Newgarden: de una bombilla en un macetero a un negocio internacional
Desde su planta en Alhama de Murcia, la firma se ha convertido en un referente en iluminación y mobiliario para exteriores. Vende en Bauhaus, El Corte Inglés, Leroy Merlin o Maisons du Monde


La historia de Newgarden comenzó en 2012 cuando, después de visitar una feria del sector, a María Cánovas Conesa y a su hermano Pedro se les ocurrió una idea en principio sencilla, pero que acabaría resultando mucho más trascendental de lo que imaginaban. “Le pusimos una bombilla a un macetero y aquello creaba ambiente. Literalmente, se encendió la luz”, recuerda María Cánovas Conesa, copropietaria y responsable de desarrollo de negocio de la empresa.
Aquella maceta iluminada no solo aportaba una nueva funcionalidad a un objeto cotidiano, sino que también conectaba con una tendencia emergente vinculada a la creciente demanda de espacios exteriores más atractivos y experienciales.
“En aquel momento la moda del chill out estaba en pleno auge. Los beach clubs, las terrazas y muchos espacios de hostelería buscaban crear ambientes más cuidados y nosotros supimos subirnos a esa ola. De hecho, algunas de las cadenas con las que empezamos a trabajar llegaron a crear la categoría de “iluminación chill out”, y nuestros productos encajaban perfectamente en esa demanda”, relata Cánovas. La pieza llamó la atención en las ferias comerciales a las que ella y su hermano acudieron a continuación, ayudándoles a cerrar sus primeros contratos importantes y transformándose en el punto de partida de la marca.

Poco después llegaría otro de los grandes hitos de la empresa: el lanzamiento de Lola, una lámpara de pie completamente iluminada que acabaría siendo en el emblema de Newgarden.
Con una estética sencilla pero fácilmente reconocible, sintetizaba buena parte de los valores sobre los que la firma murciana estaba construyendo su propuesta: diseño accesible, funcionalidad y capacidad para crear ambientes. “Fue el producto que nos permitió entrar en las grandes cadenas de distribución”, rememora.
Aquel éxito abrió a la empresa las puertas de los mercados internacionales y supuso el inicio de una expansión que la convertiría en un referente español de la iluminación decorativa y el mobiliario para exteriores, o como se conoce en el argot del sector, del outdoor y del in&out.
Nuevas aperturas y líneas
Expansión. Desde 2018, Newgarden ha mantenido un crecimiento sostenido que le ha permitido duplicar su facturación y multiplicar su estructura. La empresa ha pasado de contar con una decena de empleados a superar las 80 personas en España, además de abrir cuatro delegaciones, incluida una en México. A ello se suma el impulso del comercio electrónico, con tiendas online en varios de los mercados donde opera.
Circular. Bajo el liderazgo de María Cánovas Conesa, graduada en Ingeniera Industrial por la Universidad Politécnica de Valencia, la compañía ha reforzado al mismo tiempo su apuesta por la sostenibilidad con el lanzamiento de líneas como Circoolar, que reutiliza residuos plásticos y redes de pesca para fabricar nuevos productos.
Sin embargo, los primeros años no fueron ningún camino de rosas. Cánovas todavía recuerda llegar a ferias y sesiones fotográficas conduciendo su Seat Ibiza con la lámpara Lola sobresaliendo del maletero y atada para evitar que se cayera durante el trayecto. Cuando tocaba preparar un catálogo, los hermanos buscaban jardines entre familiares y amigos dispuestos a ceder su casa por unas horas para transformarla en un improvisado plató. “En un mismo día éramos transportistas, electricistas, modelos y personal de mantenimiento”, recuerda.
Con el tiempo, aquella estructura casi artesanal fue transformándose en una organización con presencia internacional. Actualmente, Newgarden cuenta con cerca de 80 empleados en España y alrededor de 110 a nivel global. Además de su sede central y fábrica propia en Alhama de Murcia, dispone de una planta en México, centros logísticos en Reino Unido y Estados Unidos y una red comercial que distribuye productos tanto bajo marca propia como para grandes cadenas internacionales como El Corte Inglés, Leroy Merlin, Maisons du Monde, The Home Depot, Castorama o Bauhaus.
Hoy en día, la exportación representa el 78% de su actividad. Francia es su principal mercado, seguido de España y Alemania, aunque la compañía también ha reforzado su presencia en otros países europeos como Suiza. Después de la apertura de la planta mexicana en 2018, la expansión en Norteamérica es una de sus prioridades. “Reino Unido y Estados Unidos son nuestros principales objetivos para los próximos cinco años”, asegura Cánovas.
Visión
Otra de las ambiciones de Newgarden, señala la directiva, es seguir ampliando su catálogo de productos. Su propósito, dice, es construir un ecosistema completo para el outdoor. “Nuestro exterior está muy focalizado en muebles y accesorios. Y queremos ampliarlo a todos los miembros de la familia, incluyendo a niños y mascotas”, indica. Entre sus lanzamientos más recientes figura una colección de lámparas inspirada en la célebre serie televisiva de los noventa Friends, con modelos bautizados como Rachel, Monica y Phoebe. La iniciativa refleja una filosofía que ha acompañado a esta sociedad desde sus inicios: combinar diseño, innovación y una lectura atenta de las tendencias de consumo, apunta Cánovas.
Los resultados de esa apuesta son visibles en la evolución de la compañía. Más de una década después de aquella primera maceta iluminada con la que echaron a rodar, Newgarden prevé cerrar 2026 con una facturación de 24 millones de euros. Para el próximo ejercicio, el reto es alcanzar los 27 millones, avanza.
Y todo esto sin renunciar a una de las señas de identidad de la firma: su apuesta por el sello made in Spain. Pese al reconocimiento internacional alcanzado en los últimos años, sus fundadores mantienen en Alhama de Murcia su centro de producción, operaciones y desarrollo. “Fabricar en Europa es cada vez más costoso. Pero, aun así, tenemos la intención de continuar produciendo aquí en Murcia”, concluye.

Innovar para no quedarse atrás
Para María Cánovas Conesa, la innovación ha sido el motor de Newgarden desde sus inicios. “Si no creamos cosas nuevas, no crecemos”, afirma la copropietaria y responsable de desarrollo de negocio de la compañía murciana. No es una declaración retórica. Según la empresa, entre el 15% y el 18% de su facturación anual procede de nuevos productos o de mejoras incorporadas a su catálogo, un indicador que refleja hasta qué punto la capacidad de reinventarse forma parte de su modelo de negocio.
Pero cuando habla de innovación, Cánovas Conesa no se refiere únicamente al diseño de lámparas o muebles más modernos, sino también a los procesos en la fábrica, en los almacenes y en la forma de gestionar las operaciones, explica. “Innovamos a la hora de fabricar, incorporamos técnicas de otros sistemas de producción y también en la preparación de pedidos, el almacenaje o la previsión de ventas”.
Esa cultura de mejora continua ha permitido a la firma desarrollar, a través de sistemas solares y baterías recargables, una gama de productos pensada para iluminar terrazas, jardines o espacios abiertos sin necesidad de instalaciones eléctricas. “Queremos que puedas organizar una cena en mitad del campo o en una playa y tener iluminación durante horas sin un solo cable”, resume.