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Indra gana tiempo con el retraso de su nuevo plan para buscar alternativas a la compra de Escribano

El nuevo presidente quiere imprimir su sello a una hoja de ruta que pasará de un enfoque nacional a uno más europeo

El nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, durante su etapa como consejero delegado de CriteriaCaixa.ALBERT GARCIA

El retraso del nuevo plan estratégico de Indra hasta después del verano da tiempo a la compañía para buscar alternativas a la fallida integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Si bien esta es una operación que no hay que dar por descartada, ya que los contactos entre la SEPI —mayor accionista de Indra con un 28% de los títulos— y la familia Escribano se han reactivado según fuentes del mercado, la nueva Indra de Ángel Simón también puede optar por pasar página. El flamante presidente de la empresa de tecnología y defensa fue claro, junto al consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en su alocución a los trabajadores del pasado miércoles: no hay negociaciones formales con EM&E para reactivar la integración, porque, de lo contrario, tendrían que informar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Esto supone un problema para Indra de cara a cumplir con el objetivo de facturar 10.000 millones de euros anuales —meta para 2030— que se marcó en el todavía vigente plan estratégico, denominado Leading the future, que presentó De los Mozos de la mano del entonces presidente de Indra, Marc Murtra, en marzo de 2024. Ese plan contaba con la integración de EM&E, admiten fuentes cercanas a la tecnológica, de ahí que la empresa quisiese presentar una nueva hoja de ruta en mayo tras caerse la operación. Sin embargo, con Simón ya en el sillón de presidencia, las prisas se han convertido en prudencia. El plan se retrasará hasta septiembre u octubre y la hoja de ruta que se iba a presentar en mayo sufrirá, inevitablemente, modificaciones.

Si bien aún es pronto para aventurar cómo será el nuevo programa, Simón querrá imprimir su sello a la nueva hoja de ruta, aunque no cuente con poderes ejecutivos —el Gobierno no logró los apoyos necesarios en el consejo y se tuvo que conformar con una presidencia no ejecutiva—. Además, fuentes empresariales apuntan a que el nuevo programa cambiará el foco del plano nacional al europeo. Esto se debe a que en España la compañía ya logró varios contratos de peso, los cuales ahora tendrá que ejecutar, mientras que en Europa el margen para crecer es amplio si la compañía sabe posicionarse, con mucho dinero para proyectos en el marco del rearme europeo. Indra quiere jugar esa liga, una idea que, por otra parte, ya dejó clara en varias ocasiones durante la presidencia de Escribano.

¿Qué opciones hay aparte de EM&E?

La compañía, sin embargo, sigue teniendo la necesidad de comprar para crecer inorgánicamente. Si EM&E ya no es una opción, fuentes cercanas a la compañía explican que Indra se queda sin alternativas. Una posibilidad sería Santa Bárbara, pero el gigante estadounidense General Dynamics se negó tajantemente a vender su filial española cuando Indra con Escribano al frente lo intentó. Hoy, ambas compañías son rivales y Santa Bárbara está intentando paralizar los contratos de artillería sobre ruedas y cadenas que el Ejecutivo asignó a Indra por valor de 7.240 millones

“En el sector de defensa en España no hay muchas cosas para comprar. Urovesa [fabricante de vehículos militares] complementaría el portafolio en otras áreas, pero no quiere vender. GMV, por ejemplo, tampoco tiene mucho interés. No hay muchas opciones. Las oportunidades tendrán que venir de fuera”, explican fuentes cercanas a la empresa, que recuerdan que EM&E no solo aportaba facturación extra (registró una cifra de negocio de 488 millones en 2025), sino que daba acceso a Indra a nuevas capacidades como las torretas y los sistemas antidrones.

Fuera de España, Indra ha hecho adquisiciones, pero ninguna en el ámbito de la defensa. Intentó hacerse con la rama militar de Iveco el año pasado, pero el Gobierno de Meloni maniobró para asegurarse de que siguiera en manos italianas y esta terminó siendo comprada por Leonardo a cambio de 1.700 millones. Por la misma razón se antoja complicado que fructifique el interés de la alemana Rheinmetall por EM&E, por la que estaría dispuesta a ofrecer una cifra en torno a los 2.500 millones, pero que necesitaría del visto bueno del Consejo de Ministros.

La vida sigue, aunque sea sin plan

De cara a este año, De los Mozos explicó frente a la plantilla que la compañía se ha marcado la meta de alcanzar una cifra de negocio de 7.000 millones de euros y un ebit (beneficio antes de intereses e impuestos) de 700 millones, gracias a una cartera de pedidos que asciende a unos 20.000 millones este ejercicio. Para lograrlo, Indra se focalizará en ejecutar los programas ya conseguidos, como la mencionada artillería. En el caso del contrato de cadenas, Indra está acondicionando la planta de El Tallerón, la cual adquirió a Duro Felguera el año pasado. Este centro gijonense ya tiene preparada la pista de pruebas y avanza a buen ritmo, según palabras de Frank Torres, director de Indra Land Vehicles.

Para la artillería de cadenas contará con la plataforma K9 de la surcoreana Hanwha. También ha firmado alianzas con Rheinmetall y la propia Iveco que quiso comprar. Con esta última, para los blindados anfibios de la infantería de Marina, un contrato de 370 millones. “Avanzamos a pesar de todo el ruido que puede haber en el entorno”, sintetizó Torres frente a la prensa el viernes, durante la presentación del acuerdo con la italiana.

El principal quebradero de cabeza de la compañía está, por otro lado, en el programa de los blindados sobre ruedas 8x8 Dragón, que tienen que sustituir a los viejos BMR del Ejército de Tierra. Este programa, al que se refirió el propio De los Mozos en su discurso frente a los trabajadores, lo desarrolla la unión temporal de empresas (UTE) Tess Defence, que desde el año pasado lidera Indra con más de la mitad del capital y en la que tiene de socios a la propia EM&E, a Santa Bárbara y a la vasca Sapa.

En las últimas semanas se ha producido un cruce de acusaciones entre los socios, quienes se culpan entre sí de los numerosos retrasos del programa. La mayoría de esas quejas apuntan a las transmisiones de Sapa, un problema en vías de solución, según fuentes cercanas a Tess. De momento, el Ejército de Tierra ha recibido 56 unidades, once de ellas recientemente. Este medio adelantó que Tess no alcanzará los objetivos pactados con Defensa para junio, según varias fuentes cercanas a la UTE. En Defensa confirman que el objetivo del conjunto de 2026 será de 138 unidades.

Antes de presentar el esperado plan estratégico tras el verano, tanto Simón como De los Mozos, al que se le ha renovado el contrato con un suculento aumento salarial, tendrán que ser revalidados frente a la junta general ordinaria de accionistas. Hasta entonces, la compañía tratará de bajar el ruido y dejar de acaparar tantos titulares en prensa. El propio Simón pidió a sus trabajadores “que se acabe el salseo”.

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