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Sumar propone subir las rentas del capital en el IRPF para atacar el 60% de los ingresos de los altos directivos

El salario explica solo el 30% de los ingresos de los contribuyentes más ricos. La formación de Díaz reclama aproximar la tributación del ahorro a la del trabajo

Estructura IRPF base imponible
Belén Trincado Aznar
Pablo Sempere

Sumar acaba de plantear al PSOE una serie de propuestas de índole tributaria aprovechando la negociación interna del Gobierno para diseñar el proyecto de los próximos Presupuestos Generales del Estado. Entre ellas, según confirman fuentes de la formación liderada por Yolanda Díaz, se encuentra un aumento sustancial de los tipos que gravan en el IRPF las rentas del capital y el ahorro. El objetivo de Sumar es incidir en la mayor fuente de ganancias de los altos directivos del Ibex 35, que reciben más del 60% de sus ingresos a través de estas vías.

La vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo y líder de Sumar lleva semanas planteando abrir el debate de las remuneraciones de los altos ejecutivos de las grandes empresas de España. Díaz denuncia que sus retribuciones suponen hasta “174 veces más que las que reciben sus trabajadores y trabajadoras”, algo que habría que atajar con herramientas como los impuestos.

En Sumar, por ello, piden abiertamente un aumento de la tributación de las rentas del ahorro y recuerdan que el último pacto de Gobierno entre los socios de la coalición recoge el compromiso de conseguir “un trato más igualitario de la tributación de las rentas del capital y del trabajo” en el IRPF.

El impuesto sobre la renta, además de ser progresivo según aumentan las ganancias del contribuyente, tiene diferentes tipos de gravámenes en función del origen de los ingresos. La mayoría, como pueden ser los que provienen del trabajo o de los rendimientos inmobiliarios, tributan por la base general, que suele tener los tipos impositivos más elevados. Sin embargo, otros como el capital mobiliario o las ganancias patrimoniales van a la base del ahorro, que tiene gravámenes sustancialmente más bajos. Es decir, si los rendimientos más elevados del trabajo llegan a tributar por encima del 40%, las mismas cantidades lo hacen a un máximo del 28% en el caso del ahorro.

Este diseño dispar del impuesto beneficia especialmente a las grandes rentas de España, ya que la mayor parte de sus remuneraciones proviene de la inversión, de los dividendos, de los productos financieros o de las plusvalías derivadas de la transmisión de diferentes activos.

Según el último informe de remuneraciones de los consejeros de las sociedades cotizadas de la CNMV, la retribución media de los consejeros de España alcanzó en 2022 los 383.000 euros anuales, una cifra que escaló hasta los 699.000 euros en el caso del Ibex 35. Los consejeros ejecutivos, por su parte, percibieron una media de 1,6 millones por ejercicio, cantidad que sube a los 3,3 millones en el caso de los grandes del selectivo español.

Los últimos datos disponibles en el Ministerio de Hacienda muestran el impacto que tienen en estos altos contribuyentes las rentas del ahorro y del capital y permiten armar el argumento de Sumar.

Al sumar todos los conceptos que se gravan a través del IRPF, las rentas a integrar en el ahorro suponen menos del 5% de toda la base imponible del impuesto en aquellos contribuyentes que están por debajo de los 57.000 euros anuales. Esta proporción va subiendo poco a poco a medida que crecen los ingresos. Así, llega al 15% en aquellas rentas de entre 120.000 y 140.000 euros anuales, pasa al entorno del 30% entre los 240.000 y los 360.000 euros y se dispara al 60% en el tramo que supera los 600.000 euros por ejercicio, donde se enmarcan los altos directivos de las grandes empresas del país.

La tendencia es la contraria cuando se analiza únicamente el factor trabajo. En las rentas bajas y medias, los salarios suponen, de media, alrededor del 90% de los ingresos de los contribuyentes que se colocan por debajo de los 45.000 euros de renta anuales, aproximadamente. La proporción va cayendo en picado a medida que aumentan los rendimientos y se coloca por debajo del 50% a partir de los 360.000 euros por ejercicio. Los altos contribuyentes, a partir de los 600.000 euros, obtienen solo el 30% de sus ingresos totales a través del trabajo.

El Gobierno ya modificó en la anterior legislatura los gravámenes sobre las rentas del capital. A mediados de 2022, en plena crisis inflacionista, Hacienda aprobó un incremento impositivo sobre las rentas de capital superiores a los 200.000 euros, elevando el tipo del 26% al 27%. Para las plusvalías superiores a 300.000 euros, el tipo llegó al 28%.

En Sumar, según trasladan fuentes de la formación, entienden que “sigue habiendo margen para ir avanzando hacia la equidad” entre la tributación del trabajo y la del ahorro, por lo que proponen continuar con la senda iniciada. Por el momento, el departamento que dirige María Jesús Montero se limita a recordar que continúan las negociaciones internas para llevar al Consejo de Ministros un proyecto de cuentas públicas, por lo que todavía es pronto para hablar sobre la posible viabilidad de esta medida.

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Sobre la firma

Pablo Sempere
Es redactor en la sección de Economía de CINCO DÍAS y EL PAÍS y está especializado en Hacienda. Escribe habitualmente de fiscalidad, finanzas públicas y financiación autonómica. Es graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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