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El Ibex se sacude las dudas y sube un 1,8% con la ayuda de la banca

El selectivo español recupera los 19.700 puntos mientras las tecnológicas suben tras las intensas caídas y el petróleo cede un 0,9%

El presidente de EE UU, Donald Trump.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

Resultados empresariales, tensiones geopolíticas, tipos de interés y aumento del coste de financiación. Los inversores acumulan motivos para la cautela. Sin embargo, en medio de un panorama cada vez más complejo, la Bolsa española sigue encontrando un aliado en las cuentas de las empresas y especialmente de la banca. Tras una apertura dubitativa, el Ibex 35 se ha aferrado a los resultados del BBVA y ha acelerado las ganancias un 1,8% hasta los 19.757. Los bancos, que ayer actuaron como lastre del mercado español, se han convertido este jueves en su principal sostén. El avance del 5% de BBVA impulsa al conjunto del sector y anima a entidades como Santander, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, que registran revalorizaciones de entre el 1,8% y el 3,2%.

En el frente macroeconómico, los datos publicados este jueves por el INE han ofrecido una lectura dispar. La economía española creció un 0,7% en el segundo trimestre y mantuvo un avance interanual del 2,7%, apoyada en la demanda interna. Pero esa mayor actividad ha estado acompañada de nuevas presiones inflacionistas. El IPC adelantado repuntó tres décimas en julio, hasta el 3,5%, mientras la inflación subyacente avanzó una décima, al 3%. Un dato que mantiene vivas las dudas sobre la evolución de los tipos de interés y la política monetaria.

El tono positivo se ha extendido al resto de Europa, aunque con diferencias importantes entre mercados. Las dudas sobre la tecnología, la escasa visibilidad sobre los próximos pasos de la Reserva Federal y el repunte de los precios energéticos siguen marcando el rumbo de los mercados y poniendo a prueba el apetito por el riesgo. Con este telón de fondo, las Bolsas europeas han oscilado entre el 0,6% que ha sumado el Dax alemán y el 1,3% del Mib italiano.

Después del fuerte correctivo de la víspera, Wall Street intenta recuperar terreno y, al cierre de los mercados europeos, los tres principales índices estadounidenses se apuntan importantes subidas. El Dow Jones se apunta un 0,65%, el S&P 500 avanza un 1% y el Nasdaq gana más de un 2,3%, impulsado por Microsoft, que se dispara cerca de un 15% después de presentar unas previsiones que han tranquilizado al mercado sobre la rentabilidad de sus inversiones en inteligencia artificial. En el lado opuesto, Meta, que también rindió cuentas al mercado el miércoles, cae alrededor de un 9% ante el temor a que el fuerte aumento del gasto siga deteriorando su generación de caja.

“Cada trimestre, Meta pide a los inversores un poco más de paciencia con su gasto en IA, y este resultado sugiere que esa paciencia se está agotando”, afirma Josh Gilbert, analista de eToro. El experto considera que el problema de fondo es que Meta está invirtiendo al ritmo de los grandes desarrolladores de infraestructura de IA sin ofrecer todavía una hoja de ruta clara sobre cómo monetizar ese desembolso. “Nadie cuestiona la inversión en IA, sino quién la financia y cuándo empezará a generar retornos. El gasto en el metaverso ya erosionó los márgenes en el pasado y provocó un fuerte castigo bursátil, por lo que es comprensible que los inversores recelen de un nuevo ciclo de inversiones sin límites claros”, añade.

El rebote bursátil estadounidense convive, además, con nuevas señales de moderación económica. El PIB de Estados Unidos creció a una tasa anualizada del 1,5% en el segundo trimestre, por debajo de lo esperado. Por si el panorama no fuera lo suficientemente complejo, el aumento de las rentabilidades de la deuda añade una capa más de incertidumbre. Horas después de que la Reserva Federal acordara mantener sin cambios los tipos de interés, los inversores siguen tratando de descifrar el lenguaje críptico de su presidente. Kevin Warsh ya había advertido de que modificaría la estrategia de comunicación de la institución y que, a diferencia de su antecesor, Jerome Powell, evitaría anticipar sus próximos movimientos. Aunque insiste en el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios, el mercado empieza a cuestionar si las palabras bastarán.

“El escenario central sigue siendo el de unos tipos estables durante los próximos meses, con una elevada dependencia de los datos económicos. Para los mercados financieros y para el dólar, este mensaje supone una señal de continuidad y estabilidad, aunque la incertidumbre sobre el calendario de futuros movimientos continuará condicionando las expectativas de inversores y empresas”, valoran desde la fintech Ebury.

La presión vendedora sobre los bonos se intensifica y lleva la rentabilidad de la deuda estadounidense a 30 años a máximos desde 2007. El movimiento se extiende al resto de vencimientos y cruza el Atlántico en un momento en el que el encarecimiento del petróleo amenaza con añadir nuevas presiones inflacionistas. La combinación de una Fed a la espera y unos precios energéticos al alza está obligando a los inversores a exigir una mayor prima para mantener deuda a largo plazo. En Europa, el rendimiento del bono francés a diez años se aproxima al 4%, mientras la referencia alemana al mismo plazo ronda el 3,2%.

El petróleo, sin embargo, ha moderado este jueves parte de la tensión acumulada. Después de superar los 92 dólares durante la mañana, el barril de brent gira a la baja y cae alrededor de un 1,5%, hasta el entorno de los 89 dólares. Las informaciones sobre conversaciones entre Omán e Irán para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz han permitido retirar parte de la prima de riesgo geopolítico, aunque el mercado continúa expuesto a cambios bruscos de dirección.

La relajación del crudo no implica una disminución de las tensiones militares. El mercado teme posibles interrupciones en el suministro de petróleo, tras el lanzamiento de misiles balísticos por parte de Irán contra fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo. Los misiles fueron interceptados, tras lo cual las fuerzas de EE UU y Arabia Saudí llevaron a cabo ataques de represalia contra milicias respaldadas por Irán en Irak, que Washington señaló como responsables de ataques contra tropas estadounidenses e infraestructuras energéticas saudíes. El presidente de EE UU, Donald Trump, declaró en Fox News que Irán recibiría un golpe muy duro. La última escalada ha socavado las esperanzas de un avance diplomático entre Washington y Teherán.

La sesión de este jueves deja dos realidades contrapuestas. Los resultados empresariales están sirviendo de acicate a los índices para recuperarse de las recientes caídas. Pero la combinación repunte de la deuda, inflación y tensión geopolítica mantiene a los inversores preparados para nuevos episodios de volatilidad.

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