Fedea alerta sobre el reducido traslado de los fondos europeos a la economía real

Falta el impulso de las empresas en el diseño de los proyectos y considera deseable que la ejecución vaya más allá de 2026

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España fue el primer país en presentar su Plan de Recuperación o el comúnmente conocido como Next Generation EU y que fuese aprobado. Su objetivo era hacer frente cuanto antes a los estragos económicos provocados por la pandemia de Covid. En su conjunto, este programa está dotado con más de 800.000 millones de euros para el conjunto de la Unión Europea.

Sin embargo, pese al esfuerzo que supone la elaboración y la aplicación de un documento de este calibre por su complejidad, tras dos años de puesta en marcha, la realidad es que estos fondos europeos “están tardando en trasladarse a la economía real más de lo inicialmente esperado, con expectativas poco realistas, alimentadas en parte por el optimismo oficial y sin tener en cuenta limitaciones estructurales”.

Así se desprende del último estudio de la Fundación de Estadios de Economía Aplicada, Fedea, El mecanismo de recuperación y resiliencia en España: balance provisional y propuestas de mejora, que señala que a fecha de hoy, "solo una fracción de los fondos recibidos hasta el momento ha llegado a sus destinatarios finales."

Pero este trabajo recoge también otra serie de debilidades. Señala que desde el inicio de su puesta en marcha, ha contado con una falta de input empresarial de cara al diseño de los distintos programas y proyectos. Pese a que muchas empresas y asociaciones empresariales participaron activamente en el ejercicio, a posteriori, estas mismas empresas no se mostraron demasiado satisfechas con la forma en la que ese input se ha incorporado al diseño final del plan.

Otra de las deficiencias que destaca el thing thang del Banco de España es la mejorable participación de las administraciones territoriales, proceso en el que han tenido poco que decir, a pesar de ser responsables de una parte importante del despliegue y ejecución del plan. Al mismo tiempo, advierte sobre la falta de búsqueda de amplios consensos políticos y sociales en la elaboración de un plan cuyo despliegue abarcará más de una legislatura.

La ejecución de los fondos europeos ha de completarse antes de finales de agosto de 2026, por lo que desde Fedea se aconseja que se incorporen una serie de mejoras que maximicen y aceleren su impacto. Considera prioritario abrir un diálogo con las instituciones europeas para ver la posibilidad de extender, más allá de 2026, los plazos fijados y ampliar los márgenes para la concesión de ayudas de estado a sus inversiones.

Ve vital que se refuercen los consensos políticos, sociales y territoriales, para asegurar la continuidad en la ejecución del plan, más allá de las elecciones de 2023 y 2024. Otra de las recomendaciones sería incrementar la ambición de las reformas comprometidas, así como su alineamiento con las recomendaciones del semestre europeo.

Entidades como las cámaras de comercio y los colegios de notarios, registradores, economistas y administradores de fincas podrían contribuir a la difusión de la disponibilidad de los fondos, así como agilizar su gestión administrativa y asesoría a pymes, autónomos y hogares en sus solicitudes.

Para Fedea los incentivos fiscales a hogares y empresas pueden resultar útiles como instrumento canalizador de las ayudas a aquellas inversiones, como es el caso de la rehabilitación de vivienda, la inversión en pequeñas instalaciones de generación renovable, en digitalización o en I+D.

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