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CaixaBank relaja la presión comercial en las sucursales tras el alza de los ingresos

La entidad trata de aliviar a la plantilla tras años de tensión durante la era de tipos cero del BCE y tras la fusión con Bankia

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado, en el centro durante la convención anual de directivos del banco, en Barcelona.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de CaixaBank, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado, en el centro durante la convención anual de directivos del banco, en Barcelona.Maximo Garcia de la Paz

Con el viento a favor, CaixaBank trata de mimar a su plantilla y relaja la presión comercial en las sucursales. Tras la era de tipos de interés cero o negativos del Banco Central Europeo (BCE) y tras superar las trabas que siempre supone una fusión como la de Bankia, la entidad catalana alivia a sus trabajadores frenando en su ofensiva de venta de productos cruzados en oficina. Un viraje que se terminó de escenificar hace ahora casi dos semanas, en la convención anual de directivos del grupo, en Barcelona.

La avalancha comercial del grupo catalán ha sido clave en los últimos ejercicios para mantener e incluso elevar sus guarismos. Como ejemplo, CaixaBank ha llegado a ser el mayor vendedor de teléfonos móviles de Samsung en España. Es decir, se convirtió en una especie de gran centro comercial, como si se tratase de El Corte Inglés, a través de su amplia red de oficinas por todo el país.

Los tiempos no son casuales. Ocurre ahora este cambio por varios motivos. Primero, porque ya ha pasado un tiempo prudencial, dos años y medio, desde la fusión con Bankia. Es decir, ya se han limado las asperezas más gruesas entre ambas estructuras. A esto hay que añadir un punto de inflexión determinante para el negocio del banco: en julio de 2022 el BCE decidió iniciar una senda alargada de subidas de tipos. Ya acumula 10 alzas consecutivas, que han llevado el precio del dinero del cero al 4,5% fijado en septiembre.

Esta modificación de la política monetaria ha dejado tras de sí la vuelta de ingresos recurrentes de la banca, que ha resultado como la gran beneficiada en la lucha del organismo contra la inflación. En el caso de CaixaBank, entre enero y junio ganó 2.137 millones de euros, casi un 36% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, con un margen de intereses disparado (+55%).

El repunte de los ingresos ha permitido a la entidad ser más flexible y no presionar tanto a su estructura comercial. De hecho, el banco ahora navega con soltura y los ingresos crecen sin que se incremente el negocio. Solo necesita tiempo: el que precisan las hipotecas variables para revisar sus cuotas al nuevo nivel del euríbor.

En la lectura interna también hay eventos destacados que han llevado a levantar el pie del acelerador. El principal, la salida de Juan Antonio Alcaraz en enero de este año. El que fuese número tres del banco contaba con un gran poder y era el máximo responsable de la red comercial en la última década. Precisamente en aquellos años en los que se buscaban nuevos ingresos hasta debajo de las piedras y se exigía el máximo a la plantilla.

“No entendió su salida tras el esfuerzo realizado en los años más duros para mantener el negocio de la entidad, pero la gente ya estaba muy cansada”, explica una fuente conocedora de estos movimientos. Sin embargo, CaixaBank pensaba lo contrario: la cúpula apostó por su salida para dar carpetazo a una etapa marcada en la parte final por la integración de Bankia.

En esa reestructuración se le dio más peso a Jaume Masana, director de negocio. Él fue uno de los protagonistas de la ya citada convención de directivos, junto con David López Puig, director de recursos humanos, además del presidente, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar. “Trataron de animar a la plantilla y darles algo más de aire. En la encuesta de clima laboral, del año pasado, salía un cansancio importante. Por eso la cúpula se centró en poner en valor el trabajo de la organización en su conjunto”, añaden directivos presentes en la cita.

Fuentes del grupo catalán explican que han existido problemas, sobre todo tras la fusión con Bankia, pero no más de lo que es habitual en estos casos. De hecho, la relación con los sindicatos ahora es mucho más fluida que el año pasado, cuando estaban las diferencias a flor de piel tras la absorción y la negociación de mejora de salarios abierta. “El ejercicio pasado fue más conflictivo en la relación con los sindicatos”, recuerdan otras fuentes de la entidad conocedoras de las conversaciones con los representantes de los trabajadores.

Desde UGT, en cambio, creen que queda todavía mucho por hacer y ya tienen programada una próxima reunión con la dirección para abordar temas como la sobrecarga de trabajo y para recuperar el poder adquisitivo perdido por la inflación. La realidad es que el clima laboral no era irrespirable, pero también es cierto que quedaban muchos flecos pendientes del pasado, sobre todo desde la crisis de 2008. A partir de esa fecha se produjeron muchas salidas de trabajadores y cierre de oficinas, lo que siempre genera incertidumbre. “Es normal que se les intente subir la moral y ayudarles en lo que se pueda”, zanja otro alto directivo.

Plan interno

El banco, en aras de mejorar el clima laboral dentro de la compañía, ha lanzado un plan para impulsar el desempeño de la plantilla. “El Plan Nosotros es una iniciativa dirigida a avanzar en la mejora del entorno profesional de CaixaBank, que aúna y prioriza todos los esfuerzos en el ámbito de la mejora de la experiencia de empleado”, explican fuentes de la entidad catalana.

Entre otras cuestiones, la estrategia ideada por el grupo pretende mejorar la atención al cliente con iniciativas centradas en el servicio que se presta a los usuarios. El plan recoge medidas concretas, como la revisión de campañas, acciones comerciales y seguimiento, así como la puesta en marcha de nuevas herramientas.

Por otro lado, una de las patas fundamentales del plan se centra en la simplificación de procesos de los empleados para reducir la carga administrativa que tienen que asumir. Además, también se promueve un entorno colaborativo y ágil entre la plantilla. Para lograrlo, el banco ha llevado a cabo mejoras en el soporte técnico a oficinas y se impulsan nuevas formas de trabajo más eficaces y flexibles. Por último, CaixaBank trata de desarrollar laboralmente a los trabajadores e impulsar su modelo de liderazgo.

“Se enmarca en los objetivos del Plan Estratégico 2022-2024, que plantea reforzar el posicionamiento de CaixaBank como mejor grupo financiero para trabajar”, añaden fuentes oficiales del banco sobre esta iniciativa. Además, reconocen que este plan nace, en parte, tras detectar áreas de mejora en los estudios de opinión de la plantilla. “Si nos piden ayuda, se la damos. Por eso tenemos un plan con medidas concretas”, zanjan estas fuentes.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez
Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.
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