite procesar enormes cantidades de datos en tiempo real, identificar tendencias, simular escenarios y anticipar riesgos. “Sin embargo, conviene evitar una visión simplista. La IA no sustituye el criterio del líder; lo potencia. La tecnología aporta información, pero sigue siendo el directivo quien debe interpretar el contexto, valorar las implicaciones humanas, asumir riesgos y decidir”.
El líder del futuro
Teniendo en cuenta esta afirmación, es de relevancia preguntarse qué características debe tener un líder para navegar en la nueva realidad de las organizaciones tras la llegada de la inteligencia artificial. Núñez enumera cinco que para él son fundamentales. “Curiosidad intelectual para comprender las posibilidades de la tecnología. Capacidad analítica para interpretar datos y tomar decisiones informadas. Visión estratégica para anticipar cómo la IA transformará su sector. Liderazgo humano para movilizar personas en entornos de incertidumbre. Y aprendizaje continuo para actualizar permanentemente sus competencias”.
Almirall también ha analizado cómo deben ser los jefes de los próximos años, y escribió sobre ello en un artículo publicado en diciembre de 2024 en Harvard Deusto junto a Luis Vives, profesor del departamento de Dirección General y Estrategia de Esade. En el texto, los autores estiman que “el líder del mañana tendrá que ser un arquitecto de ecosistemas, una persona con visión capaz de gestionar la complejidad, adaptarse al cambio y tomar decisiones valientes al combinar las recomendaciones de la IA con su propia experiencia”. Para ellos, la clave no será dominar la tecnología, “sino entender su potencial transformador”.