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Puigdemont reclama una ley de amnistía como condición para apoyar la investidura de Sánchez

Recuerda las clásicas necesidades materiales de Cataluña como la falta de inversiones, los problemas en materia de cercanías, la falta de competencias en la gestión de la inmigración o lo injusto del SMI por el coste de la vida

CINCO DÍAS
Carles Puigdemont
El ex presidente de Cataluña, Carles Puigdemont durante la rueda de prensa de hoy en Bruselas.YVES HERMAN (REUTERS)

El expresidente catalán Carles Puigdemont dijo este martes que una ley de amnistía, el reconocimiento y respeto a la “legitimidad democrática” del independentismo y la creación de un mecanismo de verificación de los acuerdos son las condiciones previas para que su formación, JxCAT, inicie las negociaciones de investidura del próximo Gobierno de España.

En una declaración ante los medios de comunicación en Bruselas, Puigdemont señaló que se trata de condiciones “previas”, que hoy en día “no se existen” y que, según él, “no son contrarias a la Constitución”. El expresidente catalán consideró que “no parece” que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tenga los apoyos suficientes para ser elegido en primera o segunda votación.

“Tampoco los tiene el actual presidente (Pedro Sánchez) ni el bloque de sus socios parlamentarios de los próximos cuatro años”. “Por tanto, España se ve confrontada ahora mismo a uno de sus dilemas que no siempre ha resuelto bien: o vive en el bloqueo que podría cronificar la confrontación entre los dos bloques ideológicos que han polarizado las últimas elecciones o pacta”, aseguró.

Puigdemont pidió un “acuerdo histórico” antes de negociar la investidura, que incluya tres grandes condiciones. La primera, dijo, es el reconocer y respetar la “legitimidad democrática del independentismo”. “No existe una receta autonómica para resolver los problemas de Cataluña. Lo determinante es el reconocimiento nacional de Cataluña y por tanto, su derecho a la autodeterminación”, afirmó Puigdemont, que no renunció a la unilateralidad “como recurso legítimo para hacer valer los intereses del pueblo catalán”.

Materia económica

Puigdemont aprovechó su intervención para mencionar algunos de los problemas materiales a resolver y que vienen de antiguo. Así mencionó que pese a ser Cataluña “un país rico”, genera un déficit fiscal de 20.000 millones de euros, algo tan cotidiano como el transporte en tren que “no funciona” o pese a tener la tasa de inmigración más elevada de la península, no tiene competencias ni recursos.

Mencionó como el SMI “es injusto por el nivel del coste de la vida” de Cataluña y aludió a la falta de ejecución de los presupuestos del Estado, lo que trae consigo que no se ejecuten todas las inversiones comprometidas, al tiempo que mencionó otros problemas como la falta de médicos o los problemas para acceder a la vivienda.

El también eurodiputado de JxCAT, exigió dejar de “criminalizar” el “hecho histórico del 1-0″, reivindicó la declaración de independencia, la consulta del 9 de noviembre de 2014 y criticó la sentencia del Tribunal Constitucional en 2010 contra el Estatuto catalán y la del Tribunal Supremo que condenó a los líderes independentistas en 2019 por el referéndum de 2017.

En este sentido, Puigdemont dijo que la segunda condición es una ley de amnistía “que incluya el amplio espectro de la represión iniciada desde antes de la consulta del 9-N de 2014″ Afirmó que ello es responsabilidad del Gobierno en funciones, a través de la Fiscalía General del Estado y de la Abogacía del Estado. “Se tiene que hacer para reparar una injusticia, no para olvidar ni para poner un punto final ni por supuesto, para igualar a las víctimas de estas injusticias a sus victimarios”, precisó.

Por último, Puigdemont pidió la creación de un mecanismo de verificación del seguimiento y cumplimiento de los acuerdos, porque “la total falta de confianza entre las partes hace que este mecanismo sea imprescindibles y que deba operar desde el inicio de las negociaciones”. “Nuestra experiencia nos impide tener ninguna confianza en la palabra que nos den y sería una irresponsabilidad emprender una negociación de futuro que no cuente con este mecanismo”, apuntó el expresidente.

Puigdemont aseguró que no le inspira “el ánimo de revancha personal o partidista”, porque de haber sido así, aseguró, no hubieran apoyado el acuerdo para la formación de la mesa del Congreso, que dio la presidencia del órgano a Francina Armengol.

“Ahora mismo nada hace pensar que la necesidad de apoyo parlamentario sea suficiente como para empujarles (a PP y PSOE) a un acuerdo histórico en el que las viejas naciones sean reconocidas y dispongan de todos los derechos inherentes a su condición”, dijo Puigdemont. “No parece que lo tengan que hacer ahora simplemente porque necesiten el voto de siete diputados. ¿O si? O realmente pueden hacer de la necesidad virtud?”, se preguntó.

Rechazo de González

El expresidente del Gobierno Felipe González ha criticado este martes con dureza la reunión de la líder de Sumar, Yolanda Díaz, con el expresidente Carles Puigdemont, así como la posibilidad de que haya una amnistía, y ha afirmado que no le gusta la mayoría progresista que intenta Pedro Sánchez para ser investido.

González ha mostrado ese rechazo en una entrevista en Onda Cero en la que ha reconocido que en las últimas elecciones generales le costó más votar al PSOE y que, tras ellas, está más preocupado que antes por la situación política en España.

Al preguntarle si comparte el proyecto de país que pretende Sánchez acordando con otras formaciones, ha dicho que lo que le gustaría es verlo. “Pero obviamente, el proyecto o lo que parece el proyecto de una mayoría progresista que se dice, no me gusta”, ha recalcado para precisar a continuación que no quiere hablar del “proyecto Frankenstein” que decía Alfredo Pérez Rubalcaba.

Pero ha insistido en que siente “orfandad” y se ha mostrado convencido de que así se sienten también muchos españoles. Ha reprochado a Yolanda Díaz que fuera a ver “con reverencia” y “como si fuera al rey Midas” a Puigdemont, en la sede del Parlamento Europeo, diciendo que no representa al Gobierno y sin saber si tiene algún encargo.

“Si no va como vicepresidenta, pues que deje de serlo durante un rato diciendo que ahora no me dedico a esto, que es un empleo precario, y estoy en funciones de facilitadora de Puigdemont”, ha ironizado González como lo ha hecho también al preguntarse si ha ido “en nombre de Sumar o de restar” y al señalar que si ha viajado solo por su cuenta para verse con un “prófugo de la Justicia, “que se lo pague”.


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