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La Fundación Unicaja no ratificará a dos independientes y afea la gestión del consejo

Alegará serias dudas sobre la independencia de Isidoro Unda y María Teresa Costa

Logo de Unicaja sobre la sede de la entidad.
Logo de Unicaja sobre la sede de la entidad.

La Fundación Unicaja prepara su último movimiento en la pelea por controlar el poder en el consejo del banco. Los miembros del Patronato de la Fundación han decidido esta tarde que en la junta de accionistas que se celebrará el jueves votarán en contra de la reelección de los consejeros independientes Isidoro Unda y María Teresa Costa, debido a “las serias dudas existentes sobre su independencia”, explican fuentes conocedoras.

La Fundación Unicaja es el primer accionista de la entidad de origen malagueño con un 30% del capital. Y teniendo en cuenta el quorum habitual en las juntas, es previsible que con el voto en contra del principal inversor la ratificación de los dos consejeros sea rechazada. Con este movimiento, la Fundación da un paso más para asegurarse el control del consejo de administración de Unicaja y dejar en minoría los apoyos al CEO y los consejeros procedentes de la antigua Liberbank.

Desde que en julio de 2021 culminó la fusión entre las dos entidades, la cúpula del banco vive en pie de guerra, dividida en dos bandos. Por un lado, el frente asturiano, formado por consejeros cercanos a Manuel Menéndez y al expresidente de la Fundación Unicaja Braulio Medel. Por otro, el frente malagueño, integrado por consejeros afines a Manuel Azuaga y al actual presidente de la Fundación Unicaja, José Manuel Domínguez. Y ahí cada una de las partes ha ido moviendo sus fichas para contar con los apoyos necesarios a la hora de tomar las decisiones en el máximo órgano de administración, con el plan de sucesión de poderes en el horizonte cercano.

En primer lugar, la Fundación se encargó de cesar a los cuatro consejeros que procedían de la etapa de Medel y la junta ratificará la ratificará las propuestas de Juan Antonio Izaguirre, José Ramón Sánchez, Natalia Sánchez y Miguel González. Este movimiento está dirigido a busca unos consejeros más alineados con la nueva etapa de la entidad.

Por otro lado, el acuerdo de fusión recogía que, en un periodo de dos años, que se cumplirán en julio de 2023, el consejo de administración modificará el modelo de gobernanza de Unicaja. De este modo, la presidencia pasará a ser no ejecutiva y todos los poderes de decisión se traspasarán al consejero delegado. Ese acuerdo también prevé que antes de julio de 2023 se reevalúe a Manuel Menéndez como CEO del banco.

En ese escenario, uno de los puntos clave para validar o rechazar su continuidad será el desempeño de la entidad. El informe de gestión es uno de los puntos habituales que los accionistas deben aprobar en las juntas generales, pero en el caso de Unicaja cobra especial relevancia este año y la Fundación Unicaja se abstendrá en la votación, afeando ese punto del orden del día.

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