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Mercados

Hidrógeno verde, cómo invertir en el almacén de energía del futuro

La guerra en Ucrania ha supuesto un espaldarazo para el impulso de esta fuente de energía, que va a movilizar inversiones multimillonarias. Un puñado de empresas y fondos cotizados permiten ir tomando posiciones en una industria que aún está lejos de ser rentable

Los fondos especializados ya están menos verdes

El hidrógeno verde es una temática de inversión que, sobre todo, a golpe de impulso gubernamental, va ganando enteros. Un ejemplo cercano y reciente de la importancia que este prometedor sector tiene a ojos de los poderes públicos es el anuncio de la construcción del H2MED, la infraestructura que servirá para el transporte de hidrógeno verde desde la Península Ibérica al corazón de Europa. La situación ya no es la misma que hace unos años. En 2017, Japón fue el primer país en hacer un plan para impulsarlo y a finales de 2022 había 34 estrategias nacionales en marcha, según recapitula Alexandre Cornu, gestor de fondos en CPR AM, filial independiente de Amundi.

En el último año, la guerra de Ucrania ha dado un renovado impulso a los deseos europeos de lograr una mayor independencia energética. El hidrógeno verde está llamado a servir como método de almacenamiento de energía y la Unión Europea espera producir 10 millones de toneladas al año e importar otros 10 millones para 2030.

Para tomar posiciones en este pujante sector, aquellos inversores interesados pueden recurrir principalmente a dos alternativas. O bien, comprar acciones de empresas con mayor o menor exposición a esta actividad, o acudir a fondos de inversión especializados. En un caso como en el otro, se encontrarán con el mismo problema: el universo inversor no es tan grande como en otros sectores más consolidados. Aunque sí hay un puñado de opciones con las que poder ir tomando posiciones. Según datos recopilados en Bloomberg, hay 67 empresas con algún tipo de exposición a este mercado y existen más de una veintena de fondos cotizados especializados.

Es una industria que lleva años trabajando, pero cuya eclosión es reciente. El mayor de estos fondos, CPR Invest Hydrogen, cuenta con 935 millones de euros bajo gestión y empezó a cotizar el 30 de noviembre de 2021. Desde su nacimiento, cae un 4,14%. El fondo Renta 4 Megatendencias Ariema Hidrógeno y Energías Sostenibles fue el primero en ver la luz, el 31 de enero de 2020, y gestiona 32,25 millones de euros. El que invirtiera desde el principio, ha visto como hasta la fecha su dinero se ha revalorizado alrededor de un 47%.

Tanto el Megatendencias de Ariema y Renta 4 como el fondo CPR Hydrogen de la filial de Amundi invierten en esta actividad, pero ambos lo hacen desde puntos de vista muy diferentes. El de la mayor gestora de Europa ha buscado ampliar el universo inversor, el de Renta 4, todo lo contrario.

“Dado que el hidrógeno es un ecosistema industrial en construcción, hemos decidido exponer la estrategia a toda la cadena de valor, desde la energía verde hasta los usuarios finales, incluidos los fabricantes de equipos críticos y los productores de hidrógeno. Esta exposición diversificada permite una menor volatilidad y un mejor rendimiento en 2022, con una rentabilidad un 4% superior a la del índice MSCI ACWI”, detalla Cornu. Su universo inversor es así de unas 200 empresas.

En cambio, Rafael Luque, director general de Ariema Energía y Medioambiente y asesor en el fondo de Renta 4 cuenta que solo invierten en empresas que tienen tecnología propia. “El universo de inversión es pequeño y de hecho estamos posicionados en empresas que capitalizan 150 millones. Nuestra filosofía es que, tal y como está el mercado, van a faltar equipos y, aquellos que tengan la tecnología, tendrán el poder de fijar precios”, razona.

Luque profundiza y dice que en cartera tienen acciones de ocho fabricantes de electrolizadores y también están en el capital de fabricantes de pilas de combustible. Dando algunos nombres propios, cuenta que tienen presencia en Weichai, el primer fabricante chino de motores de combustión que a la vez es el primer accionista de Ballard Power System, el fabricante canadiense de pilas de combustible. También tienen títulos de NEL, la firma noruega que recientemente ha cobrado a cambio de reservar su capacidad de producción futura ante la alta demanda.

Cornu y Luque difieren en cómo aproximarse al potencial del hidrógeno verde, pero coinciden en el mayor riesgo: el retraso de las inversiones. El experto de Ariema afirma que aunque se hacen muchas promesas, pocas se materializan. “Se han llegado a anunciar proyectos por 240.000 millones de dólares, pero de esos, los que tienen visos de obtener financiación real ronda el 10%”, comenta.

Manuel Fernández Losa, cogestor de Pictet Clean Energy Transition, da cuenta de otro gran reto. “El caso es que actualmente el 99% del hidrógeno que se produce es azul (procedente de gas natural) o gris (de la quema de carbón). Aunque se considera que el hidrógeno verde va a ser una parte importante del mix energético a futuro y clave en almacenamiento de energía, no es todavía rentable sin ayuda de subsidios. Depende de la regulación, lo que añade volatilidad”.

Así, uno de los principales obstáculos para la adopción masiva de este tipo de energía es el coste de generación. La consultora Aurora Energy, en un informe elaborado esta semana, pone números concretos a esta problemática. El hidrógeno de origen no renovable tiene un coste por kilo de unos 1,5 euros. El hidrógeno verde generado en el norte de Europa cuesta entre 6 y 8 euros por kilo. La consultora estima que en 2030, un kilo de hidrógeno verde costará 3 euros en España. 

Como gestor de un fondo de inversión cuyo objeto va más allá del hidrógeno, Fernández es más próximo a la tesis de Cornu. "Nuestra exposición es indirecta, mediante renovables, es la mejor manera de estar expuestos a hidrógeno verde", opina el gestor de Pictet. 

En todo caso, la inversión en hidrógeno requiere asumir el riesgo de que finalmente quede en mucho menos de lo que se espera y, sobre todo, una cosa. El inversor necesitará paciencia. "El mundo financiero está muy acostumbrado a la rapidez. En el mundo industrial y particularmente el energético las inversiones llevan años. Desde que se decide hacer una planta de hidrógeno verde hasta que empieza a fluir por una tubería pasan fácilmente cinco años. Por qué. Entre otras cosas, solo reunir licencias de las diferentes administraciones involucradas en Europa lleva unos dos años y medio", cuenta Luque. 

El futuro brilla más en EE UU

Con motivo de su Ley de Reducción de la Inflación, Estados Unidos está tomando la delantera en el mercado de hidrógeno verde. Yendo un paso más allá que la Unión Europea, donde las subvenciones se dirigen a la creación de nuevas instalaciones e infraestructuras, en la primera economía del mundo se subvenciona directamente el coste de producción. “Si alguien produce hidrógeno verde en EE UU, les subvencionan con hasta tres dólares el kilo. Esta subvención se presta menos a la especulación y además ayuda a la viabilidad de la inversión. El sector de electrolizadores europeo se está orientando a EE UU como resultado. Creo que la Unión terminará por reaccionar”, prevé Luque.

"En 2023, la respuesta europea a la Ley de Reducción de la Inflación de EE UU será el principal catalizador en el primer semestre. Para el segundo semestre, espero flujos de pedidos procedentes de proyectos actualmente en estudio, que se multiplicaron después de la Ley de Reducción de la Inflación en EE UU", concluye Cornu. 

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Sobre la firma

Fernando Belinchón
Madrid. 1994. Máster en periodismo económico por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactor de la Mesa Web de CincoDías. En el periódico desde 2016.

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