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El enfado de la ministra Robles: el Dragón del Ejército no alza el vuelo

El programa estrella, dotado con 2.100 millones, para fabricar 348 blindados adaptados a la guerra moderna avanza con mucho retraso

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en una visita a la fábrica de Santa Bárbara Sistemas, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), frente a un VCR Dragón 8x8.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en una visita a la fábrica de Santa Bárbara Sistemas, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), frente a un VCR Dragón 8x8.

Es un hecho: la ministra de Defensa, Margarita Robles, está molesta. En enero manifestó en público en dos ocasiones -algo poco habitual- su “gran preocupación” por “la falta de avances y por el nivel de cumplimiento” del programa para la entrega de 348 vehículos de combate sobre ruedas (VCR) 8x8 Dragón al Ejército de Tierra. Ayer hizo lo propio en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Las quejas se deben a que el programa estrella del Ejército para fabricar un blindado adaptado a la guerra moderna avanza desde 2015 a tirones y con retrasos. No son minucias. El programa, con un presupuesto de 2.100 millones, fue concebido hace 15 años para proteger adecuadamente a los soldados, especialmente en las misiones en el exterior y es uno de los pilares del proyecto de modernización del Ejército Fuerza 35.

La preocupación de Robles, responsable política del área de Defensa desde 2018, tiene un por qué y tiene un destinatario. Fuentes conocedoras de la marcha del proyecto aseguran que el enfado de Robles está relacionado con el irregular y mejorable flujo de información registrado en el último año entre los tres núcleos del plan: la cúpula ministerial, el Ejército de Tierra -un cliente exigente a la vez que cautivo- y las empresas contratistas Indra, Santa Bárbara, Escribano y Sapa Plasencia, agrupadas en el consorcio Tess Defence en junio de 2020.

Reconstruir la secuencia que ha desembocado en las advertencias ministeriales es complicado, pero posible. Las empresas fabricantes, todas ellas, remiten las demandas de información y contraste a los portavoces del consorcio Tess Defence. Y Tess Defence no contesta. Pero hechos son hechos. Hace poco más de un año, el 22 de diciembre de 2022, se celebró en Alcalá de Guadaira (Sevilla) una ceremonia de “puesta a disposición” de los primeros siete vehículos VCR Dragon 8x8 al Ejército de Tierra. Era el compromiso público del programa o, si se quiere, el primer paso de la primera etapa de un plan de entregas de 348 VCR hasta 2027 y de 998 VCR en un futuro más lejano.

Los carros se recepcionaron, explican las fuentes consultadas, aunque todo el mundo sabía que no estaban listos por completo. Para eso están las pruebas. Pero no sólo no estaban listos para el combate, algo lógico tratándose de prototipos, no estaban listos para las pruebas. Un inconveniente añadido a una larga serie de tropiezos con el calendario que comenzaron en 2015. Ese año, Defensa firmó un contrato valorado en 92 millones para el desarrollo de cinco demostradores tecnológicos (sobre la plataforma del blindado «Piraña V») que debían ser evaluados por el Ejército antes de la producción en serie.

Para ello, Defensa eligió a la UTE formada por Indra, Santa Bárbara y Sapa, y les dio un plazo máximo de 32 meses. Pero año tras año las empresas fueron solicitando una prórroga tras otra. Hasta la constitución del consorcio de empresas fabricantes en 2020 y la ceremonia de Sevilla en 2022.El problema es que, un año después del acto en Alcalá de Guadaira, los problemas que la ministra daba por resueltos, no lo están.

Problemas

El Ejército de Tierra dice que los blindados todavía no están listos para la entrega. Y la ministra se lleva, metafóricamente, las manos a la cabeza. Piensa que la información no ha llegado a su mesa en tiempo y forma. No ha dispuesto de la información correcta, lo que supone un tema espinoso. Más si se tiene en cuenta que ninguna de las empresas detalla a qué se deben los retrasos, más allá de vagas alusiones, cruzadas, a nuevos requerimientos del cliente, el Ejército.

Según apuntaba en octubre de 2023 la empresa Santa Bárbara a Europa Press “el calendario de entregas del vehículo habría sido alterado, fruto de una modificación del contrato a cuenta de la incorporación de aspectos en materia de telecomunicaciones”. Un enganchón en el reparto de tareas del consorcio que, en esquema, reserva el grupo moto propulsor a Sapa, las torres del blindado a Escribano y el ‘software’ del sistema de misión a Indra.

Defensa admite que las exigencias del cliente han cambiado con el tiempo. “Los retrasos producidos por la pandemia del coronavirus y sus efectos a nivel global en la cadena de suministros, obligaron a realizar modificaciones del contrato, lo que fue aprovechado para incorporar nuevas mejoras tecnológicas en la configuración del vehículo, como los sistemas de ayuda a la conducción o los sistemas de conciencia situacional” asegura.

El ministerio considera que 2024 es “crítico, puesto que, una vez superadas las pruebas de verificación y validación, se podrá iniciar las entregas de los vehículos al Ejército de Tierra. De ahí que, al inicio de este año, la ministra se haya dirigido a la industria para expresar la necesidad de que se cumpla el programa”. “El Ejército” explican fuentes conocedoras del proceso tiene su carro “es como hacer un coche a medida” aseguran “[el VCR Dragón 8x8] es el primer carro blindado con ruedas, con ITV y permiso de circulación para rodar por las carreteras”. Desde el punto de vista de las empresas, el Ejército es un cliente difícil. “Pero quejarse del cliente no tiene sentido; no hay lugar para la queja porque, a cambio, es un cliente cautivo”, señalan las mismas fuentes. A estas alturas hay una cosa que parece clara. Hasta que el Ejército no se sienta cómodo no va a firmar la entrega de los carros. Y eso puede complicar la esfera política.

Para entender el caso en su conjunto hay que conocer lo que compra el Ejército de Tierra y por qué lo compra. El VCR Dragón 8x8 es un vehículo blindado de transporte de personal y combate. Tiene un diseño modular que permite adaptarlo para diversas misiones y roles, como transporte de tropas, reconocimiento, puesto de mando, ambulancia, y otros.

Y tiene el blindaje necesario para evitar las trampas utilizadas en conflictos modernos, con artefactos explosivos improvisados (IED). En terminología militar, el Dragón es un vehículo con “alta capacidad de protección, letalidad y movilidad operacional” capaz de evitar sucesos sangrientos como el registrado en 2007 en Líbano, cuando murieron siete militares españoles por la explosión de un coche bomba. El incidente reveló que el blindado utilizado hasta entonces, el Blindado Medio sobre Ruedas (BMR), era muy vulnerable. No tiene blindaje suficiente.

El BMR era un producto de otra época, cuando el fuego venía del frente. Los tiempos han cambiado. Los militares tienen en marcha un nuevo modelo de organización -Fuerza 35 y Brigada 35- basado en la tecnología y el Dragón 8x8 es su representación. No hay margen para el error.

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