Ir al contenido
_
_
_
_

Más de una década para rehabilitar las viviendas del Poblado Dirigido de Orcasitas

Unas 2.200 familias vulnerables se han beneficiado de la renovación del parque con fondos públicos. La falta de información, la burocracia y la fiscalidad ralentizan los proyectos

Un edificio sin rehabilitar y otro ya reformado en el Poblado Dirigido de Orcasitas.Cedida por Ecodes

Los fondos públicos para la rehabilitación de viviendas comienzan a llegar a los barrios vulnerables. Es el caso del Poblado Dirigido de Orcasitas, en el distrito de Usera. Tras 12 años de movilización vecinal liderada por Manuela Navarro, 90 de los 107 bloques de 11 plantas ya se han renovado, beneficiando a unas 2.200 familias. Las obras, aún en marcha y la mayoría a cargo de la empresa Renovamos Madrid, han incluido la eliminación del amianto, el aislamiento térmico, el cambio de tuberías bajantes, cableado eléctrico y algunas ventanas e instalación de ascensores.

“Todo empezó cuando se cayó en 2014 un antepecho de una ventana de la fachada de un edificio, una piedra de 600 kilos”, cuenta Navarro durante un recorrido en junio por el vecindario, organizado por CAN Europe (Climate Action Network Europe), Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y Provivienda para conocer los beneficios sociales de este proyecto cofinanciado con fondos europeos a través de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

Entonces empezó el viacrucis de Navarro con la Administración: mostraba fotos de lo ocurrido y alertaba a los vecinos de la necesidad de invertir para reparar un daño que, en un primer diagnóstico, no era estructural, pero podía reaparecer si se filtraba y se congelaba el agua de la lluvia. A la primera reunión vecinal solo acudieron seis personas. En la última eran más de 300. “Costó muchísimo, pasaron dos años y medio hasta que la Comunidad de Madrid, primero, y el Ayuntamiento, casi a la par, me hicieron caso”, recuerda. Su edificio fue el primero en rehabilitarse.

Hasta tocó la puerta del Ivima, el antiguo Instituto de la Vivienda de Madrid que ahora se llama Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid, que fue la entidad constructora de los inmuebles de esa colonia que en los años cincuenta era un asentamiento informal de migrantes rurales. Hoy, el vecindario es otro. Limpio, colorido –las fachadas combinan el gris con el morado, el amarillo, el verde o el naranja–, lleno de árboles y parques infantiles alrededor de una edificación que respeta los criterios arquitectónicos recogidos en la propuesta ganadora del concurso de ideas Renove Orcasitas lanzado en 2016 por el Colegio de Arquitectos de Madrid. “No veréis tendederos ni grafitis”, presume.

Ventajas

No solo es la mayor seguridad y la mejora estética, sino también el ahorro en la factura que han logrado las familias. “Pagaba 300 euros de calefacción en invierno y el máximo pagado ahora son 58”, revela. La reducción media es del 80% y el recorte de las emisiones de CO2 es del 58%, según Ecodes. “La temperatura es de 19 grados sin poner la caldera; es calidad de vida. Antes el frío era helador”, celebra. Así, la eficiencia energética ha saltado de la E a la C. Para llegar a la calificación A, tendrán que sustituir todas las ventanas y la caldera de gas por una bomba de calor, explican en Ecodes. Esto aún no está en planes; paso a paso.

“Ante unas olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, mejorar el rendimiento de nuestras viviendas se está convirtiendo en una cuestión de salud pública y justicia social. Esta experiencia demuestra por qué unas políticas de rehabilitación ambiciosas, junto con un sólido apoyo a las comunidades vulnerables, deben ocupar un lugar central en la agenda climática y social de Europa”, cree Mónica Vidal, portavoz de CAN Europe y coordinadora de la campaña europea Build Better Lives lanzada en 2023, que trabaja con organizaciones locales para visibilizar iniciativas como esta y otras que han recibido dinero europeo como La Borda, en La Bordeta-Sants y Vilawatt, en Viladecans (ambas en Barcelona); Opengela, en el País Vasco, además de otros barrios en Francia, Italia, Bélgica, Austria o Polonia.

El Ayuntamiento fue el que más financiación aportó, según Navarro, al ser declarado el barrio Zona de Especial Transformación Urbana (Zetu). Los fondos públicos cubrieron hasta el 70% del coste, un millón por bloque de pisos. “Sin ayudas habría sido inviable”, admite Navarro. Además de crédito privado, cada familia desembolsó 3.000 euros como mucho, dice.

Barreras

La fiscalidad, sin embargo, es una de las grandes trabas. “La subvención se da a la comunidad de propietarios, pero la ley obliga a prorratearla entre los vecinos y tienes que declararlo a Hacienda como ganancia patrimonial”, critica Navarro, quien pide que se modifique la norma para que haya un mínimo exento. “Muchos vecinos, que ganan 800 euros, tienen que hacer la declaración por este motivo y si reciben el ingreso mínimo vital u otro complemento, se lo quitan al superar el límite de ingresos”, detalla. Algo que no ocurre con las ayudas europeas y que desde Bruselas piden que se modifique para que los recursos lleguen a más colectivos, señala Jeannette Bain, subdirectora de políticas públicas de Ecodes.

La anticipación de la inversión es otra barrera, aunque eso está cambiando. “El Ayuntamiento paga ya por adelantado las subvenciones”, afirma Navarro. Cuando reformó su edificio cobró el 50% a los ocho meses de terminar la obra y el resto tres años después. “También pedimos agilidad en los trámites y una mayor dotación de las ayudas”. Algunas no son compatibles, como las del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

La falta de información es otro obstáculo, resalta Félix Vidal, portavoz de Provivienda. “Es un lío entender las ayudas. Hay diferencias en función de dónde vives, el momento o el tipo”, insiste. Por ejemplo, se va a implementar un nuevo Plan Estatal de Acceso a la Vivienda 2026-2030, con 7.000 millones y que va a cambiar las líneas. Llega también el Plan Social para el Clima (4.700 millones), con fondos europeos, que se centra en la población vulnerable –aún por definir– y pendiente de su aprobación en el Congreso. “Lo ideal es crear una ventanilla única y focalizarlas por niveles de renta”, concluye.

Para septiembre, en el Poblado Dirigido de Orcasitas se prevé poner en marcha una cooperativa energética que generará 400.000 kilovatios hora al año con solar y ahorrará 180 toneladas de CO2. Ya hay 216 familias adheridas y en cinco años esperan añadir baterías. “Mi barrio es un claro ejemplo de dónde está el dinero público”, dice Navarro.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_