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‘Roboadvisors’: inversión automatizada que gana peso por costes, eficiencia y accesibilidad

La oferta crece en España con más actores y patrimonio invertido. Las carteras híbridas, sostenibles o de ahorro amplían las propuestas

getty images (Getty Images)

La gestión automatizada de carteras ha dejado de ser una propuesta de nicho para consolidarse como una de las principales vías de acceso a la inversión para el ahorrador particular. Impulsados por la digitalización y la búsqueda de mayor eficiencia, los roboadvisors han ganado terreno en España al ofrecer soluciones diversificadas y accesibles.

Entre las ventajas que valora el inversor de la gestión automatizada de carteras, los expertos consultados mencionan la reducción de errores humanos en la gestión diaria, “ya que un sistema informático puede ser examinado y corregido rápidamente”, señala Unai Ansejo, consejero delegado de Indexa Capital, que los roboadvisors tienen acceso a clases limpias de los fondos –las más baratas– y que “el seguimiento de las inversiones se realiza de forma totalmente digital y desde cualquier dispositivo, evitando desplazamientos”, apunta Diana Cuadrado, directora de negocio de servicios de inversión de Bankinter.

Pero si en algo coinciden los profesionales es en la eficiencia de costes. María Hoyos, responsable de negocio de Finnk, lo atribuye principalmente a tres factores: “El modelo digital, que reduce costes frente a estructuras tradicionales, como la red de oficinas; el uso de carteras modelo estandarizadas, que permiten gestionar de forma más eficiente distintos perfiles de riesgo; y la utilización de instrumentos de inversión con estructuras de costes más competitivas”.

Y, por supuesto, las bajas comisiones. “Una diferencia aparentemente pequeña, por ejemplo, entre pagar un 0,5% o un 2% anual puede traducirse en una pérdida muy significativa del capital final acumulado después de 15, 20 o 30 años, debido al efecto del interés compuesto”, recuerda Jordi Mercader, consejero delegado de Inbestme.

Ahora bien, en Finizens recalcan que centrar el análisis únicamente en los costes es incompleto. “Unas comisiones bajas no compensan una cartera mal construida o una gestión inadecuada, algo relativamente habitual en el inversor particular. En esos casos, el impacto de unas malas decisiones de inversión puede superar ampliamente el ahorro en costes”.

La oferta en España

Con los años se ha ido ampliando el número de plataformas que ofrecen soluciones automatizadas para las carteras, generalmente basadas en la gestión pasiva, pero hoy cuentan también con propuestas de fondos activos.

Por crecimiento y volumen gestionado destaca Indexa Capital, con un patrimonio de 5.031 millones de euros, un 63% más que hace un año y más de 150.000 clientes. Nacida en 2015, según Unai Ansejo, su consejero delegado, su principal servicio con el 85% de los activos es la cartera de fondos indexados de diferentes gestoras internacionales. “Los costes y comisiones son un 81% más bajos que la banca (promedio de un 0,53% anual vs el 2,75% en la banca) y la inversión mínima es de 2.000 euros”, detalla. Además, ofrecen planes de pensiones individuales indexados, planes de EPSV, planes de pensiones de empleo para autónomos y empresas, cuentas remuneradas indexadas, fondos de fondos indexados, fondos de fondos de mercados privados y seguros de vida.

Finizens, fundada en 2016, también es uno de los principales gestores automatizados independientes en España, con más de 24.000 clientes y un patrimonio bajo gestión de más de 600 millones de euros. Su modelo de inversión combina una asignación global de activos diversificada, rebalanceo periódico, inversión indexada y optimización de costes. Según la entidad, la firma se diferencia de otras “porque tenemos un modelo llamado súper gestor automatizado, que permite invertir más allá de la indexación global. Esto incluye desde carteras monetarias para la gestión de liquidez, hasta estrategias temáticas especializadas (value, inmobiliario etc.)”.

La plataforma más joven es Finnk, lanzada en marzo de 2024. María Hoyos, su responsable de negocio, destaca que es un modelo pionero en el sector por aplicar inteligencia artificial (IA) en la gestión de carteras (IAvanzada), donde actúa como copiloto en la construcción de las carteras bajo la supervisión del equipo de expertos. Ofrecen carteras diversificadas, con un enfoque orientado al largo plazo y una alta exposición a renta variable, con un peso mínimo del 60%. Están integradas por fondos de inversión de grandes gestoras internacionales, y en el caso de los Fondos Finnk Selección y Tendencias, diseñadas “para invertir en ETF dentro de la cartera sin que el inversor pague peaje fiscal cada vez que hace ajustes o cambios. Así, puede acceder de forma sencilla a inversiones muy específicas, como grandes tendencias globales o determinados mercados, con costes bajos”, detalla Hoyos. La inversión mínima son 1.000 euros, con posibilidad de realizar aportaciones periódicas desde 50 euros.

En Myinvestor ofrecen desde 2020 carteras indexadas, compuestas al 100% por fondos indexados de gestoras como Vanguard, iShares, Fidelity o Amundi. Están disponibles desde 150 euros, con cinco niveles de riesgo, y, según la entidad, con las comisiones más bajas de España: un 0,15% de gestión y el 0,15% de custodia.

Tras la compra del negocio de Finanbest en 2022, cuentan con carteras híbridas que incluyen gestión activa. Además, comercializan un porfolio sostenible y en 2023 lanzaron su oferta de ahorro.

Las grandes entidades también se han apuntado y ofrecen plataformas de gestión automatizadas. Es el caso de CaixaBank, que presentó las carteras Smart Money en 2018 con seis perfiles que ofrecen exposiciones a Bolsa que van desde el 20 al 100%. “La principal ventaja diferencial es que, junto a la automatización, se incorpora una gestión valor de la asignación de activos basada en el criterio de equipos especializados”, señalan en la entidad.

Diversidad

En cuanto a Bankinter Roboadvisor, creado en 2017 y con un crecimiento del patrimonio gestionado del 30% en el último año, cuenta con carteras de fondos de gestión activa (con cinco domésticas y cinco globales, según perfiles de riesgo), cinco carteras globales de fondos indexados (según perfiles de riesgo), tres carteras sostenibles y tres planes de pensiones (en este caso basados en ETF), una oferta siempre adaptada a diferentes perfiles de riesgo. La inversión mínima es de 1.000 euros en todos los productos, con aportaciones adicionales o periódicas disponibles desde 50 euros, “y con rescate en efectivo (a partir de 50 euros) y en fondos para evitar el impacto fiscal”, apunta Diana Cuadrado, directora de negocio de servicios de inversión de Bankinter.

Con cerca de 250 millones de euros en activos de más de 9.500 clientes, Inbestme, fundado en 2017 y especializado en inversión indexada, destaca “por tener la más amplia gama de carteras gestionadas, lo que permiten un alto grado de personalización de la inversión para todo tipo de clientes con más de 150 opciones de carteras cubriendo toda la vida financiera de nuestros clientes, desde el ahorro más inmediato y su fondo de emergencia hasta la jubilación”, resalta su consejero delegado, Jordi Mercader.

En cuanto a Feelcapital, asesora a sus clientes exclusivamente en fondos de inversión, “utilizando algoritmos propietarios desarrollados a lo largo de más de una década. Para la selección de fondos, empleamos una serie de ratios que miden tres dimensiones clave: la rentabilidad ajustada al riesgo, el momentum y los costes, todo ello aplicado a cada categoría de inversión de forma individualizada”, indican. No exigen inversión mínima y tampoco discriminan entre la gestión activa y pasiva.

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