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La sequía ya drena las cuentas de Cataluña y Andalucía y causa daños por 1.000 millones

Moody’s apunta al impacto financiero sobre estas dos autonomías y de Murcia por su vinculación a la agricultura y al turismo mientras se bate récord en toda España de pago de compensaciones

En la imagen el cauce del  rio Cardener que confluye en el embalse de la Llosa del Cavall (Lleida).
En la imagen el cauce del rio Cardener que confluye en el embalse de la Llosa del Cavall (Lleida).Massimiliano Minocri

Solo cuando el asfalto de las autopistas o de las avenidas de la gran ciudad retumba por el peso de cientos de tractores en fila, la agricultura se gana su minuto de atención pública (y política). Francia, Alemania, Bélgica, Portugal... y España. En cada lugar, según sus reclamaciones, pero en la península como en ningún otro sitio de Europa por el impacto directo que ya supone la sequía en las cosechas, el consumo general de agua o los negocios. Tanto, que la agencia de calificación Moody’s acaba de plantar una semilla de duda sobre la capacidad financiera de tres regiones donde la agricultura y el turismo son fundamentales: Cataluña, Andalucía y Murcia. Si la sequía continúa, habrá problemas para sus cuentas dentro de poco.

Lo que no admite condicionales es el pasado. El sindicato agrario UPA resumió así la situación en su balance de 2023: “Ha sido el peor año de la historia –desde que hay registros– en lo que respecta a la meteorología”. Caixabank Research, con datos del Crop Monitoring de la Comisión Europea traducía en cifras concretas de rendimiento de cultivos lo que iba a ser el año. Trigo y centeno terminarían el año con cosechas en torno al 40% por debajo de la media de los últimos cinco años, mientras que arroz o patata se dejarían casi un 10%. No hay consuelo de multitudes: en la media de la UE a 27, el año pasado fue mejor que la media del lustro anterior en cada producto.

El pobre rendimiento entronca directamente con las condiciones meteorológicas. Siguiendo con UPA, el sindicato eleva un grado su definición del pasado ejercicio cuando toca hablar de aseguramiento agrario: “Annus horribilis”. En cifras, nunca se pagó tanto como en 2023 en indemnizaciones por los siniestros acaecidos y las previsiones iniciales cifran el montante final en 1.154 millones de euros. La sequía casi explica la mitad del desastre: 460 millones de esas indemnización fueron por la falta de lluvias, mientras que el pedrisco motivó otros 275 millones, las heladas 64 y las destinadas a pecuarios, 109.

De cifras globales a relativas, la Junta de Andalucía estimó este viernes, tras saberse los datos de crecimiento de la comunidad autónoma, una cuchillada de hasta 2,1 puntos en su crecimiento económico del pasado año, que fue de un 2,5%. Es decir, casi la mitad de su potencial en un cálculo que fue puesto en duda por economistas como Manuel Hidalgo, de la Universidad Pablo de Olavide, quien explicó en X que “un sector cuyo peso es inferior al 6% no puede generar un arrastre de dos puntos porcentuales”. Ni siquiera si se le añaden sectores colaterales como la alimentación, la distribución, la elaboración...

Aun así, la Junta acumula más de 500 millones en ayudas para compensar los efectos de la sequía y esta semana dio luz verde a su cuarto decreto especial, por el que se aceleraban obras y actuaciones inmediatas. En Cataluña. el montante total de un plan integral y plurianual destinado a luchar contra la carestía de agua asciende a 2.800 millones de euros, según recoge Bloomberg. Desde Madrid, el Gobierno central también apila millones destinados a paliar la sequía y en 2023 se libraron 637 millones de euros en ayudas directas, entre una larga lista de aceleración en actuaciones hídricas urgentes y un paquete de medidas fiscales para tratar de aliviar un escenario que no parece que vaya a cambiar a corto plazo. O, desde luego, que no va a cambiar a mejor.

Mientras tanto, la escalada inflacionista ha llegado al precio del agua de grifo. Sólo en las tres ciudades más importantes de zonas con sequía extrema, como Andalucía y Cataluña, la traslación del problema a las familias se traducirá en facturas más caras. En Barcelona, el precio se ha encarecido de media un 11,5% con el cambio de año y en algunas de las grandes ciudades de su área metropolitana se llegará al 15%. En Sevilla, el pleno acaba de aprobar un alza que se moverá entre un 15% y un 18%, aunque supera el 20% para algunos sectores como la industria, comercio y turismo pagarán un 22% más este año y otro 18% más el próximo. En Málaga, finalmente, el incremento se va al 32% para llegar al 44% en cinco años.

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