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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Un mercado laboral en el que empieza a hacer mella la inflación

España necesita ahora un pacto de rentas que contribuya a estabilizar los precios y permita que se recuperen los salarios

Las previsiones por parte de determinados organismos oficiales se van cumpliendo. Recientemente, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, manifestaba que la estrategia de la lucha contra la inflación iba a causar “algo de dolor” en hogares y negocios y tendría un impacto negativo en el mercado laboral. “Son los costes desafortunados de reducir la inflación”, aseguraba. Estas afirmaciones no son aisladas. En concreto, el Banco Central Europeo (BCE) ha admitido recientemente que la subida de tipos afectará directamente al mercado laboral. Desincentivar el consumo tiene efectos para controlar la inflación, pero también puede impactar negativamente en el crecimiento económico. Es evidente que el aumento de los tipos de interés tiene daños colaterales, y puede afectar a las personas de diferentes maneras y, a menudo, genera costes y preocupaciones adicionales.

En este sentido, los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al año 2022, muestran en su conjunto un buen comportamiento del mercado laboral español con empleo más estable de mejor calidad. Sin embargo, en el cuarto trimestre se ha dejado sentir cierta desaceleración de la actividad económica y un crecimiento más débil como consecuencia de la incidencia de la inflación agravada por las incertidumbres generadas por la guerra en Ucrania.

En este sentido, la tasa anual del índice de precios de consumo (IPC), en el mes de diciembre del pasado año, se situó en el 5,7%, habiendo alcanzado su máximo en el mes de julio (10,8%). Por su parte el PIB, en el conjunto del ejercicio de 2022, progresó un 5,5% (una cifra superior a las previsiones del Gobierno, Banco de España y Fondo Monetario Internacional) mientras aportó el 0,2% en el cuarto trimestre, por segunda vez consecutiva, como consecuencia de la caída del consumo. Si crece el producto interior bruto (PIB) puede aumentar el empleo, pero si decrece es muy difícil que aumenten los puestos de trabajo.

Todos estos factores han tenido incidencia en el mercado laboral. El nivel de empleo puede disminuir en un contexto de presiones inflacionarias. Es decir, cuando aumentan los precios de los bienes y servicios, debido a que el poder adquisitivo de la población en su conjunto se reduce y tiende a reducir el nivel de consumo. De hecho, en el último trimestre del pasado ejercicio, el consumo de los hogares se ha reducido (-1,8%), debido a que se va perdiendo el colchón de ahorro, es decir, el ahorro acumulado que habían generado las familias, durante la pandemia. Así, los hogares españoles reducen su tasa de ahorro (-3,2%) de su renta disponible, frente a la tasa positiva (13,8%) del año 2021. De ello se deduce que los hogares españoles gastaron más de lo que ahorraron.

Un escenario de tensiones inflacionarias conlleva a condicionar las decisiones de planificación de la actividad económica de las empresas, ya que pueden verse obligadas a una menor contratación laboral. En definitiva, todo dependerá de la capacidad que tengan las empresas de trasladar a los precios finales los incrementos de los costes destinados a la producción de un bien, servicio o actividad.

La teoría económica utiliza el efecto base para intentar explicar la inflación. Se refiere al impacto de un aumento en el nivel de precios (inflación del año anterior) sobre el aumento correspondiente en los niveles de precios en el año en curso (inflación actual).

Para una mejor comprensión del término es conveniente efectuar una distinción entre inflación y coste de la vida. En concreto, supongamos que en 2023 la inflación se sitúa en torno al 3%. Ello no quiere decir que se van a borrar automáticamente todos los aumentos de precios ocasionados en 2022. Tengamos en cuenta que los precios tienen memoria y en caso de que disminuya la inflación, no significa que los productos y servicios estén bajando, sino que el ritmo al que los precios están subiendo es más suave.

Pero continuaremos en un escenario donde el coste de la vida continuará siendo elevado. Por ejemplo, si en 2023 el litro de aceite se mantiene al mismo nivel que el pasado año 2022 (en torno a 6 euros) la inflación en este caso sería cero. No obstante, continuará siendo un precio elevado para determinados hogares con ingresos constantes. Por lo tanto, como puede apreciarse, un aumento de la inflación en un mes o en un año determinado, puede producir las consecuencias opuestas un año después.

El mantenimiento del poder adquisitivo es la base de la salud financiera de las familias y de la economía de un país, y está inevitablemente ligado a los precios de los bienes y servicios de consumo. Para ello los salarios tienen que subir en España, y no solo el salario mínimo si queremos crear empleo y reducir el desempleo. En este contexto sería deseable un pacto de rentas para contribuir a la estabilización de los precios, proporcionar confianza y permitir una recuperación de los salarios.

Vicente Castelló es Profesor de la Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local

 

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