La defensa impulsa el bum de los ETF temáticos en Europa
La seguridad ha captado el 40% de los flujos en 2026. El contexto geopolítico ha sido el catalizador, pero la tendencia se cree estructural


El deterioro del entorno geopolítico y el regreso de la seguridad a la primera línea de las prioridades económicas están reconfigurando las carteras de inversión en Europa. En un escenario marcado por tensiones prolongadas y un nuevo enfoque estratégico, la seguridad gana peso como uno de los ejes de mayor interés entre los inversores, también entre aquellos que apuestan por la gestión pasiva.
De hecho, entre los ETF temáticos, que atrajeron en 2025 en EMEA (Europa, Oriente Medio y África) cerca de los 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) y 10.000 millones de dólares en lo que va de año, la defensa se ha consolidado como el tema claramente destacado. Según los datos que manejan en Invesco, desde comienzos de 2025, los fondos cotizados centrados en protección militar han captado alrededor de 16.000 millones de dólares, unos 12.000 millones en 2025 y 4.000 millones en lo que va de año, lo que convierte a este sector en el mayor motor individual de flujos hacia ETF temáticos en Europa al suponer el 40% este año.
Pese a que el contexto geopolítico ha actuado como un claro catalizador, los expertos coinciden en que lejos de ser algo puntual es ya una tendencia estructural. El principal argumento es el alza de los presupuestos militares.
Pedro Santuy, director de ventas de ETF e Indexados en BNP Paribas Asset Management, resalta que Europa ha entrado en una fase de reposición de capacidades, modernización tecnológica y aumento del gasto en defensa y “eso no suele revertirse de un año para otro”. En su opinión, en el continente “hay una reconfiguración profunda de las prioridades de seguridad, con mayor compromiso presupuestario, refuerzo de la base industrial y una clara voluntad de ganar autonomía estratégica”.
También Frederike Bauer, especialista de producto de Xtrackers by DWS, recalca las repercusiones del aumento de los compromisos de gasto de la OTAN hasta el 5% del PIB para 2035 o la estrategia EU Readiness 2030, compromisos fiscales a largo plazo con el objetivo de incrementar significativamente las capacidades militares.
Productos destacados
Nuevos lanzamientos. Tras la buena acogida del fondo WisdomTree Europe Defence Ucits ETF (WDEF) que se lanzó en marzo de 2025, alcanzando hoy los 4.710 millones de euros la gestora ha ampliado recientemente su gama de productos con la incorporación de WisdomTree Asia Defence Ucits ETF y el WisdomTree Global Defence Ucits ETF.
Ciberseguridad. Xtrackers Europe Defence Technologies Ucits ETF sigue el índice Stoxx Europe Total Market Defence, Space and Cybersecurity Innovation, “que busca representar el tema de defensa más allá del equipamiento militar, incorporando también la ciberseguridad, así como los sistemas espaciales y satelitales. Este enfoque proporciona una exposición más amplia al tema de defensa, en lugar de centrarse en una industria concreta, y pretende captar también los avances tecnológicos, como el desarrollo de drones y las comunicaciones seguras”, explica Frederike Bauer, especialista de producto de Xtrackers by DWS.
Medio y largo plazo. En BNP Paribas AM lanzaron en mayo del año pasado BNP Paribas Easy Bloomberg Europe Defense “para dar acceso a una cesta diversificada de compañías europeas de seguridad militar cotizadas, en un contexto que consideramos de medio y largo plazo más que meramente táctico”, señala Pedro Santuy, director de ventas de ETF e Indexados en BNP Paribas Asset Management.
Selección. Invesco Defence Innovation Ucits ETF e Invesco Cybersecurity Ucits ETF, siguen índices desarrollados junto con S&P Kensho que utilizan técnicas avanzadas de aprendizaje automático para la selección de valores, remarcan en la gestora.
“Actualmente, la cuantía sigue por debajo de estas metas, ya que la estimación para la UE en 2025 se sitúa ligeramente por encima del 2%. Esto crea un contexto favorable a largo plazo para las empresas europeas de defensa, reflejando tanto una fase inicial de desarrollo de capacidades como un nivel estructuralmente más alto de inversión en esta área una vez que estos programas estén plenamente implantados”.
A eso Aneeka Gupta, directora de análisis macroeconómico en WisdomTree, añade que la Estrategia Industrial de Defensa Europea (EDIS) fija como objetivo que el 50% de las adquisiciones procedan de fabricantes europeos en 2030 y el 60% en 2035, “lo que crea un marco político duradero que canaliza el gasto hacia proveedores nacionales.
Asimismo, Benoit Sorel, Global Head of ETF & Indexing business line de Amundi, remarca que ese desbloqueo de “cientos de miles de millones de euros en gasto adicional por parte de los gobiernos europeos para los próximos cinco años y más allá” está haciendo que los contratistas de defensa europeos se estén posicionando “para hacerse con una parte cada vez mayor de este gasto, con la aparición de líderes nacionales y un aumento de la capacidad, a medida que las empresas tratan de dar respuesta al giro generacional en el gasto en defensa europeo y competir de forma significativa en la escena mundial”.
Además, la reconversión industrial que estamos observando —incluyendo empresas de automoción y ferroviarias adaptando instalaciones civiles para la producción de defensa— indica que la industria lo está abordando como una inversión de largo plazo, no como una oportunidad puntual”.
Pero la gran duda de los inversores es qué pasará con estas estrategias si se pacifica el actual escenario de guerra. “Incluso, si el entorno geopolítico llegara a normalizarse, no creemos que el argumento de inversión desaparezca: un mayor gasto en defensa y seguridad ya está incorporado en los presupuestos a largo plazo, y partes del universo global de defensa continúan cotizando a valoraciones razonables en relación con el mercado bursátil en general”, aseguran desde Invesco.
A este respecto, la experta de WisdomTree recuerda que, durante 2025, el comportamiento bursátil de las empresas de defensa europea se debilitó puntualmente cada vez que los mercados contemplaban la posibilidad de un alto el fuego. Sin embargo, “en cada ocasión el sector recuperó apoyo a medida que los inversores reconocían que la paz no reduce la necesidad de disuasión. De hecho, ciertos escenarios de alto el fuego podrían acelerar algunos elementos de la contratación: por ejemplo, mantener una línea de contacto congelada requiere inversión sostenida en inteligencia, vigilancia y reconocimiento, guerra electrónica e infraestructuras de preparación”.