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La cocina de los combustibles renovables para la movilidad sostenible

El Repsol Technology Lab diseña y prueba todos los biocombustibles que Repsol pone en el mercado

Una científica trabaja en uno de los laboratorios del Repsol Technology Lab en Móstoles (Madrid).
Una científica trabaja en uno de los laboratorios del Repsol Technology Lab en Móstoles (Madrid).
Rafael Durán

La Estrategia para una Movilidad Inteligente y Sostenible de la Comisión Europea establece una reducción del 90% en las emisiones de CO2 para 2050, y la Directiva Europea de Energías Renovables fija en el 40% la cuota de renovables en el consumo de energía total de la Unión para 2030. Y aunque los avances en la descarbonización de la movilidad son evidentes –los carburantes incorporan ya un 10% de biocombustibles en su composición–, los objetivos marcados por la UE se divisan todavía lejanos.

La apuesta decidida del sector de la automoción por la electrificación del parque automovilístico choca con barreras que entorpecen su despegue, como precios todavía poco asequibles, con incentivos que tardan en llegar, una autonomía limitada y una red de recarga claramente insuficiente. Y otra solución, el hidrógeno verde, está en una fase aún muy incipiente. Así, los motores de combustión siguen siendo la norma, en un parque automovilístico cada vez más envejecido.

Sin embargo, una solución rápida para reducir las emisiones de CO2 en la movilidad la ofrecen ya los combustibles renovables, fabricados a partir de residuos orgánicos como aceites de cocina usados o residuos de la agricultura, la ganadería o de la industria agroalimentaria, y más a medio plazo, los combustibles sintéticos, producidos mediante la combinación de CO2 retirado de la atmósfera e hidrógeno renovable.

Estos biocombustibles son precisamente una de las principales palancas de la estrategia de Repsol para acelerar la reducción de emisiones del transporte y ser neutros en carbono en 2050, desarrollados en el Repsol Technology Lab, el centro de I+D de la compañía ubicado en Móstoles (Madrid). En este complejo se diseñan y prueban los biocombustibles avanzados que luego se ponen en el mercado.

Como explica Claudia Esarte, científica sénior especialista en combustibles renovables del Repsol Technology Lab, “estas materias primas se procesan y obtenemos unos productos muy similares a los actuales, en cuanto a características, y eso es justamente lo que hace que sean sustitutos inmediatos de los que tenemos actualmente”. Estos productos emiten igualmente CO2, pero es CO2 que previamente había sido retirado, “por lo que su efecto es neutro”, remarca Esarte.

Los nuevos combustibles se cocinan en el laboratorio de fluidos y formulación del Technology Lab. “Todos los combustibles renovables pasan por aquí”, señala Aurora Mañas, su gerente. “En este laboratorio lo que en mayor medida se hace son mezclas, recetas de distintos combustibles, con distintos aditivos, etc., para investigar cuál es el producto final que vamos a poner en el mercado”.

Punto de partida

El punto de partida es conocer bien la materia prima. “No se trata de coger cualquier materia prima y producir combustible renovable, sino que tenemos que conocer en profundidad cuáles son sus propiedades, su composición, qué contaminantes puede traer, etc., para conocerlo muy, muy bien y elegir el mejor proceso para transformar esa materia prima en un combustible renovable”, expone Mañas. “Cualquier tipo de residuo que tenga un poco de contenido de carbono orgánico es susceptible de transformarse en un combustible. Lo que necesitamos es conocer cuáles son sus características para elegir el mejor procesado”.

Las recetas ya elaboradas se producen posteriormente en las plantas piloto instaladas en el complejo. “Tenemos en el centro 35 plantas piloto que son capaces de reproducir el proceso petroquímico que tiene lugar en nuestros complejos”, explica Mercedes Ayala, responsable de los laboratorios de investigación en Repsol Technology Lab. Son análogas a las que hay en las refinerías, pero a escala. “Estamos hablando de una escala de uno a un millón. Es decir, por cada tonelada que podemos procesar en un complejo, aquí estamos estudiando un gramo”, apunta Ayala.

Los biocombustibles, ya producidos, se testan después en el laboratorio de motores, que es el final del camino para su comercialización. “Aquí ensayamos los combustibles que diseñamos, tanto en bancos motores, sacamos el motor del vehículo y hacemos distintas pruebas, como el vehículo completo”, expone Esarte. “Podemos instalar desde motores de moto hasta motores de embarcaciones”. En el laboratorio se comprueba el rendimiento, las emisiones, el funcionamiento en general de los motores con distintos combustibles. “En el caso de los combustibles renovables lo que buscamos es un comportamiento similar al de los combustibles fósiles, de manera que puedan utilizarse en todos los vehículos sin necesidad de realizar modificaciones en los motores ni en las infraestructuras de distribución y de repostaje ya existentes”, remarca la científica.

La fabricación de combustibles renovables representa una oportunidad de crecimiento industrial para Europa y España, que contribuirá al desarrollo tecnológico del sector y la creación de empleo de calidad, aseguran desde Repsol. Al igual que fomentan el desarrollo de la economía circular, para lograr una economía de residuo cero.

Surtidor de combustible 100% renovable en una gasolinera de Repsol.
Surtidor de combustible 100% renovable en una gasolinera de Repsol.

Acelerar la reducción de emisiones

Nueva plantas. En las próximas semanas, Repsol pondrá en marcha en Cartagena la primera planta de la Península Ibérica dedicada exclusivamente a la producción de biocombustibles avanzados a partir de residuos. Fabricará anualmente 250.000 toneladas con las que se evitarán la emisión de 900.000 toneladas de CO2 al año. Y en 2025, en Puertollano, la segunda instalación dedicada exclusivamente a producir biocombustibles a partir de residuos que producirá 240.000 toneladas de combustibles renovables. También construye una planta en Bilbao para producir combustible sintético, con capacidad para 2.000 toneladas. 

Suministro renovable. En la actualidad, la compañía suministra combustible 100% renovable en 61 estaciones de servicio en la Península Ibérica (46 en España y 15 en Portugal), y ha puesto en marcha un proyecto piloto en tres estaciones de servicio de Madrid con gasolina 100% renovable, producto cuyos procesos industriales se encuentran todavía en desarrollo.

Aceite usado. Repsol ha puesto en marcha en los últimos meses una iniciativa de aceite de cocina usado en sus estaciones de servicio de Madrid y Galicia, con lo que facilita la gestión sostenible de este residuo y promueve la economía circular. Son más de 300 los puntos de recogida, y pronto se extenderá por todo el territorio nacional. Con un litro de aceite se fabrican 0,9 litros de biocombustible.

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Sobre la firma

Rafael Durán
Lleva más de una década a cargo de los temas de sostenibilidad en la sección de Buen Gobierno, tarea que compagina con la edición de CincoDías. Aterrizó en el periódico en el año 2000 y pasó una temporada en la sección de Opinión. Antes, en El Siglo de Europa y El Nuevo Lunes. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

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