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La revolución de la inteligencia artificial y ChatGPT en el empleo: uno de cada cuatro trabajos están en el punto de mira

Goldman Sachs estima que en Europa el 24% de los trabajadores será sustituido por la IA; la OIT afirma que generará más empleo del que elimine

Fernando Belinchón
Inteligencia Artificial
Agencia Getty (Getty Images)

Las capacidades de la inteligencia artificial (IA) generativa, con la habilidad de crear respuestas basándose en su aprendizaje anterior y en las órdenes del usuario sobre lo que quiere recibir, han ido quedando cada vez más claras desde la primera exhibición de músculo de ChatGPT a finales de noviembre de 2022. En cambio, no ha sido así con el alcance de sus implicaciones. Con el paso del tiempo van surgiendo nuevas estimaciones de hasta qué punto la IA puede cambiar el mundo tal y como lo conocemos. En una cuestión tan fundamental como la del destino del mercado laboral, los expertos en la materia auguran toda una revolución que tendrá su parte buena y su parte mala.

De un lado, la IA promete ser una gran ayuda a la hora de acometer diversas tareas, del otro, pende como una espada sobre millones de puestos de trabajo. A finales de marzo, en un informe titulado Los enormes potenciales efectos de la inteligencia artificial en el crecimiento económico, Goldman Sachs calculaba que tanto en Estados Unidos como en Europa, uno de cada cuatro empleos desaparecerán por el efecto de esta tecnología. En los países emergentes, el impacto sería menor por no tener tanta capacidad de incorporación de la tecnología. En términos globales, el 18% de los puestos de trabajo del planeta son susceptibles, según el banco, de ser sustituidos por completo por una IA. Esto implicaría que unos 300 millones de empleos estarían en peligro de automatización.

La cifra es impactante y difícil de imaginar, pero va en la línea de otras previsiones realizadas al respecto. También a finales de marzo, los investigadores de Open AI Tyna Eloundou, Sam Manning y Pamela Mishkin elaboraron de forma conjunta con el profesor de la Universidad de Pensilvania, Daniel Rock, un estudio sobre el tema. El documento arroja la conclusión de que cerca del 80% de los empleos en Estados Unidos pasarán a tener, al menos, el 10% de sus tareas automatizadas por la IA. En cuanto a la potencial destrucción de empleo, según los investigadores, aproximadamente un 19% de los puestos de trabajo verían seriamente amenazada su existencia al perder más de la mitad de sus tareas.

Los analistas de Goldman Sachs sostienen que el nivel del impacto, aunque comparte una serie de características comunes, no será igual en cada sector ni en cada región. Entrando al detalle, identifican como más susceptibles de ser sustituidas profesiones de oficina, mientras que prevén una mayor dificultad en aquellas tareas más físicas, como las relacionadas con la construcción, la prestación de servicios, la instalación de maquinaria, la limpieza y el mantenimiento.

En el caso europeo, llama la atención el hecho de que los trabajos que exigen una mayor cualificación son los que estarían en mayor proporción en la diana de la IA, según Goldman Sachs.

Pero aunque las previsiones del banco parecen apocalípticas en un primer vistazo, no son así sus conclusiones. La sustitución se produciría “en algunos casos”, mientras que los beneficios de incorporar la IA de forma complementaria “serían la norma general”. Más allá de este factor, tanto Goldman como otras instituciones remarcan la creación de nuevos empleos que hoy en día no existen como la gran característica que definirá al mercado laboral tras la consolidación de la IA a más niveles.

“La buena noticia es que la destrucción de empleo por el avance tecnológico se ha visto históricamente compensada por la aparición de nuevos puestos de trabajo”, escriben los analistas del banco. “La combinación de significativos ahorros de costes laborales, nuevos empleos y una mayor productividad para aquellos que no hayan sido sustituidos eleva la posibilidad de un boom de productividad que respalde sustancialmente el crecimiento económico”.

Estudio del MIT

A modo de ejemplo de cómo la tecnología y la innovación que a priori desplaza a trabajadores termina generando empleo en el largo plazo. En un reciente estudio, el economista y profesor del MIT David Autor, usó datos del censo de Estados Unidos para averiguar que el 60% de los trabajadores del presente en la primera economía del mundo desempeñan sus labores en oficios que no existían en 1940. Esto implica que el 85% del crecimiento del empleo en los últimos 80 años tiene su origen en las nuevas posiciones que nacieron al calor de la tecnología.

En esta misma línea, se pronunció la semana pasada el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Gilbert Houngbo. “La inteligencia artificial es imparable. Tenemos que aceptar que avanzará más y más. Pero, hablando en términos generales, los avances tecnológicos y digitales suelen crear más empleos de los que son destruidos. Eso lo sabemos”, dijo Houngbo a la Agencia EFE en una entrevista.

No obstante, no todos los que han analizado el tema tienen una perspectiva ni mucho menos tan positiva. Los economistas del MIT Daron Acemoglu y Simon Johnson, que preparan para mayo el lanzamiento de su libro Poder y progreso: nuestra lucha de 1.000 años sobre la tecnología y la prosperidad, defienden que si se les da un mal uso, los avances tecnológicos solo benefician a unos pocos para perjuicio de la amplia mayoría de la sociedad.

“La riqueza generada por las mejoras tecnológicas en la agricultura durante la Edad Media en Europa quedó en manos de la nobleza y se usó para construir grandes catedrales mientras que los campesinos permanecían al borde de la hambruna. Los salarios de la clase trabajadora estuvieron estancados los primeros 100 años de industrialización en Inglaterra. En el mundo actual, las tecnologías digitales y la inteligencia artificial amenazan al empleo y a la democracia mediante una automatización excesiva, recogida de datos masiva y la vigilancia intrusiva”, adelanta la sinapsis del libro.

Un gran poder...

Para entender el posible impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral es necesario atender a qué puede hacer y qué no. Bank of America, en su informe Me, Myself and AI, desglosa el impacto en distintas industrias dando pinceladas de lo que puede aportar en ellas.

“Cualquier industria que use datos de texto podría verse afectada por esta tecnología, por ejemplo, los centros de llamadas, búsquedas jurídicas, redacción de documentos, trabajos que impliquen hojas de cálculo, seguros y sanidad son sectores que utilizan gran cantidad de datos de texto. No obstante, es importante tener en cuenta que la IA y el aprendizaje automático son tecnologías facilitadoras. Por tanto, aunque estos modelos lingüísticos podrían ser disruptivos para estos sectores en términos de sustitución de puestos de trabajo que implican tareas relativamente rutinarias, los empleos en estos sectores no desaparecerán por completo. Es probable que en ellos la IA permita un mayor potencial de productividad”, explican.

Más allá del factor laboral, la IA desembocará, según Bank of America, en un previsible crecimiento del PIB. En concreto, para el año 2030, calculan que esta tecnología aportará unos 15 billones de dólares extra al PIB mundial. La mitad vendría de la mano de las mejoras de la productividad que trae consigo, mientras que el resto, correspondería a mejoras en los productos. Más calidad, más personalización. Más valor.

En un acto sobre el futuro de esta tecnología celebrado en Madrid esta semana por la consultora Globant, los expertos en inteligencia artificial de la firma dieron algunos ejemplos más concretos de lo que sus herramientas basadas en IA son capaces de hacer. Nombrando solo algunos. Desde efectuar un análisis predictivo sobre las capacidades potenciales que puede llegar a adquirir un empleado, generar escritura personalizada individualizada de cada anuncio en función del usuario al que le va a llegar ese contenido o hasta elaborar un código para una web o aplicación en cuestión de minutos cuando normalmente llevaría meses de trabajo para un programador.

En algunos casos, la IA ya puede hacer cosas literalmente imposibles para un humano. No obstante, no es infalible ni mucho menos. La IA generativa está diseñada para ofrecer la mejor respuesta posible en todo momento, si no es capaz de entregar una respuesta precisa, entonces dará la que más se ajuste, aunque sea falso, lo que en la jerga se conoce como alucinaciones. Por esto mismo, entre otros motivos, los expertos de Globant recomendaron usar la IA con cabeza. No tomar al pie de la letra lo que dicte y no olvidar su papel: el de una herramienta. “Nosotros usamos la IA como complemento al humano porque, aunque algunas tareas efectivamente pueden ser reemplazables, el objetivo y el propósito del trabajo no”, concluyó López.

Cómo afrontar el nuevo escenario

"En este nuevo entorno, donde la previsibilidad de las necesidades en materia de capital humano y de fuerza laboral se hacen casi imposibles de pronosticar, en el que se predice que una misma persona tendrá no ya decenas de puestos de trabajo distintos, sino varias carreras profesionales distintas a lo largo de su vida profesional, se abre la reflexión acerca del fin de una parte relevante de las profesiones actuales, considerando que al mismo tiempo se crearán otras nuevas, y se identifica la necesidad de abrir un debate acerca de cuáles pueden ser los puntos clave para desarrollar un futuro profesional basado en una empleabilidad sostenible a lo largo de toda la vida profesional, dentro de los retos que supondrá el futuro mercado de trabajo", reflexiona el profesor de OBS Business School, Rodolfo Álvarez González.

En este sentido, para que las personas puedan desarrollar una carrera profesional sostenible a lo largo de toda su vida profesional, según Álvarez, hace falta un cambio de paradigma acerca de cómo afrontarla.

"Modelos tradicionales de carrera profesional en los que en las primeras dos décadas de nuestra vida nos dedicábamos a adquirir conocimientos, y a partir de ahí ingresábamos en el mundo profesional, sin tener que volver a adquirir nuevos conocimientos; o que durante toda nuestra vida profesional desarrollaríamos el mismo puesto de trabajo o sector profesional, considerando que a lo largo de nuestra vida profesional no tendríamos que volver a adquirir nuevos conocimientos que los aprendidos en los primeros cinco años de desarrollo profesional; o que sólo sería necesario ciertas actualizaciones periódicas, son modelos que no se adaptan a la compleja realidad del actual mundo del trabajo", diagnostica.

El profesor explica que en la actualidad, dentro del actual marco económico, laboral y tecnológico, no es posible predecir que profesiones serán empleables en el futuro, o qué tipo de capacidades serán clave. Pero sí hay una cosa totalmente clara. 

"La empleabilidad a lo largo de toda nuestra vida profesional vendrá determinada por la capacidad de adaptarnos al entorno, para lo que será necesario aprender a hacer evolucionar nuestra profesión en base a las nuevas formas de trabajo (up-skilling), e incluso aprender nuevas profesiones que en ciertas fases de nuestra vida profesional tengan mayor empleabilidad que las profesiones que hemos desempeñado hasta ese momento (re-skilling)", sostiene Álvarez.

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Sobre la firma

Fernando Belinchón
Madrid. 1994. Máster en periodismo económico por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactor de la Mesa Web de CincoDías. En el periódico desde 2016.

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